La baja de homicidios no alcanza para explicar la inseguridad que vive la población
La violencia letal disminuye, pero la cifra negra y los delitos cotidianos mantienen una brecha entre los registros y la experiencia ciudadana.

Lead. La reducción de homicidios dolosos es un avance medible, pero no basta para explicar por qué la inseguridad sigue presente en la vida cotidiana de millones de mexicanos.
Los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran una caída importante de la violencia letal más grave.
El descenso, sin embargo, convive con robos, fraudes y extorsiones que afectan a hogares, trabajadores y pequeños negocios, según la ENVIPE del INEGI.
La cifra negra vuelve incompleta cualquier fotografía basada solo en carpetas de investigación. Más de 93 por ciento de los delitos no se denuncia o no llega a convertirse en una investigación formal.
Esto puede ocurrir por desconfianza, falta de tiempo, costos, temor a represalias o la percepción de que denunciar no tendrá consecuencias. Cada razón separa el registro oficial de la experiencia social.
La realidad tampoco es homogénea. Algunas entidades muestran descensos claros en homicidios, mientras otras enfrentan deterioro o permanecen en niveles críticos.
El promedio nacional funciona como una referencia, pero no dice lo mismo para una persona que vive en una zona con mejores indicadores que para otra en una región con violencia persistente.
México Evalúa ha señalado además un desplazamiento de la violencia: mientras disminuye el homicidio doloso, aumentan desapariciones y otros delitos contra la vida.
Por eso es necesario combinar dos fuentes. Las fiscalías registran mejor los delitos graves que llegan a sus oficinas; la ENVIPE recoge una parte más amplia de lo que las personas vivieron, incluso si nunca denunciaron.
La diferencia entre ambos enfoques explica por qué la percepción puede seguir siendo negativa aunque las cifras de homicidio mejoren. La seguridad también se mide en la posibilidad de transitar sin miedo.
En contexto: la cifra negra supera 93 por ciento; los descensos varían por territorio; la victimización incluye delitos que no llegan a las autoridades.
Una agenda de seguridad completa debe reducir homicidios, fortalecer policías y fiscalías, investigar extorsiones y mejorar los mecanismos de denuncia y atención a víctimas.
La pregunta central es si el país podrá cerrar la brecha entre la mejoría de los registros letales y la experiencia cotidiana. Esa distancia será el verdadero termómetro de la recuperación.
Keywords: homicidios dolosos, cifra negra en México, ENVIPE, inseguridad cotidiana, violencia letal, delitos no denunciados.


