¿Tu refrigerador enfría de más? Ahorra energía
Ajusta y verifica la temperatura para proteger alimentos sin consumir electricidad de más.

Subir al máximo el control del refrigerador no garantiza alimentos más seguros y puede elevar el consumo eléctrico. La clave es mantener una temperatura constante y verificarla con un termómetro, no confiar sólo en la perilla.
FoodSafety.gov recomienda que el refrigerador esté a 4 °C o menos y el congelador a -18 °C o menos. Esos rangos ayudan a conservar alimentos sin llevar el equipo a un enfriamiento innecesario.
Coloque el termómetro en una zona central y revise su lectura después de varias horas. La puerta suele ser la parte con cambios de temperatura más frecuentes, por lo que no es el mejor sitio para productos muy perecederos.
Carne, pescado, pollo y alimentos listos para comer requieren separación. Guarde los crudos en recipientes cerrados y en una repisa baja para evitar derrames sobre otros productos.
No sobrecargue el aparato. El aire frío necesita circular; llenar cada espacio puede impedir una temperatura uniforme y hacer que el compresor trabaje más tiempo.
También conviene no dejar la puerta abierta mientras se decide qué cocinar. Organizar por zonas y usar recipientes transparentes reduce búsquedas y evita pérdida de aire frío.
Revise que el sello de la puerta cierre bien y que las rejillas exteriores estén libres de polvo, siguiendo siempre el manual del fabricante. Un mantenimiento básico puede ayudar a que el equipo funcione sin esfuerzo extra.
Después de un corte de luz, mantenga las puertas cerradas: el refrigerador conserva el frío aproximadamente cuatro horas si no se abre. No pruebe alimentos para determinar si siguen seguros; evalúelos con criterios de tiempo y temperatura.
Ahorrar energía y cuidar los alimentos no son objetivos opuestos. Una temperatura medida, una buena distribución y hábitos sencillos permiten que el refrigerador haga su trabajo con mayor eficiencia.



