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Análisis y Coyuntura

Gasto de bolsillo en salud: derechohabientes del IMSS pagan dos veces

Más de un tercio de los derechohabientes del IMSS atendidos se fue a consultorios privados o de farmacia, según la Ensanut 2025. Quién paga y qué sigue.

Por redaccion · 26 de octubre de 2026 · Lectura de 8 min

Consultorio médico pequeño y vacío con paredes verde pálido, un escritorio de madera con silla, una camilla blanca de exploración y una puerta verde cerrada, iluminado por una lámpara fluorescente

Por Bruno Cortés

Millones de trabajadores mexicanos pagan cada mes sus cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y, cuando se enferman, terminan sentados frente a un médico privado o en el consultorio de junto a la farmacia. Los nuevos datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2025 ponen cifra a esa costumbre: más de un tercio de los derechohabientes que recibieron atención lo hicieron fuera del instituto. El gasto de bolsillo en salud dejó de ser un asunto de quienes no tienen seguridad social; hoy también lo carga quien sí la tiene. A nuestro juicio, ese es el dato que mejor resume la distancia entre tener derecho a la salud y poder ejercerlo.

Lo que dice la Ensanut 2025

La encuesta, elaborada por la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), contabilizó 8 millones 540 mil 278 derechohabientes del IMSS que recibieron atención médica en su periodo de referencia. De ellos, 5 millones 586 mil 609 fueron atendidos en unidades del instituto y 2 millones 953 mil 669, es decir, 34.6%, acudieron a otro lugar, según las cifras difundidas este lunes por El Universal.

Los motivos no tienen que ver con preferencias de lujo, sino con el reloj y la distancia. Entre quienes explicaron por qué no fueron a su clínica, 46.3% mencionó citas programadas para fechas demasiado lejanas; 36.8%, largos tiempos de espera para pasar a consulta, y 33.3%, la distancia hasta su unidad médica. Y al elegir la alternativa pesaron la cercanía (34.3%), la rapidez del servicio (21.2%) y que no hacía falta cita (11.8%).

¿A dónde fueron? Según la misma encuesta, 41.8% acudió a consultorios ubicados en el domicilio de médicos particulares; 19.7%, a consultorios anexos a farmacias, y 17%, a consultorios dentro de hospitales privados. Esas tres opciones concentraron 78.5% de los casos. En toda la población que buscó atención por algún problema de salud, los servicios privados y los anexos a farmacias reunieron 44.6% de las consultas identificadas, frente a 52.8% de las instituciones públicas.

La factura que no aparece en el recibo de nómina

El costo unitario parece pequeño, y ahí está parte del problema. De acuerdo con la Ensanut, quienes pagaron en un consultorio anexo a farmacia desembolsaron en promedio 117.79 pesos, aunque la mitad pagó hasta 65 pesos; en los consultorios en el domicilio de médicos particulares, la mitad de los pacientes gastó alrededor de 380 pesos. Multiplicadas por millones de visitas, esas cantidades se vuelven otra cosa.

Con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI, El Universal estimó un gasto nacional trimestral de 9 mil 315.6 millones de pesos solo en consultas particulares generales, de especialidad y de embarazo. De ese monto, 5 mil 599.2 millones correspondieron a hogares con al menos un derechohabiente del IMSS. La cifra no incluye medicamentos comprados por separado, análisis clínicos ni otros estudios.

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), con base en la misma ENIGH, calculó que el gasto de bolsillo en salud promedió 6 mil 421 pesos anuales por hogar en 2024, un aumento real de 7.9% frente a los 5 mil 948 pesos de 2022. El reparto importa: 38.3% se fue a medicamentos, 34.7% a atención ambulatoria y 27% a servicios hospitalarios.

Quién paga más: los hogares de menos ingresos

El promedio esconde la parte más dura. Según el CIEP, en los hogares de los cuatro deciles de menores ingresos el gasto de bolsillo en salud creció entre 17% y 23% de 2022 a 2024, mientras que en el decil de mayores ingresos subió apenas 1.8%. En esos hogares más pobres, cerca de la mitad de lo que se gasta en salud se va a medicinas.

El mismo estudio encontró que a nivel nacional bajó el número de hogares con gasto catastrófico (6 mil 170 menos) y empobrecedor (9 mil 826 menos), pero en el decil más pobre ocurrió lo contrario: 9 mil 651 hogares más con gasto catastrófico y 10 mil 459 más con gasto empobrecedor. El CIEP lo resume en una fórmula que vale la pena repetir: afiliación no es igual a uso efectivo. De acuerdo con su lectura de la ENIGH, 63.4% de la población está afiliada a alguna institución, pero seis de cada diez personas que recibieron atención lo hicieron en establecimientos privados o farmacias; en el caso del IMSS, solo 45.9% de quienes fueron atendidos lo fueron en el propio instituto.

Conviene una precisión de método: la Ensanut y la ENIGH miden cosas distintas, con preguntas y periodos diferentes, por eso sus porcentajes no coinciden. Lo relevante, en nuestro análisis, es que ambas fuentes apuntan en la misma dirección.

Las voces: entre el «está mejor» y el «pagar dos veces»

El tema llega cuando el gobierno defiende sus resultados. Este domingo, en Morelia, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que las instituciones públicas de salud estén peor que antes: «Está mejor todo el sistema de salud, pero todavía nos falta», dijo, según La Jornada e Infobae. Contó que hace visitas sin aviso a hospitales del IMSS, del IMSS-Bienestar y del ISSSTE, y adelantó que nuevos consultorios de atención primaria empezarán a operar en enero de 2027. El 12 de octubre, la mandataria había reconocido fallas en el IMSS y pedido resolver el desabasto.

Desde la oposición, el diputado del PAN Éctor Jaime Ramírez Barba, médico y secretario de la Comisión de Salud, sostuvo ante El Universal que «los trabajadores están pagando dos veces por su salud: primero con sus cuotas al IMSS y después cuando tienen que acudir a un consultorio privado». Afirma que un médico familiar atiende en promedio 24 pacientes en una jornada de seis horas, unos 15 minutos por consulta, y propone fijar por ley un plazo máximo de 72 horas para una primera consulta de medicina familiar no urgente, además de que el instituto cubra la atención externa cuando no pueda darla a tiempo. Son propuestas de un legislador, no normas vigentes.

En la academia, Gabriela Luna Ruiz, especialista en farmacoeconomía de la Universidad Iberoamericana, explicó al mismo diario que el uso de servicios privados por afiliados al IMSS no es nuevo y que los consultorios de farmacia se han vuelto un complemento de la atención pública, sobre todo para enfermedades respiratorias y gastrointestinales. Ya en 2023, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advertía que esos consultorios acercan la atención pero implican un gasto para las personas, no dan certeza sobre su calidad y podrían ser un indicador de falta de acceso a servicios y medicinas del sistema público; por eso recomendó crear un régimen que supervise su expansión.

Presupuesto 2027: más dinero, mismas brechas

El Paquete Económico 2027 trae un aumento para salud, pero no necesariamente donde más duele. Según el análisis del CIEP del 6 de octubre, el proyecto de presupuesto propone un gasto público en salud de 1 billón 136 mil 648.4 millones de pesos, 10.6% más en términos reales que lo aprobado para 2026, equivalente a 2.9% del PIB, todavía lejos del 6% que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

En medicamentos, material médico y de laboratorio, el proyecto suma 164 mil 245.1 millones de pesos, el monto más alto del periodo que analiza el CIEP. Sin embargo, el IMSS, que concentraría 71.4% de esa bolsa, tendría una reducción de 5.9%, unos 7 mil 373 millones de pesos, mientras crecen el ISSSTE, la Secretaría de Salud y el IMSS-Bienestar. El gasto per cápita del IMSS sería de 11 mil 519 pesos, 2.1 veces el de IMSS-Bienestar (5 mil 523 pesos). Todo ello, según el CIEP, en vísperas de que el Sistema Universal de Salud empiece a coordinar los servicios de las distintas instituciones a partir de 2027.

El gobierno apuesta, además, por la gestión: el 23 de octubre se presentó un consejo para digitalizar el abasto de medicamentos en el IMSS y el IMSS-Bienestar. A nuestro juicio, la tecnología puede ordenar la cadena de entrega, pero no resuelve por sí sola la falta de horas médicas que empuja a la gente al consultorio de la esquina.

Escenarios: qué puede pasar

Escenario de continuidad (el más probable, en nuestra lectura): el presupuesto se aprueba sin cambios de fondo para el primer nivel del IMSS, el abasto mejora de forma gradual y el gasto de bolsillo sigue alto, sobre todo en medicinas y consultas rápidas. El consultorio de farmacia se consolida como la «clínica de facto» de millones de afiliados.

Escenario de corrección: si la discusión del presupuesto y las comparecencias que Ramírez Barba anunció para el 6 de noviembre ante las comisiones de Salud y Seguridad Social de San Lázaro (con los titulares del IMSS, la Secretaría de Salud, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar) derivan en metas públicas de tiempos de espera y abasto, podría empezar a cerrarse la brecha entre afiliación y atención.

Escenario de deterioro: si el recorte a medicamentos del IMSS se traduce en más recetas incompletas, el gasto de los hogares más pobres seguiría subiendo y aumentarían los casos de gasto catastrófico, justo el indicador que ya empeoró en el decil más bajo.

Qué significa para ti

Si eres derechohabiente, el dato no te obliga a nada, pero sí ayuda a tomar decisiones informadas. Antes de pagar una consulta externa, vale la pena revisar si en tu unidad puedes agendar por los canales digitales del instituto, y tener presente que la idea de que el IMSS pague la atención externa cuando no pueda darla a tiempo es, por ahora, solo una propuesta legislativa. Para enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, la consulta rápida resuelve el momento pero no sustituye el seguimiento.

En el análisis propio de Maya, la pregunta de fondo no es si el sistema «está mejor» o «está peor», sino cuántas familias siguen pagando dos veces por un mismo derecho. Según la Ensanut, esa cifra ronda hoy los tres millones de derechohabientes. Lo que pase con el presupuesto y las comparecencias de noviembre dirá si empieza a bajar.

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