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Trump Acusa a Cárteles de Gobernar México: ¿Oportunidad de Cooperación?

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Por Bruno Cortés

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 18 de febrero de 2025 que «México está gobernado en gran medida por los cárteles del narcotráfico, especialmente ahora», según reportes de medios como Infobae y posts en X. Esta declaración, realizada en el contexto de su política de mano dura contra el crimen transnacional, también incluyó una oferta de apoyo al gobierno mexicano para combatir esta amenaza. Aunque sus palabras podrían tensar la relación bilateral, abren la puerta a posibles beneficios en la lucha contra el narcotráfico.
Un aspecto positivo de esta postura es la atención renovada que pone sobre el problema del crimen organizado en México. La declaración de Trump coincide con datos de la Administración para el Control de Drogas (DEA), que en su informe de 2024 identifica a cárteles como los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación como las principales organizaciones criminales que afectan tanto a México como a Estados Unidos. Reconocer esta realidad podría presionar a ambos gobiernos a reforzar estrategias conjuntas.
La oferta de ayuda estadounidense, aunque vaga en detalles, podría traducirse en un incremento de recursos para México. Históricamente, la colaboración bilateral, como la Iniciativa Mérida, ha aportado fondos, entrenamiento y tecnología para las fuerzas de seguridad mexicanas. Si esta propuesta se concreta, podría fortalecer las capacidades del gobierno de Claudia Sheinbaum para enfrentar a los cárteles, un desafío que ha persistido por décadas.
Otro beneficio potencial es la posibilidad de una mayor coordinación en inteligencia. La designación de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte del Departamento de Estado, efectiva desde el 20 de febrero de 2025 según The New York Times, habilita herramientas legales y operativas que podrían facilitar el intercambio de información entre agencias de ambos países. Esto sería clave para desarticular redes criminales que operan a ambos lados de la frontera.
La presión internacional que implica esta declaración también podría incentivar a México a mostrar resultados concretos en su lucha contra el narcotráfico. Expertos como Mauricio Meschoulam, de la Universidad Iberoamericana, han señalado que el crimen organizado controla zonas significativas del territorio mexicano, una percepción respaldada por el Comando Norte de EE.UU., que en 2021 estimó que hasta un 35% de México está fuera del control gubernamental. Esta situación podría motivar políticas más efectivas.
Desde el punto de vista económico, combatir a los cárteles con apoyo externo podría reducir el impacto negativo que el crimen tiene en la inversión y el comercio. La violencia asociada al narcotráfico ha afectado la imagen de México como destino de negocios, y una estrategia exitosa podría restaurar la confianza de inversionistas, beneficiando a la economía nacional en el largo plazo.
La declaración de Trump también podría servir como un llamado a la comunidad internacional para unirse al esfuerzo. Países afectados por el tráfico de drogas provenientes de México, como Canadá o miembros de la Unión Europea, podrían sumarse a una coalición más amplia, ampliando el alcance de las sanciones y las operaciones contra los cárteles. Esto alinearía los intereses globales en seguridad.
Sin embargo, para que estos aspectos positivos se materialicen, es esencial que la cooperación respete la soberanía mexicana. Sheinbaum ha enfatizado la importancia de una relación de iguales, según sus declaraciones reportadas por EL PAÍS. Una colaboración bien estructurada podría evitar roces diplomáticos y enfocarse en resultados prácticos, como la reducción del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.
En conclusión, aunque las palabras de Trump son polémicas, ofrecen una oportunidad para replantear la lucha contra el narcotráfico desde una perspectiva binacional. Si México y Estados Unidos logran alinear sus esfuerzos sin comprometer la autonomía nacional, esta crisis podría convertirse en un momento decisivo para debilitar a los cárteles y fortalecer la seguridad regional. El reto será traducir la retórica en acción efectiva.