Feria Nacional del Atole 2026: Coacalco reúne más de 120 sabores
La Feria Nacional del Atole llega a Coacalco del 9 al 11 de octubre con más de 120 sabores y entrada libre, ya como patrimonio cultural mexiquense.

Por Juan Pablo Ojeda
La Feria Nacional del Atole regresa este fin de semana a Coacalco, Estado de México. Del viernes 9 al domingo 11 de octubre, el Campo de Béisbol Canosas, en Los Héroes Coacalco, reunirá más de 120 sabores de esta bebida de maíz, con entrada libre. Será la primera edición desde que el Congreso mexiquense la declaró patrimonio cultural inmaterial del estado, el 22 de abril pasado.
Para quien vive en la Ciudad de México, la cita queda al norte de la zona metropolitana y llega justo cuando las mañanas y las noches empiezan a pedir algo caliente entre las manos. Además, es una feria dedicada por completo al atole, una bebida que en la mesa cotidiana suele quedar en segundo plano detrás del tamal y que aquí pasa a ser la protagonista.
Qué sabores habrá en la Feria Nacional del Atole 2026
La dimensión de la feria la dio la diputada local Sandra Patricia Santos Rodríguez al presentar la declaratoria ante el Pleno: alrededor de 100 personas expositoras ofrecen más de 120 sabores distintos de atole y el encuentro congrega a más de 80 mil asistentes en tres días de octubre, lo que la posiciona, según su exposición, como la más grande de su tipo en el país.
En la lista que han difundido los organizadores aparecen los clásicos de siempre, como champurrado, chocolate, fresa, vainilla y el atole blanco de masa o de grano. Del lado frutal hay guayaba, zarzamora, piña, maracuyá, tamarindo, mango e higo. Y para los más curiosos se anuncian combinaciones de cajeta con nuez, cacahuate, galleta, flor de cempasúchil, mole y hasta chile.
El atole no llega solo. Habrá tamales de distintos rellenos, pan dulce artesanal, quesadillas y otros antojitos, además de artesanías, juegos mecánicos, danza y música en vivo. Entre los grupos anunciados están la Banda Coyote y Los de la 03 e Ibero y sus Gatos Negros, junto con espectáculos piromusicales; los horarios de cada presentación se publican en las redes sociales de la feria. Como cada año, los mejores atoles se premian por su aroma, consistencia, sabor y textura.
Los precios de esta edición todavía no se han dado a conocer. Como referencia, en 2025 el atole se vendió en tres medidas: la prueba, a 5 pesos; el vaso, a 22, y el litro, a 85. La entrada es gratuita, pero los alimentos, las bebidas y las artesanías tienen costo aparte, por lo que conviene llevar efectivo en billetes chicos para moverse con agilidad entre los puestos.
Una tradición que ya es patrimonio del Estado de México
La LXII Legislatura mexiquense aprobó la declaratoria de la Feria del Atole de Coacalco en la misma sesión en que reconoció el rebozo de bolita de Tenancingo y la danza de los alchileos de San Francisco Mazapa, en Teotihuacán. El decreto establece que el ayuntamiento, en coordinación con la Secretaría de Cultura y Turismo estatal, debe implementar acciones para garantizar la protección, conservación, transmisión y promoción de la feria, con participación de las comunidades portadoras y conforme a la disponibilidad presupuestal.
En su exposición, la diputada Santos explicó que la feria tiene su origen en una práctica de hospitalidad comunitaria y que con los años se integró a las fiestas patronales de San Francisco de Asís. De acuerdo con la organización, todo empezó en el centro de Coacalco, en los terrenos de la señora María Luisa Marina de Suárez, y este año se celebran 29 años de tradición. En un mensaje difundido por la propia feria se lee: “nuestra tradición no solo se bebe, se hereda”.
La bebida que se festeja tiene raíces mucho más antiguas. La obra de referencia Larousse Cocina define el atole como una bebida de origen prehispánico, caliente y espesa, preparada con maíz cocido, molido y desleído en agua, y recuerda que fray Bernardino de Sahagún registró en 1565 la venta de preparaciones de masa de maíz conocidas como atolli. En distintas regiones también se espesa con arroz, pinole, avena o cebada, y existen versiones saladas y picantes, como los chileatoles. En el Estado de México se conservan variedades como el atole de arrayán y el de aguamiel, y la bebida sigue presente en bautizos, velorios, mayordomías y posadas.
Cómo llegar a la feria desde la Ciudad de México
En automóvil, la ruta más directa es la Vía José López Portillo hasta la zona de Los Héroes Coacalco, para después tomar la avenida Canosas. La sede está entre las calles Clemátides y Hacienda de las Rosas. Por la afluencia que suele tener la feria, es recomendable salir con anticipación y considerar tiempo extra para encontrar estacionamiento en los alrededores.
En transporte público, la opción más práctica es la Línea 2 del Mexibús hasta la estación Héroes-Canosas; desde ahí se puede continuar en colectivo o taxi hasta el campo de béisbol. Si el plan es probar varios sabores y la feria mantiene la medida de prueba que ofreció en 2025, esa porción pequeña permite recorrer más puestos sin terminar empachado a la mitad del camino.
La feria se suma a una temporada de antojos de maíz y calabaza en el Valle de México. En el sur de la capital sigue abierta, cada fin de semana, la Feria del Chilacayote y la Calabaza en Xochimilco, y quien quiera preparar atole en casa puede empezar por entender qué cambia en el maíz cuando se nixtamaliza, el paso que da cuerpo a la masa.
Quedan tres días para la cita: viernes 9, sábado 10 y domingo 11 de octubre. Con la declaratoria ya vigente, esta edición será también la primera prueba de cómo el ayuntamiento y el gobierno estatal cumplen con la obligación de proteger una feria que, durante casi tres décadas, han sostenido las familias atoleras de Coacalco.


