Gobierno de CDMX rechaza presiones y mantiene operativo contra saturación de la Alameda

El Gobierno de la Ciudad de México mantendrá el operativo de reordenamiento del comercio informal en la Alameda Central y descartó ceder ante bloqueos, presiones o actos de provocación de organizaciones que se oponen a reducir el número de vendedores en este espacio público, informó el secretario de Gobierno, César Cravioto Romero.
Durante una conferencia de prensa encabezada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, el funcionario señaló que la administración capitalina mantiene abiertas las vías de diálogo con los comerciantes, pero sostuvo que cualquier acuerdo deberá considerar tanto el derecho al trabajo como el derecho de la población a utilizar la Alameda Central como un espacio de convivencia, recreación y esparcimiento.
Cravioto Romero explicó que la mayoría de las organizaciones de comerciantes han aceptado las alternativas planteadas por el Gobierno capitalino y actualmente operan con un número menor de integrantes. Sin embargo, indicó que tres agrupaciones mantienen su negativa a reducir la cantidad de vendedores que anteriormente ocupaban el área.
El funcionario afirmó que existen alternativas para que los comerciantes continúen con sus actividades económicas, aunque bajo un esquema que evite la saturación del espacio. En este sentido, señaló que el objetivo del Gobierno no es impedir el trabajo de los vendedores, sino establecer condiciones que permitan ordenar su presencia en uno de los espacios públicos más importantes del Centro Histórico.
La postura gubernamental ocurre en medio de acciones de presión por parte de algunas organizaciones, entre ellas cierres de vialidades. Frente a estas medidas, la Secretaría de Gobierno sostuvo que no responderá a provocaciones y privilegiará la negociación como mecanismo para alcanzar acuerdos, aunque dejó claro que el reordenamiento continuará.
Como parte de este proceso, autoridades capitalinas han realizado recorridos para analizar la distribución de las actividades comerciales dentro de la Alameda. De acuerdo con Cravioto Romero, una organización adecuada permitiría la instalación de alrededor de 100 comerciantes en el conjunto del espacio, sin ocupar de manera excesiva los pasillos centrales.
La dimensión del operativo plantea, sin embargo, un desafío de equilibrio entre la regulación del comercio en vía pública y las necesidades económicas de quienes dependen de esta actividad. El Gobierno capitalino deberá definir criterios transparentes sobre quiénes podrán permanecer, bajo qué condiciones y cómo se garantizará que el ordenamiento no genere nuevos conflictos en otras zonas del Centro Histórico.
La Alameda Central, por su ubicación y relevancia histórica, concentra diariamente actividades comerciales, turísticas y recreativas. Por ello, la disputa por el uso de sus espacios refleja uno de los problemas recurrentes de la capital: la necesidad de compatibilizar el aprovechamiento económico de la vía pública con la recuperación de áreas destinadas al uso colectivo.
El Gobierno de la Ciudad de México reiteró que mantendrá el diálogo con las organizaciones de vendedores para construir una solución que permita preservar fuentes de trabajo sin regresar a un escenario de saturación. La administración capitalina insistió en que el espacio público pertenece a la ciudad y debe permanecer disponible para habitantes y visitantes.


