¿Cómo funciona el Consejo de Seguridad de la ONU y por qué importa el veto?
Quince países, cinco con derecho a veto: así se toman las decisiones del órgano más poderoso de Naciones Unidas. Te explicamos su funcionamiento y el debate sobre su reforma.

Por Anabel Beltrán
Cada vez que estalla un conflicto armado o una crisis internacional, los ojos del mundo se dirigen a una sala en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Ahí se reúne el Consejo de Seguridad, el órgano encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales. Sus decisiones pueden imponer sanciones, autorizar misiones de paz o incluso el uso de la fuerza. Pero también es uno de los órganos más criticados por su dificultad para actuar.
Quiénes lo integran
El Consejo de Seguridad tiene 15 miembros. Cinco son permanentes: China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia, que heredó el asiento de la Unión Soviética. Los otros diez son miembros no permanentes, elegidos por la Asamblea General para periodos de dos años, con una distribución por regiones geográficas. Cada año se renueva la mitad de los asientos no permanentes.
México ha sido miembro no permanente en varias ocasiones. La más reciente fue en el periodo 2021-2022.
El poder del veto
Para aprobar una resolución sobre asuntos de fondo se necesitan al menos nueve votos a favor de los 15 miembros, y que ninguno de los cinco permanentes vote en contra. Si uno de ellos vota en contra, la resolución no se aprueba, aunque cuente con los votos del resto. Eso es lo que se conoce como veto. La abstención de un miembro permanente, en cambio, no impide la aprobación.
El veto fue diseñado al final de la Segunda Guerra Mundial para que las grandes potencias vencedoras participaran en el sistema y no lo abandonaran, como había ocurrido con la Sociedad de Naciones. Sin embargo, en la práctica ha permitido que un solo país bloquee decisiones sobre conflictos en los que tiene intereses directos o los tienen sus aliados.
Qué puede hacer el Consejo
- Investigar disputas y recomendar métodos de solución pacífica.
- Imponer sanciones económicas, embargos de armas o restricciones de viaje.
- Autorizar operaciones de mantenimiento de la paz y definir sus mandatos.
- Autorizar el uso de la fuerza en casos de amenaza a la paz o actos de agresión.
- Recomendar a la Asamblea General el nombramiento de la persona titular de la Secretaría General y la admisión de nuevos miembros.
A diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, que en general son recomendaciones, las decisiones del Consejo de Seguridad adoptadas conforme a la Carta de la ONU son obligatorias para los Estados miembros.
La presidencia rotativa
La presidencia del Consejo rota cada mes entre sus miembros, en orden alfabético de sus nombres en inglés. El país que la ocupa organiza la agenda y puede impulsar debates sobre temas de su interés.
El debate sobre la reforma
Desde hace décadas se discute la necesidad de reformar el Consejo. Muchos países consideran que su composición refleja el mundo de 1945 y no el actual. Algunos aspirantes buscan asientos permanentes, mientras que otros grupos de países proponen ampliar los asientos no permanentes o limitar el uso del veto.
México ha participado activamente en ese debate. Forma parte de un grupo de países que se opone a crear nuevos asientos permanentes y propone, en cambio, ampliar los asientos electivos con mandatos más largos. También ha respaldado, junto con Francia, una iniciativa para que los miembros permanentes se abstengan voluntariamente de usar el veto en casos de atrocidades masivas.
Cualquier reforma a la composición del Consejo requiere modificar la Carta de la ONU, lo que exige el voto de dos terceras partes de los miembros de la Asamblea General y la ratificación de dos tercios de ellos, incluidos los cinco permanentes. Esa doble condición explica por qué la reforma no ha avanzado.
Por qué importa
Aunque parezca lejano, lo que se decide o se deja de decidir en el Consejo de Seguridad influye en conflictos que afectan la economía global, los flujos migratorios y los precios de la energía y los alimentos. Entender sus reglas ayuda a interpretar por qué, en ocasiones, la comunidad internacional parece paralizada frente a crisis graves.



