¿Cómo funciona la alerta sísmica en México? Lo que sí puede hacer y lo que no
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano detecta sismos cerca de su origen y avisa antes de que lleguen las ondas fuertes. Te explicamos cómo funciona y cuáles son sus límites.

Por Anabel Beltrán
El sonido de la alerta sísmica es uno de los más reconocibles para quienes viven en la Ciudad de México. En segundos, oficinas, escuelas y hogares se vacían o las personas se dirigen a zonas de menor riesgo. Detrás de ese aviso hay un sistema tecnológico desarrollado en México que funciona desde hace más de tres décadas y que ha servido de referencia para otros países.
Un sistema pionero
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) es operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), una asociación civil. Su antecedente directo surgió tras el sismo de 1985, que evidenció la vulnerabilidad de la capital ante terremotos originados a cientos de kilómetros. El sistema comenzó a operar a principios de los años noventa con sensores en la costa de Guerrero y se fue ampliando para cubrir otras regiones sísmicas del país.
La clave: la distancia
La alerta sísmica no predice terremotos. Lo que hace es aprovechar la diferencia de velocidad entre las señales electrónicas y las ondas sísmicas. Los sismos más peligrosos para el centro del país suelen originarse en la costa del Pacífico, donde la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica. Las ondas sísmicas tardan un tiempo en recorrer la distancia hasta la capital, mientras que una señal de radio viaja casi instantáneamente.
Los sensores instalados cerca de las zonas de origen detectan el inicio del movimiento, estiman su magnitud y, si se supera cierto umbral, envían una señal que activa la alerta en las ciudades. Cuanto más lejos esté el epicentro, mayor es el tiempo de aviso; para sismos originados en la costa de Guerrero, la Ciudad de México puede tener del orden de un minuto de anticipación.
Cuándo no hay tiempo de aviso
El sistema tiene límites que conviene conocer. Si el sismo ocurre cerca de la ciudad, el tiempo entre la detección y la llegada de las ondas es mínimo o nulo, y la alerta puede sonar al mismo tiempo que se siente el movimiento o incluso después. Esto ocurrió en el sismo del 19 de septiembre de 2017, cuyo epicentro, en el límite entre Puebla y Morelos, estaba relativamente cerca de la capital.
Además, el sistema solo cubre sismos detectados por su red de sensores. Si un temblor se origina en una zona sin instrumentación, la alerta podría no activarse.
Cómo llega el aviso
- Altavoces públicos: en la Ciudad de México, los postes del sistema de videovigilancia cuentan con bocinas que difunden la alerta.
- Radio y televisión: algunas emisoras interrumpen su señal para transmitirla.
- Receptores especiales: escuelas, hospitales y edificios pueden contar con radios receptores dedicados.
- Aplicaciones móviles: existen apps que replican avisos, aunque su confiabilidad depende de la conexión y no todas son oficiales.
Alerta preventiva y alerta pública
Dependiendo de la magnitud estimada y de la distancia, el sistema puede emitir una alerta pública, que se difunde a toda la población, o una alerta preventiva, dirigida a instituciones y usuarios específicos para sismos de menor magnitud estimada. Por eso no todos los temblores que se perciben activan los altavoces.
Qué hacer cuando suena
Los segundos de aviso solo sirven si se usan bien. Las recomendaciones de protección civil insisten en conocer previamente las rutas de evacuación, identificar zonas de menor riesgo dentro de casa u oficina, no usar elevadores y alejarse de ventanas y objetos que puedan caer. Si no es posible salir rápidamente, por ejemplo en pisos altos, lo mejor es replegarse en una zona segura del inmueble.
Los simulacros periódicos tienen precisamente el objetivo de practicar esas acciones para que, en un evento real, la respuesta sea automática.
Tecnología mexicana con proyección internacional
El SASMEX fue uno de los primeros sistemas de alerta temprana sísmica para la población en el mundo. Hoy otros países han desarrollado sistemas propios, y la experiencia mexicana ha sido objeto de estudio. Su principal lección es que la tecnología funciona mejor cuando se acompaña de una cultura de prevención: la alerta da tiempo, pero lo que salva vidas es saber qué hacer con él.



