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Maquillaje masculino: auge global redefine la industria de la belleza

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El maquillaje masculino dejó de ser una tendencia marginal para convertirse en un segmento en expansión dentro del mercado global de la belleza. Marcas internacionales y locales han lanzado líneas específicas para hombres que buscan mejorar su imagen personal, proyectar seguridad y romper tabúes históricos asociados al uso de cosméticos.

El fenómeno se consolida con cifras récord: en 2025, el mercado global del maquillaje para hombres superó los 15 mil millones de dólares, según estimaciones del sector, con un crecimiento sostenido en Asia, América del Norte y Europa. Este auge está vinculado a la expansión de la cosmética unisex y la creciente aceptación del cuidado personal como parte de la rutina diaria masculina.

Influencia digital y cambio cultural

Redes sociales como TikTok, YouTube e Instagram impulsan la tendencia mediante influencers que promueven productos diseñados para piel masculina, desde bases ligeras hasta correctores y delineadores. Estos creadores de contenido redefinen la relación entre masculinidad y estética, presentando el maquillaje como una herramienta de confianza personal y expresión profesional.

“El maquillaje ya no es cuestión de género, sino de identidad y autocuidado”, expresó un consultor de belleza especializado en consumo masculino.

Transformación industrial y comercial

Empresas como Chanel, Fenty Beauty y L’Oréal han incorporado líneas masculinas, mientras startups independientes enfocadas en cosmética inclusiva reportan ventas récord en 2025. La innovación se centra en fórmulas minimalistas, empaques neutros y campañas que evitan etiquetas tradicionales, buscando conectar con consumidores jóvenes de entre 18 y 35 años.

El auge también ha impulsado la diversificación del empleo en la industria: maquilladores, dermatólogos e influencers especializados en piel masculina se posicionan como nuevos referentes del mercado global.

Retos éticos y de acceso

El crecimiento del maquillaje masculino plantea desafíos sobre precios, accesibilidad y representación. Mientras las grandes marcas apuestan por productos premium, colectivos de diversidad exigen opciones asequibles y campañas que incluyan a hombres de distintas edades, razas y cuerpos.