Hongo gigante D. rex: el récord que surgió tras los dinosaurios
Un hongo gigante de China, D. rex, alcanza 50 cm y 2.2 kg; su linaje surgió tras la extinción de los dinosaurios. Lo describió un equipo con apoyo de México.

Por Alejandra Lugo
Un hongo gigante que crece en los bosques de Yunnan, en el suroeste de China, acaba de recibir nombre de rey. Se llama Dianjunus rex, sus cuerpos fructíferos alcanzan hasta 50 centímetros de altura y 2.2 kilogramos de peso, y su linaje habría surgido poco después de la extinción que acabó con los dinosaurios hace unos 66 millones de años.
El hallazgo fue descrito en la revista científica Frontiers in Fungal Biology por un equipo de China, Tailandia y México, con participación del Colegio de Postgraduados, Campus Montecillo, en Texcoco. Según los autores, se trata de los cuerpos fructíferos más grandes documentados dentro de Ascomycota, el grupo de hongos con más especies conocidas.
Qué es el hongo gigante D. rex y dónde vive
Los investigadores del Instituto de Botánica de Kunming, de la Academia China de Ciencias, encontraron los ejemplares durante trabajo de campo en bosques templados de coníferas cercanos a Damaidi y Yipinglang, y en selva tropical cerca de Nanbang. De acuerdo con la editorial Frontiers, los hongos brotaban de las raíces leñosas del encino corcho chino, desde la zona del suelo donde viven las raíces.
Su aspecto es poco común: estructuras erguidas, carnosas y agrupadas que recuerdan dedos. La cadena CNN, que entrevistó a los autores, detalló que son de color blanquecino o amarillo pálido al principio y se oscurecen conforme el hongo madura. En la parte superior tienen miles de poros diminutos por donde salen las esporas.
Los campesinos de la zona ya los conocían. Indunil Senanayake, investigadora del Instituto de Botánica de Kunming y autora de correspondencia del estudio, contó a CNN que algunos lugareños incluso lo habían probado sin efectos adversos, aunque aclaró que no se han hecho pruebas de toxinas. El interés científico llegó cuando un residente curioso envió fotografías a los investigadores.
Un rey entre los hongos de saco
D. rex pertenece a Ascomycota, el grupo de los llamados hongos de saco, que reúne más de 64 mil especies descritas, entre ellas las colmenillas, las trufas y las levaduras. A diferencia de los champiñones y otras setas clásicas, estos hongos no forman sombreros: liberan sus esporas desde pequeñas estructuras en forma de saco que se ubican dentro o sobre sus cuerpos fructíferos, llamados estromas.
En ese grupo, lo habitual es medir pocos centímetros. Según la nota de prensa de Frontiers, los anteriores récords de cuerpos fructíferos en ascomicetos rondaban los 20 a 30 centímetros de alto. Senanayake mencionó a CNN otro gigante, Engleromyces goetzei, de Kenia, un hongo pardo y bulboso que llega a casi 30 centímetros de diámetro y unos 3.2 kilogramos.
El análisis genético y la revisión de su forma mostraron que no solo era una especie nueva. También es un género nuevo y una familia nueva, bautizada Dianjunaceae, dentro del orden Xylariales. Su pariente conocido más cercano es Graphostroma platystoma, un hongo que crece en madera muerta en el hemisferio norte. El nombre combina su tamaño “real” con el antiguo reino Dian, que existió en lo que hoy es Yunnan.
Nacido después de los dinosaurios
Lo más llamativo del estudio es su reloj molecular. Al comparar el ADN de D. rex con el genoma de cientos de hongos de edad evolutiva conocida, los autores estimaron que la familia Dianjunaceae apareció hace unos 65 millones de años, alrededor de un millón de años después de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno.
“Después de la extinción masiva, los bosques experimentaron cambios drásticos, incluida la disponibilidad repentina de grandes cantidades de material vegetal muerto”, explicó Senanayake en el comunicado de Frontiers. Para los hongos que descomponen madera, ese escenario pudo abrir nuevas oportunidades. Es una hipótesis de los autores, no un hecho comprobado, pero ayuda a entender por qué un linaje así prosperó.
¿Por qué crece tanto? La hipótesis de las esporas
Producir estructuras tan grandes cuesta mucha energía, por eso los ascomicetos rara vez lo hacen. La explicación que proponen los investigadores tiene que ver con el viento: el suelo de esos bosques está cubierto de hojarasca y fibras vegetales que pueden atrapar las esporas. Un cuerpo fructífero que sobresale por encima de esa capa podría dispersarlas mejor y más lejos.
Senanayake añadió que esa estrategia probablemente solo evolucionó donde los beneficios superaban los costos. Por qué D. rex es tan grande frente a sus parientes es, de hecho, una de las preguntas que el equipo quiere responder en sus siguientes trabajos.
Lo que este hallazgo dice de los hongos que aún no conocemos
Kabir Peay, biólogo de la Universidad de Stanford que no participó en la investigación, recordó a CNN que la ciencia ha descrito unas 150 mil especies de hongos, mientras que algunas estimaciones calculan que en el planeta hay entre 2 y 13 millones. Los hongos son clave en el ciclo del carbono y en la nutrición de muchas plantas, pero buena parte de su vida ocurre bajo tierra o dentro de la madera, en forma de hilos llamados micelio, y solo asoman cuando fructifican.
Eso explica por qué un organismo tan visible pudo pasar inadvertido para la ciencia: hay que estar en el lugar y el momento adecuados. Los autores anticipan más descubrimientos en el subtrópico chino, una región que, según Senanayake, combina gran variedad de hábitats y estabilidad climática, y cuya diversidad de hongos ha sido subestimada. Es un recordatorio de lo que está en juego cuando se habla de la crisis de biodiversidad.
Una advertencia final: que algunos habitantes hayan probado D. rex no lo convierte en comestible. Sin pruebas de toxicidad, ningún hongo silvestre desconocido debe consumirse. Si te interesan los hongos de la temporada de lluvias en México, aquí explicamos cómo elegirlos y cuidarlos y por qué conviene comprarlos a recolectores que los conozcan bien.


