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Estilo De Vida

Despensa de emergencia: qué guardar para enfrentar tres días

Agua, alimentos, medicinas y artículos básicos permiten afrontar hasta 72 horas de apagones, inundaciones o interrupciones de servicios.

Por Editor web Maya Comunicación · 17 de julio de 2026 · Lectura de 7 min

Las lluvias intensas, inundaciones, ciclones y apagones pueden interrumpir durante horas o días el suministro de agua, electricidad, transporte y alimentos. Contar con una despensa de emergencia permite atender las necesidades básicas de la familia mientras se restablecen los servicios o llega la asistencia.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres recomienda preparar suministros para las primeras 72 horas posteriores a una emergencia. La reserva debe adaptarse al número de integrantes, edades, condiciones médicas, hábitos alimentarios y presencia de animales de compañía.

La despensa para permanecer en casa no es igual que la mochila de emergencia. La primera puede contener agua y productos más pesados para varios días; la mochila debe ser individual, transportable y guardar únicamente lo necesario ante una evacuación.

El agua ocupa el primer lugar

Una referencia utilizada en preparación de emergencias es almacenar alrededor de 3.8 litros de agua por persona al día para beber y realizar tareas básicas de higiene. Una reserva de tres días equivale a aproximadamente 11.4 litros por integrante, aunque niñas, niños, personas enfermas, mujeres embarazadas y quienes viven en zonas calurosas pueden necesitar cantidades diferentes.

El agua debe conservarse en envases aptos para uso alimentario, cerrados y alejados de productos químicos, calor y luz directa. Si se compra embotellada, se debe respetar la fecha indicada por el fabricante y revisar que el sello permanezca intacto.

No conviene esperar a que el aguacero se ponga serio para llenar recipientes improvisados. Los envases que antes contuvieron cloro, detergentes, gasolina o sustancias tóxicas nunca deben reutilizarse para almacenar agua potable.

Después de una inundación, no debe consumirse agua que tenga olor, color o sabor extraño. Las indicaciones sobre hervir, desinfectar o evitar el agua de la red deben seguirse conforme a los avisos de las autoridades locales.

Alimentos para 72 horas

La reserva debe priorizar productos no perecederos, fáciles de abrir y que puedan consumirse sin refrigeración ni cocción. Las latas de atún, sardina, pollo, verduras, frijoles, garbanzos, sopas y frutas son opciones prácticas siempre que los envases permanezcan íntegros.

También pueden incluirse leche ultrapasteurizada en presentaciones individuales, cereal, avena instantánea, galletas, tostadas, barras, fruta deshidratada, semillas, crema de cacahuate y alimentos preparados en bolsas o empaques sellados.

Las personas con diabetes, hipertensión, enfermedad renal, alergias o restricciones alimentarias necesitan una selección específica. En estos casos conviene revisar azúcar, sodio, carbohidratos y porciones, además de consultar con el profesional de salud qué productos pueden conservarse como reserva.

Los hogares con bebés deben almacenar fórmula, alimentos infantiles, biberones, pañales y agua segura para su preparación. La lactancia materna puede continuar durante una emergencia; las familias que utilizan fórmula deben planear cómo mantener limpios los utensilios si falta agua corriente.

Un abrelatas manual resulta indispensable. También se necesitan platos, vasos y cubiertos reutilizables o desechables, servilletas y bolsas para residuos. Guardar 15 latas y descubrir durante el apagón que todas exigen abrelatas eléctrico sería una de esas bromas que la casa cobra sin avisar.

Alimentos que conviene evitar

Los productos que necesitan mucha agua, tiempos largos de cocción o refrigeración son poco prácticos cuando fallan los servicios. También conviene limitar alimentos muy salados, porque aumentan la sed y aceleran el consumo de agua.

Las latas abombadas, oxidadas, abiertas, con fugas o golpes profundos deben desecharse. Después de una inundación no se deben consumir productos que hayan estado en contacto con agua contaminada, especialmente los guardados en cajas, bolsas, frascos con tapas de rosca o envases dañados.

Nunca debe probarse un alimento para determinar si continúa siendo seguro. Algunas bacterias capaces de causar enfermedades no modifican de manera evidente el olor, color o sabor.

Qué hacer durante un apagón

El refrigerador puede mantener los alimentos a temperatura segura durante aproximadamente cuatro horas si permanece cerrado. Un congelador lleno conserva la temperatura cerca de 48 horas, mientras uno medio lleno lo hace alrededor de 24 horas, siempre que no se abra constantemente.

Después de cuatro horas sin energía, deben desecharse alimentos refrigerados perecederos como carne, pescado, pollo, leche, huevos y sobras, salvo que hayan permanecido a 4 grados Celsius o menos mediante hielo u otra fuente de frío.

Los alimentos congelados pueden volver a congelarse si todavía tienen cristales de hielo o se mantienen a 4 grados o menos, aunque su textura puede cambiar. En caso de duda, la decisión segura es desecharlos.

Los anafres, parrillas de carbón, generadores y estufas de campamento nunca deben utilizarse dentro de la vivienda, el garaje o espacios cerrados. Producen monóxido de carbono, un gas sin color ni olor que puede causar intoxicación y muerte.

Medicamentos y botiquín

La reserva debe incluir medicamentos de uso habitual, recetas, datos del médico, lista de dosis y copias de documentos relacionados con enfermedades crónicas. No se recomienda almacenar fármacos adicionales sin autorización ni utilizar medicamentos caducados.

Quienes necesitan insulina, antibióticos líquidos u otros productos refrigerados deben preparar un plan para conservarlos durante los apagones. La insulina no debe congelarse ni colocarse directamente sobre hielo; ante una pérdida prolongada de electricidad se deben seguir las instrucciones del fabricante y solicitar orientación médica o farmacéutica.

El botiquín puede contener gasas, vendas, cinta adhesiva, guantes, antiséptico, termómetro, tijeras, analgésicos autorizados y material para atender lesiones menores. Tener un botiquín no sustituye la atención médica ante heridas profundas, dificultad para respirar, hemorragias o alteraciones de conciencia.

Las personas que dependen de concentradores de oxígeno, ventiladores, bombas de infusión u otros equipos eléctricos necesitan baterías de respaldo y un plan acordado con su proveedor médico. También deben conocer los refugios o centros de atención capaces de proporcionar energía.

Higiene, iluminación y comunicación

La despensa debe complementarse con jabón, gel para manos, papel higiénico, toallas sanitarias, pañales, bolsas resistentes, cubrebocas y productos de higiene personal. El cloro y otros químicos tienen que guardarse separados de los alimentos y fuera del alcance de menores.

Una linterna por área de la casa, baterías de repuesto, radio portátil, cargadores externos y cables compatibles permiten mantener comunicación sin depender totalmente de la red eléctrica. Las velas deben evitarse cuando exista riesgo de fugas de gas, materiales inflamables o movimientos sísmicos.

También conviene guardar dinero en efectivo en billetes de baja denominación, duplicados de llaves, números de emergencia y copias de identificaciones, pólizas, recetas y contactos familiares dentro de una bolsa impermeable.

Mascotas y necesidades particulares

Los animales de compañía necesitan agua, alimento para varios días, medicamentos, correa, transportadora, bolsas para desechos, plato, manta y copia de su cartilla de vacunación. Una fotografía reciente facilita su identificación si se extravían.

Cada familia debe considerar lentes de repuesto, auxiliares auditivos, baterías, bastones, pañales para adultos y artículos de movilidad. La reserva también debe incluir prendas impermeables, cobijas y una muda de ropa cuando el riesgo principal sean lluvias o bajas temperaturas.

Cómo mantener vigente la reserva

La despensa debe colocarse en un lugar fresco, seco, ventilado y accesible, pero fuera de las zonas donde pueda entrar agua. En lugares propensos a inundaciones conviene utilizar recipientes resistentes con tapa y mantenerlos sobre repisas elevadas.

El sistema más sencillo de renovación consiste en consumir primero los productos con fecha más próxima y reemplazarlos durante la compra habitual. Una revisión cada seis meses permite comprobar agua, alimentos, medicamentos, baterías y cargadores.

Cada envase puede marcarse con la fecha de compra y caducidad. La lista general debe mantenerse pegada dentro de la puerta de la despensa para registrar lo que se utiliza y reponerlo antes de la temporada de lluvias.

Preparar la reserva de manera gradual reduce su impacto en el gasto familiar. Añadir agua, dos latas y un artículo de higiene en cada compra permite completar el equipo sin desembolsar todo de una sola vez.

La despensa de emergencia no elimina los riesgos ni sustituye las instrucciones de Protección Civil. Su función es comprarle tiempo a la familia, conservar alimentos seguros y evitar que un corte de servicios convierta una noche de lluvia en una carrera por conseguir agua, pilas y la última lata del barrio.

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