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El tipo de grasa que comes podría fortalecer —o debilitar— tu sistema inmunológico

Por Editor web Maya Comunicación · 5 de marzo de 2026 · Lectura de 4 min

Un equipo internacional de científicos liderado por la University of Queensland descubrió que la proporción de ciertos tipos de grasas en la dieta puede modificar directamente la eficacia del sistema inmunológico para combatir infecciones y células cancerígenas.

La investigación, publicada en la revista científica Nature, encontró que el equilibrio entre los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) y los monoinsaturados (MUFAs) altera la capacidad de los linfocitos T —células clave en la defensa del organismo— para sobrevivir, multiplicarse y responder frente a amenazas como virus o tumores.

Los resultados sugieren que ajustar la dieta podría convertirse en una estrategia complementaria para mejorar la eficacia de vacunas y terapias contra el cáncer, aunque los científicos advierten que aún no existe consenso sobre cuál es la proporción ideal de estos lípidos.

Cómo influyen las grasas en el sistema inmunológico

El estudio demostró que el tipo de grasas que consumimos modifica la composición interna de los linfocitos T, un componente fundamental de la respuesta inmunitaria.

Según explicó Di Yu, investigador del Frazer Institute de la University of Queensland y líder del equipo científico, los lípidos que ingerimos diariamente pueden fortalecer o debilitar la capacidad de estas células para proteger al organismo.

“Las grasas que consumimos cambian la estructura interna de los linfocitos T y pueden hacerlos más fuertes o más débiles en su función inmunológica”, señaló el especialista.

Los investigadores observaron que el metabolismo lipídico dentro de estas células determina si sobreviven lo suficiente para combatir infecciones o si, por el contrario, mueren prematuramente debido al daño oxidativo.

Qué grasas parecen beneficiar más a las defensas

Los resultados sugieren que una dieta con menor proporción de PUFAs y mayor presencia de MUFAs puede favorecer la supervivencia y eficacia de los linfocitos T.

Los PUFAs se encuentran principalmente en alimentos como pescados grasos y soja, mientras que los MUFAs predominan en productos como el aceite de oliva y la palta. Este equilibrio afecta directamente la resistencia de los linfocitos a la oxidación de las grasas presentes en sus membranas celulares.

Cuando la proporción de PUFAs disminuye en comparación con los MUFAs, los linfocitos pueden evitar un tipo de muerte celular provocada por la oxidación de los lípidos. Esto permite que ciertos subtipos de células inmunitarias, como las llamadas follicular helper T cells, funcionen de forma más eficiente.

Estas células cumplen un papel esencial al ayudar al organismo a producir anticuerpos, lo que podría traducirse en una mejor respuesta frente a vacunas y agentes infecciosos.

Posibles aplicaciones en cáncer y vacunas

Los investigadores también observaron que los linfocitos T fortalecidos mediante una dieta adecuada pueden multiplicarse con mayor eficacia y atacar con más fuerza a las células tumorales.

Esto abre la posibilidad de que la alimentación se convierta en un factor complementario en tratamientos médicos, especialmente en terapias contra el cáncer y en estrategias de inmunización.

“Optimizar la dieta del paciente y apuntar al metabolismo de los lípidos podría ser una vía relativamente sencilla para fortalecer la inmunidad”, explicó Yu.

El trabajo se desarrolló en colaboración con instituciones como el QIMR Berghofer Medical Research Institute, el Gallipoli Medical Research Institute, la Qilu University of Technology y la Huazhong University of Science and Technology.

La dieta como aliada de la medicina

Aunque los científicos aún deben determinar cuál es el equilibrio ideal entre PUFAs y MUFAs, el hallazgo refuerza la idea de que la alimentación puede influir en procesos biológicos fundamentales a nivel celular.

En ese sentido, los expertos consideran que comprender cómo los nutrientes interactúan con el sistema inmunológico podría abrir nuevas estrategias para mejorar la prevención y el tratamiento de diversas enfermedades.

Por ahora, los investigadores recomiendan prestar atención a la calidad de las grasas consumidas diariamente mientras continúan los estudios que permitirán definir con mayor precisión el balance nutricional más beneficioso para el sistema inmunológico.

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