Ajolotes, desalojos y Mundial: la protesta llega al Azteca
Colectivos intervienen las inmediaciones del Estadio Ciudad de México y denuncian que la fiesta mundialista contrasta con problemas ambientales y sociales sin resolver.

Fotos y texto Buno Cortés
A unos días de que el Mundial coloque nuevamente a la Ciudad de México en los ojos del planeta, colectivos sociales y ambientales realizaron una protesta en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, antes conocido como Estadio Azteca, para denunciar los impactos que, afirman, acompañan a los grandes proyectos urbanos y turísticos vinculados a la justa deportiva.
Las imágenes muestran mantas, intervenciones urbanas y mensajes pintados sobre el pavimento con consignas relacionadas con desalojos, desapariciones, gentrificación, turistificación, privatización del espacio público y la situación ambiental de la capital.

Uno de los reclamos más visibles gira en torno al ajolote, especie emblemática de Xochimilco que en los últimos años se ha convertido también en uno de los símbolos más reconocibles del gobierno encabezado por Clara Brugada. Sobre el asfalto aparecieron mensajes que denuncian la desaparición de humedales y la reducción del hábitat natural de esta especie endémica del Valle de México.
La protesta plantea una paradoja que los manifestantes consideran imposible ignorar: mientras el ajolote es utilizado como símbolo de identidad, promoción cultural y orgullo capitalino, sus poblaciones silvestres continúan enfrentando amenazas derivadas de la urbanización, la contaminación de los canales, la pérdida de humedales y la introducción de especies invasoras.

En distintos puntos del lugar también aparecieron mensajes como “+133 mil desalojos”, “Tú cuentas goles, nosotras desalojos” y referencias a la gentrificación en barrios y colonias de la ciudad. Los colectivos buscan vincular la llegada de inversiones, desarrollos inmobiliarios y proyectos asociados a eventos internacionales con el desplazamiento de habitantes tradicionales.
Otra de las intervenciones señala directamente a empresas multinacionales. En una barda se observan mensajes que cuestionan el uso de recursos naturales y la explotación del agua, tema que ha generado diversas controversias en distintas regiones del país en los últimos años.

Las acciones incluyeron la colocación de plantillas artísticas, pintas temporales y performances visuales destinados a captar la atención de medios de comunicación y asistentes que circulaban por la zona. Los participantes sostienen que el Mundial no debe analizarse únicamente desde la perspectiva económica o turística, sino también desde sus impactos sociales y ambientales.
La protesta ocurre en momentos en que las autoridades capitalinas impulsan una estrategia para proyectar a la Ciudad de México como una de las principales sedes del Mundial 2026. El estadio, que será escenario del partido inaugural, representa uno de los símbolos más importantes de esa narrativa de modernización y proyección internacional.

Sin embargo, los colectivos consideran que detrás de la celebración existe otra realidad que permanece fuera de los reflectores. Por ello eligieron un sitio altamente visible para lanzar un mensaje que conecta la crisis ambiental de Xochimilco con los efectos que, a su juicio, tienen los grandes eventos globales sobre las comunidades locales.
Mientras millones de aficionados esperan la llegada del Mundial, las protestas alrededor del antiguo Estadio Azteca muestran que la conversación pública no sólo gira en torno al futbol. También pone sobre la mesa preguntas sobre conservación ambiental, acceso a la vivienda, uso del espacio público y el modelo de ciudad que se construye rumbo a uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.



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