Exportaciones de México: la electrónica vuela, pero deja poco en casa
Las exportaciones de México crecieron 37.9% en septiembre por la electrónica, pero el empleo maquilador no se mueve. Qué hay detrás y qué sigue.

Por Bruno Cortés
México vende al mundo como nunca, pero el dinero no se queda en la misma proporción. Las cifras de comercio exterior que el INEGI publicó este martes muestran que las exportaciones de México sumaron 77 mil 797 millones de dólares en septiembre, 37.9% más que un año antes, empujadas sobre todo por computadoras, servidores y otros equipos electrónicos. Al mismo tiempo, el empleo en las fábricas que exportan prácticamente no cambió en un año y la industria automotriz, que durante décadas fue el motor del país, apenas crece. A nuestro juicio, esa distancia entre lo que se exporta y lo que se queda en casa es la pregunta económica más importante del momento.
Lo que dicen las cifras de septiembre
De acuerdo con el boletín de la Balanza Comercial de Mercancías, que elaboran el SAT, la Secretaría de Economía, el Banco de México y el INEGI, las importaciones llegaron a 78 mil 403 millones de dólares en septiembre, con un alza anual de 33.1%. Como se compró más de lo que se vendió, el mes cerró con un déficit de 606 millones de dólares, después del superávit de 605 millones de agosto. En el acumulado de enero a septiembre, en cambio, el país suma un superávit de 9 mil 254 millones, frente al déficit de 3 mil 398 millones del mismo periodo de 2025.
El monto exportado en septiembre es el tercero más alto de la serie, solo detrás de julio y agosto de este mismo año, según el recuento de Expansión con datos del INEGI. Y, como destacó El Economista, por primera vez desde enero de 2023 crecieron a la vez todos los grandes rubros, tanto de exportación como de importación. En los primeros nueve meses, las ventas al exterior acumulan 627 mil 194 millones de dólares, 30.4% más que un año antes, y 84.8% de las exportaciones no petroleras tuvo como destino Estados Unidos.
Conviene, sin embargo, una precisión. Con cifras desestacionalizadas, que permiten comparar un mes contra el anterior, las exportaciones totales cayeron 2.45% en septiembre y las manufactureras no automotrices retrocedieron 4.74%. En nuestra lectura, no es un cambio de tendencia, pero sí la primera señal de que el ritmo de los últimos meses difícilmente puede sostenerse sin pausa.
Dos motores a velocidades distintas
El contraste dentro de la manufactura es enorme. En septiembre, las exportaciones manufactureras no automotrices sumaron 56 mil 339 millones de dólares, 53% más que hace un año; dentro de ellas, los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos crecieron 94.7%, es decir, casi duplicaron su valor. Las automotrices, en cambio, llegaron a 16 mil 434 millones, con un avance de 5.7%. En lo que va del año, la diferencia es todavía más clara: las no automotrices crecen 46% y las automotrices, apenas 1.3%.
La explicación tiene nombre: inteligencia artificial. Un informe de UBS Global Research difundido a inicios de septiembre, citado por Forbes México y El Economista, calculó que las exportaciones tecnológicas de México crecieron 148% en un año y superaron los 163 mil millones de dólares en 12 meses, por encima del conjunto de las exportaciones de transporte. La firma lo atribuye a la inversión estadounidense en centros de datos y al papel de México como ensamblador de tarjetas de cómputo y servidores, y ubica al país en segundo lugar, solo detrás de Taiwán, en ganancia de participación en las importaciones de computadoras y electrónicos de Estados Unidos. El propio informe advierte que ese avance responde más al cambio en la demanda estadounidense que a una mejora de competitividad.
El auto, mientras tanto, carga con los aranceles de la Sección 232 que Washington aplica a vehículos, acero y aluminio, y con una caída de 7.4% en septiembre en sus ventas a mercados distintos de Estados Unidos, según el INEGI.
Mucho valor que entra y sale
El mismo boletín ofrece la otra mitad de la historia: de cada dólar importado entre enero y septiembre, 80.4 centavos correspondieron a bienes de uso intermedio, es decir, piezas e insumos que la industria transforma, en buena parte para volver a exportarlos. Solo en septiembre, las importaciones intermedias no petroleras crecieron 39.6%, casi al mismo ritmo que las exportaciones.
Ahí está el punto débil del auge. Según UBS, más de 95% de los insumos que usa la industria de computadoras y aparatos electrónicos en México proviene del exterior, frente a alrededor de 71% en la automotriz. Por eso, mientras las exportaciones del sector se disparaban, la producción de computadoras y electrónicos avanzó apenas 1.2% en 12 meses, de acuerdo con la firma, que lo describe como un sector que funciona en buena medida como «reensamblador» de componentes importados.
La medición del INEGI sobre el valor agregado de exportación de la manufactura global, publicada en diciembre de 2025 con cifras preliminares de 2024, apunta en la misma dirección. Ese año, la fabricación de automóviles y camiones aportó 26.9% del valor agregado que generan las manufacturas exportadoras, y la de autopartes, 18.6%; juntas, casi la mitad. La fabricación de computadoras y equipo periférico aportó 3.8%. Lo mismo ocurre con las compras a proveedores nacionales: automóviles y autopartes concentraron 27.7% y 14.8% del consumo intermedio de origen nacional de esas manufacturas, y las computadoras, 2.5%. Son datos previos al salto de este año, pero ayudan a dimensionar por qué, a nuestro juicio, cambiar un motor por otro no es un intercambio parejo.
El empleo, la variable que no acompaña
Un día antes de la balanza, el INEGI publicó la estadística de los establecimientos con programa IMMEX, el régimen de maquila de exportación. En agosto, esas empresas ocupaban a 3 millones 176 mil 726 personas, una cifra similar a la de agosto de 2025. En los establecimientos manufactureros, el personal bajó 0.3% anual y las horas trabajadas, 0.9%. Con cifras desestacionalizadas, el empleo retrocedió 0.1% frente a julio.
La única buena noticia en ese frente es el ingreso: las remuneraciones medias reales en los establecimientos IMMEX subieron 4.2% anual, según el mismo reporte. En nuestro análisis, el cuadro completo es el de una industria exportadora que vende muchísimo más, paga algo mejor a quien ya tiene empleo, pero no está abriendo plazas. El informe de UBS coincide: el empleo en electrónica creció en el último año y medio, aunque no lo suficiente para compensar las pérdidas en la automotriz.
Aranceles y T-MEC: el factor Washington
El auge tiene, además, un costo creciente en la frontera. Con datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, El Financiero informó este martes que entre enero y agosto ese país recaudó 14 mil 439 millones de dólares en aranceles a mercancías mexicanas, 8.3% de los 173 mil 500 millones que obtuvo por gravámenes al comercio en ese periodo. Los cobros superaron los mil 600 millones de dólares en cada uno de los ocho meses.
En la negociación, las señales son mixtas. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo el 23 de octubre desde Washington que «estamos avanzando en las conversaciones» para reducir los aranceles a autos, acero y aluminio, y el presidente Donald Trump afirmó ese mismo día que están «muy cerca» de un acuerdo, aunque condicionado a que sea «muy bueno» para su país. Según Infobae, la cuarta ronda bilateral de la revisión del T-MEC, pospuesta en septiembre, sigue sin fecha confirmada, y la Oficina del Representante Comercial estadounidense ya abrió el proceso para la revisión anual de 2027. En Maya hemos seguido la apuesta del gobierno por bajar a 15% el arancel a los autos.
Escenarios: qué puede pasar
Escenario de continuidad (el más probable, en nuestra lectura): la demanda estadounidense de servidores se mantiene en los próximos meses, las exportaciones siguen altas aunque con meses de pausa como septiembre, y el empleo exportador se queda estancado. El país presume cifras históricas de comercio, pero el beneficio se concentra en pocos sectores y estados.
Escenario de acuerdo: si México y Estados Unidos cierran un entendimiento que reduzca los aranceles a autos, acero y aluminio, la cadena automotriz, la que más proveedores nacionales tiene, podría recuperar ritmo. En nuestra opinión, ese es el escenario con más efecto sobre el empleo, porque reactiva al sector que más compra en México.
Escenario de riesgo: un enfriamiento de la inversión en inteligencia artificial en Estados Unidos, nuevas restricciones comerciales o que el ensamble se mude a otros países, riesgo que El Economista menciona para un sector de bajo valor agregado nacional, dejarían al descubierto la concentración: la mayor parte de las exportaciones no petroleras va a un solo mercado y el crecimiento depende de un solo tipo de producto.
Qué significa para ti
Si trabajas en la industria o vives en un estado exportador, el dato importa más que el titular. Según el INEGI, el empleo IMMEX se concentra en Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Coahuila, Jalisco, Tamaulipas y Guanajuato; ahí se sentirá primero cualquier cambio arancelario. Para el resto de los hogares, la entrada de dólares por exportaciones ayuda a la estabilidad del peso, y eso pesa en el precio de lo importado, aunque ningún dato mensual por sí solo garantiza el tipo de cambio.
Hay dos fechas para seguir la historia. El 30 de octubre, el INEGI publicará la estimación oportuna del PIB del tercer trimestre, que dirá cuánto de este auge se tradujo en crecimiento; y el 27 de noviembre, la balanza comercial de octubre. Para el detalle de las cifras del mes, puedes consultar nuestra nota sobre el déficit comercial de septiembre.
En el análisis propio de Maya, la pregunta de fondo no es cuánto exporta México, sino cuánto de eso se convierte en empleo, proveedores y salarios dentro del país. Septiembre confirma que el país sabe vender; lo que falta es que esa venta se quede en casa. Este análisis es informativo y no constituye asesoría financiera.


