México produce $192 mil por persona: ¿por qué no alcanza?
El PIB per cápita de México fue de 192 mil 311 pesos en 2024, pero el ingreso y el gasto de los hogares revelan una brecha mucho más profunda.

México, 24 de agosto de 2026.— Si toda la producción económica del país en 2024 se dividiera por igual entre sus habitantes, a cada persona le corresponderían 192 mil 311 pesos en el año. La cifra, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), equivale a unos 16 mil 26 pesos mensuales. Pero aquí comienza el enredo: ese dinero no es un salario, no se deposita en una cuenta y tampoco describe por sí solo cuánto puede gastar una familia.
El indicador se llama producto interno bruto per cápita y resulta de dividir el valor de los bienes y servicios generados en México entre la población. Sirve para comparar el tamaño de las economías y seguir su evolución, pero mezcla en una sola cubeta la actividad de empresas, gobierno y hogares. Mirarlo como si fuera el ingreso de cada mexicano sería como dividir la cuenta completa de un restaurante entre todos los comensales, aunque unos hayan pedido café y otros el menú entero.
Para acercarse al dinero que realmente entra a los hogares conviene mirar la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, la medición integral más reciente disponible. El INEGI calculó un ingreso corriente promedio de 25 mil 955 pesos mensuales por hogar, cifra que incluye recursos monetarios y no monetarios recibidos regularmente y disponibles para consumir bienes y servicios.
Ese promedio mejoró 10.6% en términos reales frente a 2022, lo que significa que el avance ya descuenta el efecto de los precios. Es una señal favorable, pero no representa la experiencia de todas las familias. ¿De qué sirve conocer el promedio si esconde distancias tan amplias entre los hogares?
La respuesta aparece al ordenar a las familias en diez grupos de igual tamaño según su ingreso. El 10% con menores recursos recibió en promedio 16 mil 795 pesos durante todo un trimestre de 2024, alrededor de 5 mil 598 pesos mensuales por hogar. En el otro extremo, el 10% con mayores ingresos alcanzó 236 mil 95 pesos trimestrales, cerca de 78 mil 698 pesos al mes.
La distancia entre ambos extremos es de aproximadamente 14 veces. El dato no significa que todas las familias del primer o último grupo reciban exactamente esas cantidades; son promedios dentro de cada decil. Sí muestra, sin embargo, por qué una cifra nacional puede avanzar mientras millones de personas continúan administrando cada compra con lupa.
El lugar donde vive una familia también cambia la fotografía. Nuevo León registró el mayor ingreso corriente promedio mensual por hogar, con 39 mil 11 pesos, seguido por Ciudad de México con 36 mil 895. Chiapas quedó en el extremo inferior con 13 mil 695 pesos mensuales, menos de la mitad del promedio capitalino.
El gasto ayuda a entender por qué el aumento del ingreso no siempre se siente como abundancia. En 2024, los hogares destinaron en promedio 15 mil 891 pesos mensuales al gasto corriente monetario. Alimentos, bebidas y tabaco absorbieron 37.7% de ese monto, mientras transporte y comunicaciones concentraron otro 19.5%. Juntos representaron más de la mitad del gasto cotidiano.
También persisten brechas personales. El ingreso monetario promedio mensual de los hombres superó en 4 mil 111 pesos al de las mujeres. Las personas que se consideraban indígenas o hablaban alguna lengua indígena percibieron 26% menos que el promedio nacional. Tener posgrado estuvo asociado con un ingreso promedio mensual de 31 mil 584 pesos, frente a 5 mil 345 pesos entre quienes reportaron primaria completa como máximo nivel escolar.
Por eso, hablar de ingreso per cápita exige ponerle apellido al dato. El PIB per cápita mide producción; el ingreso corriente muestra recursos disponibles; el gasto revela presiones sobre el presupuesto, y la pobreza multidimensional incorpora además salud, educación, vivienda, seguridad social y alimentación. Ninguno de esos indicadores sustituye a los demás.
La señal para México es doble. El ingreso real promedio de los hogares creció y los estratos de menores recursos presentaron avances porcentuales importantes entre 2022 y 2024. Al mismo tiempo, la brecha entre extremos, las diferencias regionales y el peso de alimentos y transporte mantienen una sensación de estrechez que el PIB per cápita no alcanza a retratar.
La próxima vez que una cifra diga cuánto “le toca” a cada mexicano, la pregunta útil no será solamente cuánto produce el país. Habrá que preguntar cómo se distribuye esa riqueza, cuánto llega efectivamente al hogar y qué parte sobrevive después de pagar lo indispensable. Ahí, en la mesa y no en el promedio, se mide el verdadero tamaño del bolsillo.


