Nearshoring explicado: qué es la relocalización de empresas y qué necesita México para aprovecharla
La relocalización de cadenas de suministro cerca de Estados Unidos colocó a México en el centro de la conversación. Te explicamos el concepto, sus ventajas y los retos pendientes.

Por Anabel Beltrán
Pocas palabras se han repetido tanto en la conversación económica de México en los últimos años como nearshoring. El término se usa para describir la decisión de empresas de trasladar parte de su producción a países cercanos a sus principales mercados. Para México, vecino de la mayor economía del mundo, el fenómeno representa una oportunidad, pero también exige resolver retos que van mucho más allá de la geografía.
Offshoring, nearshoring y reshoring
Durante décadas, muchas empresas practicaron el offshoring: llevar la producción a países lejanos con costos bajos, sobre todo en Asia. El nearshoring consiste en acercarla a los mercados de destino. El reshoring, por su parte, implica regresarla al país de origen. En los tres casos, la lógica es la misma: encontrar el mejor equilibrio entre costos, riesgos y tiempos de entrega.
Por qué ganó fuerza
Varios factores hicieron que las empresas replantearan sus cadenas de suministro. La pandemia de covid-19 mostró lo vulnerable que era depender de proveedores a miles de kilómetros: fábricas cerradas, puertos saturados y costos de flete disparados. Además, las tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China llevaron a muchas compañías a diversificar su producción para reducir riesgos.
Las ventajas de México
- Cercanía: una frontera de más de 3 mil kilómetros con Estados Unidos y conexiones terrestres que permiten entregas en días, no semanas.
- Tratado comercial: el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en vigor desde julio de 2020, ofrece acceso preferencial al mercado norteamericano.
- Experiencia manufacturera: décadas de industria maquiladora y de exportación, especialmente en el sector automotriz, electrónico y aeroespacial.
- Talento: una fuerza laboral joven y miles de egresados de ingenierías cada año.
- Husos horarios compartidos: facilitan la coordinación con clientes y casas matrices.
Los retos
La oportunidad no se materializa de forma automática. Especialistas, cámaras empresariales y organismos internacionales coinciden en una serie de retos que condicionan la llegada de nuevas inversiones:
- Energía: las plantas industriales necesitan electricidad suficiente, confiable y, cada vez más, de fuentes limpias.
- Agua: varias regiones industriales del norte enfrentan estrés hídrico.
- Infraestructura: carreteras, puertos, cruces fronterizos y parques industriales deben ampliarse.
- Seguridad: el robo al transporte de carga y la extorsión elevan costos.
- Certeza jurídica: los inversionistas buscan reglas claras y estables.
- Capital humano: se requieren técnicos e ingenieros con habilidades específicas.
Un mapa desigual
Hasta ahora, el interés de los inversionistas se ha concentrado sobre todo en estados del norte y del Bajío, como Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Baja California, Guanajuato y Querétaro, que ya contaban con infraestructura industrial. El reto para el país es que los beneficios lleguen también a regiones del centro y sur, donde las brechas de infraestructura son mayores.
Proveedores locales, la gran tarea
Una de las claves para que el nearshoring genere desarrollo es la integración de empresas mexicanas, sobre todo pequeñas y medianas, como proveedoras de las grandes plantas. Para lograrlo, las pymes necesitan certificaciones de calidad, financiamiento, capacitación y capacidad de cumplir con estándares internacionales. Cuando eso ocurre, el valor agregado nacional aumenta y los empleos se multiplican.
El factor T-MEC
El propio tratado contempla una revisión conjunta al cumplirse seis años de su entrada en vigor, lo que lo convierte en un tema de seguimiento constante para empresas e inversionistas. Las reglas de origen, que determinan qué porcentaje de un producto debe fabricarse en la región para obtener beneficios arancelarios, son especialmente relevantes para decidir dónde instalar una planta.
El nearshoring no es una moda pasajera, sino parte de una reorganización de la economía global. Que México aproveche plenamente esta etapa dependerá de decisiones de política pública y de inversión que se tomen en los próximos años.



