Aranceles a China: por qué la copia barata sigue llegando al tianguis
Las compras a China crecieron 8.7% pese a aranceles de hasta 50%. Por qué el contrabando y la copia de diseños siguen golpeando a artesanos y zapateros.

Por Bruno Cortés
Diez meses después de que México subió aranceles de hasta 50% a mil 463 productos de países con los que no tiene tratado comercial, la mercancía china barata sigue en mercados, tianguis y tiendas del centro de muchas ciudades. Un reportaje publicado este domingo por Excélsior la documenta en bordados, calzado, recuerdos turísticos y adornos de temporada. Las cifras oficiales ayudan a entender por qué: la barrera arancelaria sí frenó algunas compras formales, pero no alcanza al contrabando, a la piratería ni a la copia de diseños, que es donde la competencia golpea más a artesanos y pequeños fabricantes.
Qué muestran las cifras de comercio
Dato: de enero a agosto de 2026, las importaciones de México desde China sumaron 92 mil 655 millones de dólares, 8.7% más que en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras del INEGI difundidas por El Economista. Las exportaciones mexicanas a ese país crecieron 58.1%, a 9 mil 934 millones, aunque desde una base mucho menor. El déficit bilateral llegó a 82 mil 721 millones de dólares, 4.8% más que un año antes. Con esas mismas cifras, por cada dólar que México vendió a China compró poco más de nueve; un año antes, la proporción superaba los 13 dólares.
El cambio arancelario se publicó en el Diario Oficial el 29 de diciembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero. Abarca calzado, textiles, juguetes, acero y autopartes, entre otros bienes, con tasas de 5% a 50%. Hacienda estimó una recaudación de 30 mil millones de pesos al año y un efecto inflacionario de 0.2%, según reportó El País. Según El Economista, la medida toca importaciones por unos 52 mil millones de dólares, apenas 8.6% del total. Interpretación: el grueso de lo que México compra a China son insumos para su propia industria, como teléfonos, computadoras, pantallas y circuitos, que las fábricas siguen necesitando. Un arancel focalizado en ciertos sectores no cambia esa dependencia; por eso la cuenta total sigue subiendo.
Donde el arancel sí se notó
El calzado es el ejemplo más claro de que la medida tiene efecto en la aduana. Con datos de Banxico, Expansión reportó que en el primer bimestre de 2026 las compras de calzado chino cayeron 62%, de 151.6 a 57.8 millones de dólares, y las de textiles y sus manufacturas, 26%. Al arancel se sumaron la suspensión, desde agosto de 2025, de la importación temporal de textiles y calzado bajo el programa IMMEX, y cuotas compensatorias por dumping de entre 0.54 y 22.50 dólares por par, vigentes por cinco años. La Secretaría de Economía ha seguido esa ruta con otros productos, como Maya reportó al detallar las nuevas cuotas a bicicletas y vidrio de origen chino.
Una cifra del mismo reporte matiza el éxito: las importaciones de partes de calzado, como plantillas, taloneras y cortes, crecieron 104%. Interpretación: una parte de la producción cambió de forma, con piezas importadas que se arman en México, más que desaparecer la demanda de producto asiático.
La queja de la industria: el contrabando
Los fabricantes dicen que eso no se tradujo en más pedidos. En julio, Juan Carlos Cashat Usabiaga, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), estimó que el país dejó de importar unos 88 millones de pares desde Asia, pero que entran al menos 50 millones por contrabando, una cifra que él mismo reconoció que no es medible. Según su cálculo, el consumo nacional aparente ronda los 350 millones de pares al año, frente a una producción de entre 210 y 220 millones. En el reportaje de este domingo, Excélsior cita a la CICEG: el sector perdió 20 mil empleos en Guanajuato antes de estabilizarse, con 400 plazas recuperadas en enero y 30 en febrero.
El diputado panista Miguel Ángel Salim Alle, presidente de la Comisión de Economía de San Lázaro, lo resumió en el mismo diario: “No hay arancel que aguante el contrabando”, y señaló a las aduanas como el punto débil. Conviene separar dato de inferencia. Las cifras de Banxico muestran que la importación formal de calzado chino bajó; el contrabando, por definición, no aparece en ninguna estadística. Que la oferta barata siga en la calle es compatible con una hipótesis que la industria sostiene, pero que nadie ha medido con precisión: que una parte del flujo pasó de la aduana a los canales informales.
La copia que ningún arancel toca
En el sector artesanal, el problema es otro. Excélsior documenta blusas con bordado industrial que imitan patrones de la Huasteca, Oaxaca, Chiapas o Puebla y se venden en menos de 150 pesos, frente a más de mil pesos de una prenda hecha a mano, además de recuerdos de resina, papel picado y adornos de temporada importados. En Moroleón, según el mismo diario, hasta 70% de los comerciantes ya incluye ropa de origen chino o indio en su catálogo. Interpretación: un arancel encarece la entrada legal de un producto, pero no impide que un diseño comunitario se copie, y la copia no siempre viene de Asia. El reportaje recuerda, por ejemplo, que Adidas frenó la venta de su modelo Oaxaca Slip On tras la denuncia de artesanos de Villa Hidalgo Yalálag.
Según la Cuenta Satélite de la Cultura del INEGI, en 2024 las artesanías aportaron 18.4% del PIB del sector cultural, que sumó 865 mil 682 millones de pesos, equivalentes a 2.8% de la economía, y concentraron 30.2% de sus 1.43 millones de puestos de trabajo, es decir, unos 432 mil. Ese mismo año fueron el área cultural con la mayor caída real, de 3.8%. El dato es anterior a los aranceles, pero muestra que el oficio ya venía debilitado.
Una ley severa que casi no se usa
México tiene una herramienta específica para la copia de diseños comunitarios. La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en el Diario Oficial en enero de 2022, castiga con tres a diez años de prisión a quien reproduzca o imite en serie, con fines de lucro, elementos de ese patrimonio sin consentimiento previo, libre e informado, y con dos a ocho años a quien los comercialice sin autorización. También prevé multas administrativas del Instituto Nacional del Derecho de Autor de hasta 50 mil UMA. Sin embargo, como apunta Excélsior, las acciones suelen terminar en extrañamientos o disculpas públicas; los pequeños productores, además, no tienen estructura para litigar.
Del lado de la piratería, el Gobierno presume operativos. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) informó en septiembre que, con apoyo de la Marina, aseguró 90 mil 535 productos presuntamente apócrifos en 22 días y cinco estados, con valor de 8.2 millones de pesos; en octubre retiró del mercado 153 mil 655 piezas, valuadas en 18.8 millones, tras operativos en Tepito y Puebla. Desde enero rige, además, una reforma a la Ley Aduanera que amplía la responsabilidad de los agentes aduanales sobre lo que declaran. Interpretación: los decomisos se cuentan en miles de piezas, mientras la propia industria habla de decenas de millones de pares que entran sin control.
El factor Washington
La política hacia China tampoco se diseñó solo para el mercado interno. Estados Unidos presiona para endurecer las reglas de origen del T-MEC y evitar que México sirva de plataforma para productos con alto contenido chino, como explicó Víctor Piz en El Financiero; en agosto, la Casa Blanca incluyó a México entre 40 países con riesgo elevado de transbordo ilegal, según El Economista. Al mismo tiempo, un decreto publicado el 13 de octubre eliminó por cinco años el arancel de 10% a autopartes de cualquier origen para atraer inversión automotriz, aunque Economía aclaró que solo 11 fabricantes podrán usarlo; ese diario advirtió que podría elevar las compras de piezas chinas. Es la misma mesa en la que México busca bajar los aranceles estadounidenses a autos y acero, una negociación que encontró un freno en el Departamento de Comercio.
Escenarios para los próximos meses
Escenario base: los aranceles se mantienen, las compras totales a China siguen creciendo por la demanda de insumos industriales, y El Economista ya anticipa un tercer récord consecutivo, mientras las importaciones formales de calzado y ropa se quedan en niveles bajos y la oferta informal sigue en la calle. En ese caso, el debate se moverá de las tasas a la vigilancia: aduanas, verificación y trazabilidad de lo decomisado, algo que la Cámara Nacional de la Industria Textil pidió transparentar este mes.
Escenario alterno: que el control aduanero escale lo suficiente para cerrar el canal informal, o que Washington empuje nuevas medidas sobre productos asiáticos. Ambas rutas tendrían costos: precios más altos para los consumidores de menores ingresos y menos ingreso para los comerciantes informales que hoy revenden esa mercancía.
Qué significa para ti
Para quien compra, la diferencia de precio es real y el arancel no la va a borrar pronto. Lo que sí está en tus manos, sobre todo en temporada de Día de Muertos, es preguntar quién hizo la pieza y dónde: comprar papel picado, bordados o esferas directamente en talleres y mercados de artesanos sostiene un oficio que da trabajo a cientos de miles de personas. Para quien produce, el arancel no basta: un diseño comunitario se defiende con la ley de patrimonio cultural y la denuncia; el calzado y la ropa, con una aduana que funcione. La próxima balanza comercial del INEGI dirá si la tendencia de 2026 se sostiene.



