Xochimilco estrena la Feria del Chilacayote y la Calabaza hasta noviembre
San Gregorio Atlapulco abre su primera Feria del Chilacayote y la Calabaza: cocina de la zona cerril, tianguis y talleres gratis cada fin de semana.

Por Juan Pablo Ojeda
Xochimilco tiene desde el sábado 3 de octubre una cita nueva para comer de temporada. La primera Feria del Chilacayote y la Calabaza se instaló en el paraje Hueycalli, en San Gregorio Atlapulco, y seguirá cada fin de semana hasta el 2 de noviembre, con entrada libre. La alcaldía la presentó con una consigna que va más allá del antojo: reactivar la zona cerril del pueblo, donde se siembra buena parte de lo que después llega al comal.
La apuesta es sencilla y por eso funciona: poner en un mismo terreno a las familias productoras, sus cosechas y sus recetas. Para quien vive en la capital es una forma de comprar directo a quien cultiva y de probar dos frutos que la cocina del sur de la ciudad ha usado durante siglos, justo cuando arranca la temporada de otoño y los mercados se llenan de calabazas.
Qué se come en la Feria del Chilacayote y la Calabaza
La muestra gastronómica abre sábados y domingos de 9:00 a 18:00 horas. De acuerdo con la programación oficial, los platillos se preparan con productos de la zona: quelites, flor de calabaza, maíz, amaranto y epazote. En los comales hay quesadillas, gorditas y tamales, y para acompañar se sirven atoles, la bebida obligada de las mañanas frescas de octubre en el sur de la ciudad.
Junto a la cocina se instaló un tianguis de productores con miel, salsas, harinas, granolas y dulces tradicionales. Ahí aparecen los cristalizados de calabaza y de chilacayote, además de alegrías de amaranto, palanquetas y dulces de leche. Es la parte de la feria que permite llevarse algo a casa y, de paso, dejar el dinero en manos de quien cultiva y cocina en la zona cerril.
El chilacayote, la calabaza lisa de la chinampa
El nombre viene del náhuatl tzilacayotli, que une tzilac, liso, y ayotli, calabaza. Botánicamente es Cucurbita ficifolia, prima de las calabazas de mercado, con cáscara verde jaspeada de blanco y pulpa clara llena de semillas negras. En la zona lacustre de Xochimilco se ha cultivado desde la época prehispánica junto al maíz, el frijol, el chile, el chayote, los quelites y el amaranto, la base del sistema de chinampas.
En la cocina casera del centro del país el chilacayote suele terminar en dulce con piloncillo o en agua fresca, y en guisos tiernos cuando el fruto todavía está joven. La tradición oral xochimilca conserva además recetas como el necuatole, un dulce de calabaza con piloncillo, tejocote y guayaba que todavía se pone en las ofrendas, y el chilaxtle, un guiso de chilacayote y nopales con pasta de semillas de chile y pepitas molidas.
El fruto tiene también un lugar en las fiestas de noviembre. Durante buena parte del siglo XX, en pueblos de Xochimilco, Tláhuac, Iztapalapa y Milpa Alta se vaciaba el chilacayote, se le tallaban ojos, nariz y boca, y se le metía una vela para salir a pedir calaverita. La feria retoma esa costumbre con un taller para elaborar calaveras de chilacayote.
Talleres, recorridos y juegos de antes
Además de comer, el programa invita a entender de dónde viene la comida. Los sábados y domingos, de 14:00 a 17:00 horas, hay talleres de cultivo sustentable y de cocina artesanal al fogón, y se organizan recorridos agroturísticos por la zona productora de San Gregorio Atlapulco. De 13:00 a 18:00 horas corre un programa cultural con danza, música en vivo y una exposición artesanal.
La parte lúdica recupera juegos que muchas familias ya solo recuerdan: hay concursos de trompo, yoyo y canicas, además de un concurso de recetas familiares con la participación de las familias productoras del pueblo anfitrión. La Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes difundió la invitación a nombre de las personas productoras de San Gregorio Atlapulco.
Cómo llegar a San Gregorio Atlapulco
La sede es el paraje Hueycalli, cerca del nuevo panteón de San Gregorio Atlapulco; el cartel oficial ubica la entrada a la altura del kilómetro 16 de la carretera federal a Oaxtepec. En transporte público, la ruta más práctica es tomar la Línea 2 del Metro hasta Taxqueña, transbordar al Tren Ligero hasta la terminal Xochimilco y, desde ahí, continuar en transporte local hacia San Gregorio Atlapulco.
Como en casi todos los tianguis de productores, conviene llevar efectivo en billetes chicos y bolsa propia para las compras. Octubre todavía trae lluvias por la tarde en el sur de la ciudad, así que llegar temprano tiene doble premio: el comal recién encendido y menos riesgo de que el aguacero corte la visita.
Una temporada de ferias en el sur de la capital
La nueva feria se suma a un calendario agrícola y gastronómico que el sur de la ciudad mantiene vivo. Xochimilco celebra desde 1982 la Feria del Dulce Cristalizado en Santa Cruz Acalpixca, que nació justamente con la calabaza y el chilacayote cristalizados como estrellas, y en la vecina Milpa Alta corre en estas mismas semanas la Feria Nacional del Mole en San Pedro Atocpan. Para cocinar en casa con lo que trae la temporada, vale la pena repasar las calabazas y verduras de otoño que ya llegaron a los mercados y las ideas para cocinar quelites y maíz.
Quedan cuatro fines de semana para visitarla: 10 y 11, 17 y 18, 24 y 25 de octubre, y 31 de octubre y 1 de noviembre, antes del cierre oficial del lunes 2 de noviembre. Si esta primera edición logra atraer visitantes y ventas para las familias productoras, San Gregorio Atlapulco tendrá un argumento sólido para convertir al chilacayote en una cita fija del otoño capitalino.


