Alchichica: por qué sus texcales son más que piedras
Microorganismos y minerales construyen los texcales de Alchichica; su importancia continúa incluso cuando quedan fuera del agua.

Por Oliver García
En Alchichica, Puebla, algunas estructuras que parecen piedras forman parte de una relación entre microorganismos, minerales y agua. Son los estromatolitos, conocidos localmente como texcales. Comprender cómo se forman cambia la manera de mirar la orilla: no es sólo una colección de rocas llamativas.
La explicación publicada por la FES Iztacala de la UNAM el 10 de noviembre de 2021 describe un proceso combinado. Cuando se encuentran aguas con distintas características químicas, puede precipitar carbonato de calcio. Las comunidades microbianas también intervienen en la construcción de estas estructuras.
Cómo se construyen por capas
Cianobacterias y otros microorganismos forman biopelículas que favorecen la precipitación de minerales disueltos. El crecimiento ocurre por capas. Por eso conviene distinguir el armazón mineral de la comunidad que participa en su formación: hablar de una roca aislada deja fuera buena parte del fenómeno.
El investigador Javier Alcocer Durand explica en esa publicación que los texcales crean espacios tridimensionales bajo el agua. Allí otros organismos encuentran refugio, alimento o sitios de reproducción. La estructura y sus habitantes mantienen relaciones que no se reconocen a simple vista.
Esto ayuda a entender por qué su valor no depende de que tengan una forma espectacular. Un hueco o una superficie pueden ser parte del hábitat de otras especies. Mirar el conjunto permite formular una pregunta más útil que cuánto pesa una piedra: qué relaciones sostiene.
Por qué importan dentro y fuera del agua
Según la misma fuente, cuando las estructuras quedan expuestas fuera del agua pierden su comunidad activa, pero el armazón conserva funciones físicas: puede retener sedimentos y amortiguar el oleaje. Que una porción parezca seca no la convierte en un objeto sin importancia ecológica.
La investigación también identifica a Alchichica como hábitat de especies propias del lago, entre ellas el charal Poblana alchichica y el ajolote Ambystoma taylori. Aquí se retoma esa descripción científica; no se presenta un conteo actualizado de sus poblaciones ni una evaluación ambiental de 2026.
Otra precaución es no confundir la larga historia evolutiva de los estromatolitos con la edad de cada texcal. Que este tipo de estructura tenga antecedentes muy antiguos no permite asignar millones de años a cualquier fragmento encontrado en la orilla sin estudiarlo.
Para quien visite el entorno, la consecuencia práctica es observar sin desprender, retirar o usar estas estructuras como escalones. Conservarlas significa cuidar tanto lo visible como las relaciones que sostienen. La curiosidad puede empezar con una apariencia de piedra y terminar en una pregunta sobre la vida.
Fuente: FES Iztacala, UNAM, 10 de noviembre de 2021. Consulta editorial: 16 de octubre de 2026. Explicador; no constituye un diagnóstico ambiental actualizado del lago.
Ilustración editorial generada con IA; representación conceptual, no fotografía ni muestra científica de Alchichica.



