Enfermedad vascular cerebral: las señales que exigen ir a urgencias
La enfermedad vascular cerebral fue la séptima causa de muerte en México en 2025. Conoce sus señales de alarma, por qué cada minuto cuenta y cómo prevenirla.

Por Alejandra Lugo
Una mitad de la cara que de pronto no responde, un brazo que pierde fuerza o palabras que no salen como deberían. Son señales de una enfermedad vascular cerebral, una urgencia en la que cada minuto pesa. A seis días del Día Mundial de la Enfermedad Vascular Cerebral, que se conmemora el 29 de octubre, vale la pena repasar cómo reconocerla y qué hacer.
La dimensión del problema es clara. Según cifras preliminares del INEGI sobre defunciones registradas en 2025, las enfermedades cerebrovasculares causaron 32 mil 760 muertes en México y ocuparon el séptimo lugar entre las principales causas de fallecimiento en el país. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estima que en México ocurren 118 casos por cada 100 mil habitantes al año, y recuerda que la Organización Mundial de la Salud la considera la segunda causa de muerte en el mundo.
Qué es la enfermedad vascular cerebral
El IMSS define la enfermedad vascular cerebral, conocida como EVC, como una alteración provocada por la disminución del flujo de sangre en el cerebro, con daños que pueden ser momentáneos o permanentes. Se divide en dos grandes tipos:
- Isquémica: ocurre cuando una obstrucción, causada por grasa o un coágulo, interrumpe el paso de la sangre en un vaso del cerebro. Es lo que se conoce como infarto cerebral.
- Hemorrágica: se presenta cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca un sangrado dentro del cerebro.
Existe además la isquemia cerebral transitoria, en la que los síntomas duran unos minutos y la persona se recupera por completo en menos de 24 horas. El IMSS subraya que, aunque desaparezca, también es una urgencia médica.
Las señales de alarma
De acuerdo con el IMSS, los síntomas más frecuentes aparecen de forma repentina:
- Desviación de la boca u hormigueo en la cara.
- Pérdida de fuerza o sensación de hormigueo en un brazo, una pierna o ambos.
- Problemas para hablar o para entender lo que se escucha.
- Alteración súbita de la visión en uno o ambos ojos.
- Desequilibrio o inestabilidad.
- Dolor de cabeza de aparición repentina.
La recomendación institucional es una sola: ante cualquiera de estas señales, acudir de inmediato al servicio de urgencias más cercano. No es momento de esperar a ver si se pasa, de recostarse o de probar remedios caseros. Si no es posible trasladarse por cuenta propia, se puede pedir ayuda al número de emergencias 911.
Un dolor de cabeza aislado no siempre es una emergencia, pero hay características que sí deben preocupar; las explicamos en ¿Cuándo un dolor de cabeza puede ser una emergencia?.
Por qué el tiempo es cerebro
El IMSS resume la urgencia con una frase: “Tiempo es cerebro”. La neuróloga Alejandra Calderón Vallejo, jefa del Servicio de Neurología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, explicó en un comunicado del instituto que un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden salvar la vida y reducir las secuelas.
Los tratamientos que describe el IMSS dependen de llegar a tiempo. La fibrinólisis intravenosa consiste en aplicar un medicamento que disuelve el coágulo, pero sólo se administra dentro de un periodo específico y tras una evaluación clínica y de imagen, porque no todos los pacientes son candidatos. La terapia endovascular, un procedimiento parecido a un cateterismo, permite retirar el coágulo y se usa sobre todo en casos graves o cuando han pasado varias horas desde el inicio de los síntomas.
Por eso es útil que quien acompaña al paciente identifique la hora en que comenzaron los síntomas o la última vez que se le vio bien: es un dato que el personal médico necesitará para decidir el tratamiento.
Desde 2022, el IMSS opera el programa Código Cerebro, que estandariza la atención de urgencias y coordina sus tres niveles de atención para actuar dentro de la llamada “hora dorada”. El instituto también señala que la rehabilitación temprana, iniciada dentro de las primeras 48 horas de hospitalización, es clave para recuperar movilidad, lenguaje y autonomía.
Lo que sí se puede prevenir
La parte esperanzadora es que buena parte del riesgo está en factores que se pueden controlar. La doctora Calderón Vallejo señaló que el 80 por ciento de los casos podrían prevenirse con el control de la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo. El IMSS agrega el colesterol elevado y el consumo de alcohol entre los factores que aumentan el riesgo, y explica que la edad y el sexo masculino son factores que no se pueden modificar.
A partir de los factores de riesgo y las recomendaciones que difunde el instituto, las medidas básicas son:
- Medir y controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol.
- Hacer ejercicio al menos 30 minutos diarios.
- Mantener una alimentación balanceada y evitar bebidas azucaradas.
- No fumar y moderar el alcohol.
- Procurar un descanso adecuado.
Si la actividad física te cuesta, empezar por algo sencillo ayuda; en Maya reunimos los beneficios de caminar todos los días y cómo convertirlo en hábito.
Una conversación pendiente en casa
“Uno de cada cuatro adultos puede tener un evento de este tipo en su vida”, advirtió la especialista del IMSS. Con esa proporción, lo más probable es que la enfermedad vascular cerebral toque, tarde o temprano, a alguien cercano. Aprender las señales, compartirlas con las personas mayores de la familia y tener a la mano el número de emergencias es una forma concreta de llegar a tiempo.
Esta nota tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante cualquier síntoma, la indicación es acudir a urgencias de inmediato.


