Cocina de temporada: cómo comprar lo justo y aprovechar mejor
Comprar productos de temporada puede mejorar sabor y variedad, siempre que la cantidad corresponda a las comidas que realmente se prepararán.

La temporada invita a probar frutas y verduras que aparecen con mayor presencia en el mercado. El reto es no confundir abundancia con obligación de comprar de más.
Antes de salir, revisa recetas y número de personas. Una lista de tres preparaciones permite estimar porciones y evitar que la compra se convierta en una colección.
Elige piezas firmes para los días posteriores y maduras para consumir pronto. Mezclarlas en una sola bolsa dificulta la rotación y acelera el deterioro.
Observa golpes, humedad y olor. No todo cambio de color significa pérdida, pero una señal clara de descomposición debe separarse de inmediato.
Pregunta por origen y forma de producción cuando compres directamente. La información conecta el plato con quienes trabajan la tierra y ayuda a valorar el precio.
Lava y prepara según las indicaciones sanitarias. Cortar todo por adelantado puede ahorrar tiempo, pero también reducir la duración de algunos productos.
La cocina de temporada se parece a una playlist: conviene usar primero las canciones que están por terminar y dejar las nuevas para después.
Reaprovecha tallos, hojas o pulpas sólo cuando sean aptos y estén bien lavados. No conviertas el aprovechamiento en una razón para consumir partes inseguras.
Anota qué sobró y por qué. La próxima lista puede corregir cantidades y hacer que el gasto se acerque más al consumo real.
La experiencia gourmet empieza antes de cocinar. Elegir con medida, conservar bien y respetar el producto permite disfrutar más y tirar menos.


