Santuarios de la mariposa monarca: cuándo ir, cuáles visitar y cómo hacerlo de forma responsable
Cada otoño, millones de mariposas monarca llegan a los bosques de Michoacán y el Estado de México. Te contamos cuándo verlas, qué santuarios visitar y qué reglas seguir.

Por Anabel Beltrán
Cada año, cuando el otoño avanza, un fenómeno natural extraordinario comienza a desarrollarse en los bosques del centro de México. Millones de mariposas monarca, tras recorrer miles de kilómetros desde el sur de Canadá y el norte de Estados Unidos, llegan a las montañas de Michoacán y el Estado de México para pasar el invierno. Ver los árboles cubiertos de mariposas color naranja es una experiencia que muchos viajeros consideran inolvidable.
Una migración única
La mariposa monarca realiza una de las migraciones más largas del mundo de los insectos. Lo más sorprendente es que ninguna mariposa hace el viaje completo de ida y vuelta: la generación que llega a México es distinta de la que partió de esos mismos bosques el año anterior. Aun así, logra encontrar los mismos sitios de hibernación, un misterio que la ciencia ha estudiado durante décadas y que se relaciona con la orientación por el sol y señales del campo magnético terrestre.
En muchas comunidades de la región, la llegada de las monarcas coincide con la temporada de Día de Muertos, y la tradición popular las asocia con el regreso de las almas de los seres queridos.
Reserva de la Biosfera
Los principales sitios de hibernación se encuentran dentro de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, que abarca territorio de Michoacán y del Estado de México. En 2008, la UNESCO la inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial como sitio natural. Las mariposas se congregan en bosques de oyamel, un tipo de abeto que crece en zonas altas y frescas, y que ofrece las condiciones de temperatura y humedad que necesitan para sobrevivir el invierno.
Cuándo ir
Las mariposas comienzan a llegar a finales de octubre y principios de noviembre, y permanecen hasta marzo, cuando inician su regreso hacia el norte. Los santuarios suelen abrir al público a mediados de noviembre, una vez que las colonias se han establecido. Muchos guías consideran que entre diciembre y febrero es la mejor época para observarlas. En días soleados y cálidos, las mariposas se vuelven más activas y vuelan en grandes cantidades, lo que crea escenas espectaculares.
Las fechas de apertura y los horarios cambian cada temporada, por lo que es recomendable consultar la información oficial antes de viajar.
Santuarios más conocidos
- El Rosario, Michoacán: uno de los más visitados, cercano a Ocampo y Angangueo.
- Sierra Chincua, Michoacán: con recorridos a pie o a caballo entre bosques de oyamel.
- Piedra Herrada, Estado de México: cercano a Valle de Bravo, de fácil acceso desde la capital.
- El Capulín, Estado de México: en el municipio de Donato Guerra, gestionado por comunidades locales.
Cómo prepararse
Los santuarios se ubican a más de 3 mil metros de altitud, y para llegar a las colonias suele ser necesario caminar o subir a caballo por senderos empinados. Conviene llevar ropa abrigadora, calzado cómodo, agua y protección solar. Las personas con problemas cardiacos o respiratorios deben considerar la altitud y el esfuerzo físico.
Reglas para una visita responsable
- Seguir siempre las indicaciones de los guías locales, cuyo acompañamiento es obligatorio en muchos santuarios.
- Guardar silencio cerca de las colonias.
- No tocar, atrapar ni llevarse mariposas, ni siquiera las que estén en el suelo.
- Mantenerse en los senderos marcados y caminar con cuidado para no pisar mariposas.
- No usar flash ni drones.
- No dejar basura.
Una especie que necesita protección
La población de mariposas que llega a México ha mostrado grandes variaciones y una tendencia preocupante en las últimas décadas. Entre las amenazas se encuentran la tala ilegal, el cambio climático, que altera las condiciones de los bosques, y la pérdida del algodoncillo, la planta de la que se alimentan sus larvas en Estados Unidos y Canadá. Visitar los santuarios con guías comunitarios contribuye a que las comunidades obtengan ingresos de la conservación del bosque. Ver a la monarca es un privilegio, y protegerla es una responsabilidad compartida por tres países.



