RESICO para personas físicas: qué es, quién puede tributar en él y qué ventajas ofrece
El Régimen Simplificado de Confianza permite a muchas personas físicas pagar ISR con tasas reducidas. Te explicamos cómo funciona, sus límites y las obligaciones que implica.

Por Anabel Beltrán
Para miles de emprendedores, profesionistas independientes y pequeños comerciantes en México, la palabra RESICO se volvió familiar en los últimos años. Se trata del Régimen Simplificado de Confianza, un esquema fiscal que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) puso en marcha en 2022 con el objetivo de simplificar el pago de impuestos y ampliar la base de contribuyentes. Aquí te explicamos sus aspectos principales de forma general.
Qué es el RESICO
El RESICO es un régimen del Impuesto sobre la Renta (ISR) que existe tanto para personas físicas como para personas morales, aunque con reglas distintas. En el caso de las personas físicas, su característica central es que el impuesto se calcula aplicando una tasa reducida directamente sobre los ingresos efectivamente cobrados, sin restar deducciones. Esto simplifica el cálculo y, para muchos contribuyentes, reduce la carga fiscal.
Quién puede tributar en este régimen
Pueden optar por el RESICO las personas físicas que realicen actividades empresariales, profesionales o que otorguen el uso o goce temporal de bienes, es decir, que obtengan ingresos por arrendamiento, siempre que sus ingresos totales del ejercicio no excedan de 3.5 millones de pesos.
La ley establece también algunos supuestos en los que no se puede tributar en este régimen. Entre ellos, de manera general, están quienes sean socios o accionistas de personas morales, quienes sean residentes en el extranjero con establecimiento permanente en México o quienes perciban ciertos ingresos sujetos a regímenes preferentes. Como los detalles pueden cambiar con las reformas fiscales, conviene verificar los requisitos vigentes antes de inscribirse.
Las tasas
Para personas físicas, el ISR mensual se calcula con tasas que van del 1 por ciento al 2.5 por ciento, dependiendo del monto de ingresos del mes. Cuanto mayor es el ingreso, mayor es la tasa, pero siempre dentro de ese rango. Al final del año se presenta una declaración anual con la tabla correspondiente.
Cuando la persona emite facturas a personas morales, estas suelen realizar una retención del ISR, que se acredita contra el impuesto a pagar.
Ventajas
- Tasas bajas: en comparación con otros regímenes, el porcentaje de ISR es reducido.
- Simplicidad: no es necesario calcular deducciones para el ISR.
- Menos carga administrativa: el SAT ofrece herramientas en línea con información prellenada.
- Certeza: el cálculo es fácil de anticipar, lo que ayuda a planear.
Lo que hay que considerar
No deducir gastos puede ser una desventaja para quienes tienen costos altos, como ciertos negocios con muchos insumos. En esos casos, otros regímenes podrían resultar más convenientes. Además, el RESICO se refiere al ISR: las demás obligaciones, como el Impuesto al Valor Agregado cuando aplique, la emisión de facturas electrónicas y la presentación de declaraciones mensuales, se mantienen.
Otro punto importante es el cumplimiento. Si un contribuyente deja de presentar declaraciones o supera el límite de ingresos, puede perder el beneficio y pasar a otro régimen con tasas más altas. Por eso es indispensable llevar un control ordenado.
Obligaciones básicas
- Estar inscrito en el RFC y contar con e.firma vigente.
- Emitir comprobantes fiscales digitales por cada ingreso.
- Presentar declaraciones mensuales y la anual en los plazos establecidos.
- Conservar la documentación que respalde las operaciones.
¿Me conviene?
La respuesta depende de cada caso: del tipo de actividad, del nivel de ingresos y de los gastos del negocio. Para muchos profesionistas y pequeños comerciantes con pocos gastos deducibles, el RESICO puede representar un ahorro significativo y una forma más sencilla de cumplir con el fisco. Antes de cambiar de régimen, lo recomendable es comparar escenarios y, si es posible, consultar a una persona contadora que conozca la situación particular. Estar al corriente con el SAT no solo evita multas: también abre la puerta a créditos, contratos con empresas y crecimiento formal del negocio.



