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Gran Telescopio Milimétrico: el ojo mexicano en la cima de un volcán que observa el universo frío

En la cumbre del volcán Sierra Negra, en Puebla, opera uno de los radiotelescopios de plato único más grandes del mundo en su tipo. Así funciona y esto es lo que estudia.

Por Editor web Maya Comunicación · 20 de octubre de 2026 · Lectura de 4 min

Gran telescopio milimétrico en Sierra Negra al amanecer

Por Anabel Beltrán

A más de 4 mil 500 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre del volcán Sierra Negra, en el estado de Puebla, se levanta una antena gigantesca que suele quedar por encima de las nubes. Es el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), uno de los proyectos científicos más ambiciosos de México y una herramienta que ha permitido a astrónomos nacionales participar en algunos de los descubrimientos más relevantes de las últimas décadas.

Un telescopio que no usa luz visible

A diferencia de los telescopios ópticos, que captan la luz que perciben nuestros ojos, el GTM observa en longitudes de onda milimétricas, una región del espectro electromagnético entre el infrarrojo y las ondas de radio. En esas longitudes brillan objetos fríos y polvorientos del universo: nubes de gas molecular donde nacen estrellas, galaxias lejanas envueltas en polvo y regiones cercanas a agujeros negros.

Para captar esas señales tan débiles se necesita una superficie colectora enorme. El GTM tiene una antena de 50 metros de diámetro, lo que lo coloca entre los radiotelescopios de plato único más grandes del mundo diseñados para operar en estas longitudes de onda. Su superficie está formada por numerosos paneles que deben alinearse con gran precisión para enfocar correctamente las ondas.

Por qué en la cima de un volcán

El vapor de agua de la atmósfera absorbe las ondas milimétricas. Por eso, los observatorios de este tipo se instalan en lugares altos y secos, donde hay menos atmósfera por encima. Sierra Negra, vecino del Citlaltépetl o Pico de Orizaba, ofrece gran altitud, cielos relativamente secos en buena parte del año y acceso por carretera, condiciones que lo hicieron ideal para el proyecto.

Una colaboración binacional

El telescopio es resultado de una colaboración entre el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ubicado en Tonantzintla, Puebla, y la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos. Lleva el nombre de Alfonso Serrano Pérez-Grovas, astrónomo mexicano que impulsó el proyecto desde sus inicios. Su construcción se prolongó durante años por la complejidad técnica de una estructura de ese tamaño a semejante altitud.

La foto de un agujero negro

Uno de los momentos más destacados del GTM fue su participación en el Telescopio del Horizonte de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés), una red de radiotelescopios distribuidos por el planeta que trabajan de forma coordinada como si fueran una sola antena del tamaño de la Tierra. En 2019, esta colaboración presentó la primera imagen de la sombra de un agujero negro, el que se encuentra en el centro de la galaxia M87. Posteriormente, en 2022, se dio a conocer la imagen de Sagitario A*, el agujero negro del centro de nuestra Vía Láctea.

Gracias a su ubicación y a su gran superficie colectora, el GTM aportó sensibilidad a la red, y científicos mexicanos figuran entre los autores de esos trabajos.

Qué estudia el GTM

  • Formación de estrellas: el gas frío y el polvo de las nubes moleculares donde surgen nuevas estrellas.
  • Galaxias lejanas: sistemas que formaban estrellas a gran ritmo en etapas tempranas del universo.
  • Química interestelar: moléculas presentes en el espacio, algunas relacionadas con compuestos orgánicos.
  • Agujeros negros: en colaboración con redes internacionales de interferometría.

Formación de científicos

Más allá de sus hallazgos, el GTM ha sido una escuela para ingenieros y astrónomos mexicanos. Su operación exige especialistas en instrumentación, cómputo, criogenia y mecánica de precisión, áreas en las que el país ha desarrollado capacidades propias. Estudiantes de posgrado del INAOE y de otras instituciones han realizado sus tesis con datos del telescopio.

Un vecino ilustre

En la misma montaña se encuentra el observatorio HAWC, dedicado a estudiar rayos gamma de muy alta energía mediante tanques de agua que detectan las partículas producidas cuando esos rayos chocan con la atmósfera. La cumbre de Sierra Negra se ha convertido así en un polo científico de alta montaña en México.

El Gran Telescopio Milimétrico es un recordatorio de que la ciencia mexicana puede competir en las grandes ligas cuando cuenta con infraestructura y continuidad. Desde la cima de un volcán poblano, el país mira hacia los rincones más fríos y lejanos del cosmos.

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