Tartamudez: cómo acompañar a quien la vive, sin interrumpir ni completar frases
La tartamudez afecta a entre 5 y 10% de la niñez y la mayoría la supera. Qué es, cuándo consultar y cómo escuchar mejor en el Día de la Tartamudez.

Por Alejandra Lugo
La tartamudez afecta en algún momento a entre 5 y 10 por ciento de las niñas y los niños, y la mayoría la supera con el tiempo, según la investigadora María Florencia Assaneo, del Instituto de Neurobiología de la UNAM. Este jueves 22 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre la Tartamudez, una fecha pensada para combatir el estigma y aprender a escuchar mejor.
El dato clave es que, de acuerdo con Assaneo, alrededor de 75 por ciento de quienes tartamudean en la infancia recupera la fluidez; el 25 por ciento restante, que equivale a entre 1 y 3 por ciento de la población, conserva disfluencias en la edad adulta. Por eso la manera en que familia, escuela y entorno reaccionan puede marcar una diferencia en la confianza de quien la vive.
La conmemoración surgió en 1998, impulsada por la Asociación Internacional de Tartamudos con el apoyo de la Asociación Internacional de Fluidez y la Liga Europea de Asociaciones de Tartamudez, según una revisión publicada por Infobae. La asociación internacional se había formado en 1995 con el respaldo de 25 asociaciones nacionales.
Qué es la tartamudez y qué no es
El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) la define como un trastorno del habla en el que se repiten sonidos, sílabas o palabras, se prolongan sonidos o aparecen interrupciones llamadas bloqueos. La persona sabe exactamente lo que quiere decir, pero tiene problemas para producir un flujo continuo del habla.
Es más frecuente entre los 2 y los 6 años, mientras se desarrolla el lenguaje, y es de dos a tres veces más común en varones, según el NIDCD. Antes se creía que siempre tenía un origen emocional; hoy se sabe que esa forma, llamada psicogénica, es poco común. La más frecuente es la tartamudez del desarrollo, en la que intervienen factores complejos, incluidos componentes genéticos.
Assaneo explica que una de las hipótesis apunta a una falla en la interacción entre los sistemas auditivo y motor del habla, y que en personas que tartamudean se han observado diferencias en el fascículo arqueado, la vía cerebral que conecta zonas relacionadas con la percepción y la producción del habla. Aun así, la causa exacta no se conoce con certeza.
También hay situaciones en las que las disfluencias disminuyen: al cantar, al hablar al unísono con otras personas o al leer en coro. En cambio, el estrés, hablar en público o por teléfono pueden aumentarlas. La investigadora de la UNAM añade que muchas personas tartamudean especialmente al decir su propio nombre.
Cómo acompañar a una persona con tartamudez
Las recomendaciones del NIDCD para madres y padres coinciden con lo que piden muchas personas adultas que tartamudean: escuchar con atención, concentrarse en el contenido del mensaje y no en la forma, esperar a que la persona termine y no completar sus frases. También sugieren hablar de manera un poco más lenta y relajada, sin convertirlo en una instrucción.
El Centro Neurológico Antonio Ayala, citado por Infobae, añade que no conviene pedirle a la persona que se tranquilice, se relaje o tome aire, porque ese tipo de indicaciones puede aumentar la presión. Si el tema sale en la conversación, el NIDCD recomienda hablarlo con franqueza y transmitir que comunicarse bien es posible aunque haya interrupciones en el habla. En el día a día, ayudan las pausas y los entornos sin prisas, como los que revisamos en nuestra guía de pequeños rituales de calma urbana.
¿Cuándo consultar? El NIDCD señala que suele recomendarse una evaluación si una niña o un niño ha tartamudeado entre tres y seis meses, si muestra esfuerzo visible al hablar, como tensión o parpadeo, o si hay antecedentes familiares. El diagnóstico lo hace un especialista en lenguaje y, en muchos casos, el tratamiento incluye orientar a la familia. Si tienes seguridad social, puedes empezar por pedir una cita de medicina familiar en el IMSS Digital para solicitar valoración.
No existe una cura ni un medicamento aprobado específicamente para la tartamudez, de acuerdo con el NIDCD, pero sí terapias para adolescentes y adultos que trabajan la fluidez y la ansiedad al hablar, además de grupos de apoyo. En México, Assaneo menciona como opciones acudir con especialistas o a la Asociación Mexicana de la Tartamudez, y sugiere considerar apoyo psicológico cuando el estrés acompaña al trastorno.
Esta información es de carácter general y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre el habla de una niña, un niño o una persona adulta, lo recomendable es buscar una valoración especializada.
Más allá del 22 de octubre, la tarea es cotidiana: dar tiempo, no interrumpir y escuchar lo que se dice. Como recuerda Assaneo, hay personas que no viven la tartamudez como un déficit, sino como una característica propia, y la forma en que las escuchamos también forma parte de su bienestar.


