Lavado eficiente: cuida ropa, agua y energía en casa
Cargas completas, agua fría cuando la etiqueta lo permite y limpieza de filtros son hábitos que ayudan a aprovechar mejor cada lavado.

Lavar ropa de forma eficiente empieza por revisar las etiquetas. Ahí se indica la temperatura, el tipo de ciclo y los cuidados que necesita cada prenda.
Siempre que la tela lo permita, el agua fría puede ser una buena opción. Ayuda a reducir el gasto energético asociado con calentar el agua.
Esperar a tener una carga completa aprovecha mejor cada ciclo. Sin embargo, no conviene sobrellenar la lavadora porque la ropa necesita espacio para moverse.
Separar por colores y tipo de tela evita manchas y desgaste innecesario. Las prendas delicadas se benefician de bolsas de lavado o ciclos suaves.
Medir el detergente también importa. Usar más de la cantidad recomendada no limpia mejor y puede dejar residuos en ropa y máquina.
La secadora debe tener el filtro de pelusa limpio antes de usarla. Si el clima y el espacio lo permiten, tender parte de la ropa es otra alternativa.
Una lavadora cuidada dura más. Revisar mangueras, limpiar compartimentos y atender ruidos inusuales evita problemas mayores.
El mejor lavado combina hábitos pequeños: elegir el ciclo correcto, usar la carga adecuada y cuidar tanto las prendas como los recursos del hogar.


