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Calaveritas literarias: qué son y cómo escribirlas paso a paso

Qué son las calaveritas literarias, de dónde vienen y cómo escribirlas paso a paso: rima, octosílabos, un ejemplo completo y errores que debes evitar.

Por Editor web Maya Comunicación · 18 de octubre de 2026 · Lectura de 10 min

Calavera de azúcar decorada con flores de cempasúchil sobre un altar de Día de Muertos iluminado con veladoras

Por Anabel Beltrán

Las calaveritas literarias son versos breves, rimados y llenos de humor que se escriben en temporada de Día de Muertos para «matar» en broma a una persona viva: un amigo, la maestra, el jefe o un personaje público. Para escribir una solo necesitas elegir a quién se va a llevar la Muerte, encontrar un rasgo gracioso de esa persona y contarlo en estrofas de cuatro versos que rimen, con un final ingenioso. En esta guía te explicamos de dónde vienen, cuáles son sus reglas, cómo contar las sílabas y te dejamos un ejemplo completo para que escribas la tuya.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México explica que, con el paso de los siglos, el culto a los muertos fue pasando de un carácter solemne a uno festivo e incluso burlesco, y que así se sumaron las calaveritas de azúcar, el papel picado, el pan de muerto y la costumbre de escribir versos ingeniosos sobre la muerte de personajes conocidos que siguen vivos: «las otras calaveritas», las literarias. La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México añade que surgieron en el siglo XIX como una forma de sátira y crítica social.

Qué son las calaveritas literarias y de dónde vienen

Durante el siglo XIX y principios del XX, las calaveras circulaban en hojas volantes: papeles sueltos y baratos que se vendían en la calle a finales de octubre, con un grabado y varios versos que se burlaban de políticos, oficios y tipos sociales. El catálogo de Radio Educación, de la Secretaría de Cultura, recuerda que el impresor Antonio Vanegas Arroyo fundó su editorial en 1880 y que sus primeras calaveras se ilustraron con grabados de Manuel Manilla; después llegaron los de José Guadalupe Posada, que hoy son los más famosos.

De esa tradición gráfica salió la figura que hoy conocemos como Catrina. Un boletín del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) precisa que ese grabado de Posada se estampó por primera vez en la imprenta de Vanegas Arroyo en octubre de 1913, meses después de la muerte del artista, y que Posada no fue empleado de ese editor: trabajó para media docena de impresores, que reutilizaban sus imágenes con títulos distintos. Si te interesa ese personaje, aquí puedes leer más sobre la Catrina como símbolo de identidad.

Conviene no confundir los términos. Pedir calaverita es la costumbre de que niñas y niños recorran las casas para recibir dulces, fruta o pan; si es lo que buscas, tenemos una guía sobre cuándo se pide calaverita en México y cómo hacerlo de forma segura. Las calaveritas de azúcar o de amaranto son dulces que se colocan en la ofrenda. Las calaveritas literarias, en cambio, son textos. Todas forman parte de las fiestas indígenas dedicadas a los muertos, que la UNESCO proclamó en 2003 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad y que inscribió en 2008 en su Lista Representativa.

Características de una calaverita literaria

La guía que la Prepa en Línea de la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó para su concurso de calaveras resume bien las reglas básicas. No son obligatorias en un texto para tus amigos, pero si quieres participar en un concurso o que tu calaverita «suene» como las tradicionales, toma en cuenta estas características:

  • Está escrita en verso. Se organiza en estrofas; lo más común son las cuartetas, es decir, estrofas de cuatro versos.
  • Tiene rima consonante. Coinciden vocales y consonantes desde la última vocal acentuada, como en «día» y «María». El esquema más usado es que rime el primer verso con el tercero y el segundo con el cuarto (ABAB); también se usa ABBA.
  • Usa versos de ocho sílabas. El octosílabo es la medida más tradicional de la poesía popular en español y la que piden muchas convocatorias.
  • Tiene un protagonista conocido. Se dedica a alguien vivo y resalta un rasgo suyo: su carácter, su oficio, una manía o una anécdota que todos reconocen.
  • Aparece la Muerte. Suele llamársele con apodos como la Flaca, la Calaca, la Huesuda, la Pelona o la Catrina, lo que además facilita encontrar rimas.
  • Tiene un remate gracioso. La historia avanza en introducción, desarrollo y desenlace, y el final suele dar un giro: a veces la Muerte se lleva al personaje y otras sale perdiendo.

Cómo escribir calaveritas literarias paso a paso

  1. Elige a tu personaje. Puede ser una persona de tu familia, tu grupo escolar, tu oficina o un personaje público. Mientras mejor lo conozcas, más fácil será encontrar el chiste.
  2. Haz una lista de rasgos. Anota cinco o seis cosas que lo distinguen: siempre llega tarde, no suelta el celular, presume su coche, es fan de un equipo de futbol, cocina delicioso. De ahí saldrá la historia.
  3. Imagina el encuentro con la Muerte. Decide por qué la Calaca va por él y qué pasa cuando se ven. ¿Lo encuentra en la fila de las tortillas? ¿Lo reta a un partido? ¿Se lo lleva por no contestar mensajes?
  4. Arma un banco de rimas. Escribe palabras que terminen igual que el nombre o el rasgo principal. Si tu personaje se llama Ramón, sirven corazón, panteón, camión o colchón.
  5. Escribe la primera cuarteta. Presenta a la Muerte y al personaje. No te preocupes todavía por la métrica perfecta: primero que la idea se entienda.
  6. Desarrolla y remata. Usa dos o tres estrofas más para contar el encuentro y guarda el chiste más fuerte para el último verso.
  7. Cuenta sílabas y corrige. Lee en voz alta, ajusta los versos que se sientan largos o cortos y revisa la ortografía antes de compartirla.

Cómo contar las sílabas de un verso

En poesía no se cuentan las sílabas igual que en la gramática, sino como suenan al leer. Por eso conviene conocer tres reglas sencillas que te ayudan a que cada verso tenga ocho sílabas y la calaverita tenga ritmo:

  • Sinalefa. Cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza con vocal (o con hache), se pronuncian juntas y cuentan como una sola sílaba. En «Andaba la Flaca un día», «ca un» vale una sílaba: an-da-ba-la-Fla-ca un-dí-a suma ocho.
  • Palabra aguda al final. Si el verso termina en palabra aguda, como «merendar» o «panteón», se suma una sílaba. «Buscando qué merendar» tiene siete sílabas gramaticales, pero cuenta como octosílabo.
  • Palabra esdrújula al final. Si termina en esdrújula, como «cómica» o «lápida», se resta una sílaba.

Un truco práctico es leer cada verso dando palmadas en cada golpe de voz. Si un verso queda largo, cambia una palabra por un sinónimo más corto o quita un artículo; si queda corto, agrega un adjetivo o un apodo de la Muerte, que casi siempre ayuda.

Ejemplo de calaverita literaria

Esta calaverita la escribimos en Maya para ilustrar la guía. Tiene cuatro cuartetas en octosílabos con rima ABAB, un personaje cotidiano y un final en el que la Muerte no se sale con la suya. Puedes usarla como plantilla y cambiar el nombre, el oficio y el remate.

La Flaca y los tamales

Andaba la Flaca un día
buscando qué merendar,
y en el puesto de María
se formó sin protestar.

Le pidió un tamal de rajas
y un champurrado espumoso,
y María, sin rebajas,
le cobró con tono airoso:

—Aquí no se fía, Flaca,
aunque traigas tu guadaña;
primero la lana saca,
que no me ganas con maña.

La Muerte, toda apenada,
buscó en su manto un tostón,
pero no le hallaba nada
y volvió a su panteón.

Fíjate en cómo funciona: la primera estrofa presenta a la Muerte y a la protagonista; la segunda cuenta qué pide; la tercera trae el diálogo con el rasgo de María, que no fía a nadie; y la cuarta da el giro final. Las palabras agudas al cierre, como «merendar», «tostón» o «panteón», suman una sílaba y mantienen el ritmo. Para practicar, cambia a María por alguien de tu casa y piensa qué le diría a la Flaca.

Errores comunes al escribir calaveritas literarias

  • Burlarse de lo que duele. El humor de la calaverita es picarón, no cruel. Evita chistes sobre enfermedades, el físico, la orientación sexual, el origen o tragedias reales. La SEP pide en su convocatoria de este año un tratamiento respetuoso y sin expresiones discriminatorias.
  • Dedicarla a alguien que acaba de morir. La tradición juega con la muerte de personas vivas; usarla para alguien que falleció hace poco puede lastimar a su familia.
  • Forzar rimas sin sentido. Si una palabra solo está ahí porque rima, el lector lo nota. Mejor cambia el final del verso anterior.
  • Olvidar a la Muerte. Sin la Calaca no hay calaverita, solo un poema chistoso.
  • Copiar de internet. Además de quitarle chiste, los concursos descalifican textos que no sean inéditos.
  • Un final flojo. Si el último verso no sorprende, la calaverita se desinfla. Escribe varias opciones de remate y quédate con la mejor.

Concursos y dónde compartir tu calaverita

Cada otoño, escuelas, alcaldías e instituciones culturales convocan concursos. En 2026, la SEP lanzó la convocatoria nacional «Entre versos y calaveras: personajes de las transformaciones de México», dirigida a estudiantes de escuelas públicas, que pide recuperar con humor el legado de un personaje histórico. El registro corre del 14 al 26 de octubre de 2026 y los trabajos seleccionados se darán a conocer el 2 de noviembre. Para educación básica (5.º y 6.º de primaria y secundaria) pide de 4 a 6 estrofas de cuatro versos, y para media superior y superior, de 6 a 12; se puede escribir en español o en una lengua indígena nacional, con traducción.

Los requisitos cambian según cada convocatoria; la del concurso infantil de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México en 2025, por ejemplo, pedía al menos cuatro estrofas en octosílabos y un desenlace divertido o satírico. Fuera de los concursos, puedes leerla en voz alta en la reunión familiar mientras terminan de poner la ofrenda de Día de Muertos, pegarla en el periódico mural junto al papel picado o mandarla por mensaje al festejado. Y si vives en la capital, en nuestra guía de Día de Muertos 2026 en CDMX encontrarás desfiles y ofrendas para inspirarte.

Preguntas frecuentes sobre las calaveritas literarias

¿Cuántas estrofas debe tener una calaverita literaria? No hay un número fijo. Lo más común es de cuatro a seis cuartetas; la guía de la Prepa en Línea SEP sugiere cuatro o cinco estrofas, y los concursos suelen marcar un mínimo.

¿Tiene que rimar? Sí; la rima es parte de su gracia. La más usada es la consonante, y el esquema más sencillo es que rimen el primer verso con el tercero y el segundo con el cuarto.

¿Se le puede escribir una calaverita a cualquier persona? A cualquiera que tome la broma con humor. Lo tradicional es dedicarla a alguien vivo; si dudas de que la persona se ría, mejor elige otro protagonista.

¿Cuándo se escriben y se comparten? Se escriben durante octubre y se comparten sobre todo alrededor del 1 y 2 de noviembre, cuando las publican periódicos, escuelas y redes sociales.

¿Qué diferencia hay entre una calaverita literaria y un epitafio? El epitafio es la inscripción seria de una tumba. La calaverita imita ese tono para burlarse en vida de alguien, por eso a estas hojas también se les llamó «panteones».

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