¿Qué hay detrás del “futbol para las girls”? Así buscan los equipos ganar nuevas aficionadas
Tras el Mundial 2026, varios clubes adaptaron su comunicación para captar más aficionadas, pero el uso de estereotipos abrió un debate en redes sociales.

El Mundial 2026 despertó el interés de miles de personas por el futbol y, una vez concluida la Copa del Mundo, diversos clubes de la Liga MX y de otras ligas comenzaron a reforzar sus estrategias digitales para atraer nuevos seguidores. Uno de los públicos en el que han puesto especial atención son las mujeres, aunque algunas campañas han sido señaladas por recurrir a estereotipos de género en lugar de promover una inclusión auténtica.
En redes sociales, publicaciones con frases como «Futbol para las girls», imágenes en tonos rosa, brillos y referencias a celebridades ajenas al deporte han generado conversación sobre la forma en que los equipos intentan conectar con nuevas aficionadas.
¿De dónde surge el término «las girls»?
El uso de expresiones como «las girls» o «I’m just a girl» se popularizó en plataformas como TikTok, donde miles de usuarios comenzaron a emplearlas en videos relacionados con experiencias cotidianas.
Aunque inicialmente muchas publicaciones tenían un tono humorístico, especialistas en estudios de género y comunicación han señalado que parte de estos contenidos pueden reforzar una imagen limitada de las mujeres al asociarlas con características como la ingenuidad, la delicadeza o la dependencia, presentándolas como un grupo homogéneo con intereses similares.
Con el tiempo, estas expresiones trascendieron las redes sociales y empezaron a aparecer en campañas publicitarias y estrategias de marketing de distintas marcas, incluido el futbol.
El futbol busca nuevas aficionadas tras el Mundial
El entusiasmo que dejó el Mundial 2026 llevó a muchos aficionados a preguntarse qué equipo seguir una vez concluido el torneo.
Ante ese escenario, algunos clubes aprovecharon el momento para generar contenido dirigido específicamente a mujeres. Sin embargo, la discusión comenzó cuando parte de esa comunicación dejó de centrarse en el futbol y recurrió a referencias consideradas estereotipadas.
En algunos casos, las publicaciones utilizaron colores rosa, brillos, frases asociadas al universo de las redes sociales o presentaciones de futbolistas basadas en sus vínculos sentimentales con actrices, cantantes o figuras del entretenimiento, en lugar de destacar su trayectoria deportiva.
¿Por qué estas estrategias generan críticas?
Diversas voces consideran que el problema no radica en crear contenido dirigido a mujeres, sino en asumir que todas consumen el deporte de la misma manera.
Especialistas en comunicación coinciden en que la representación no debe confundirse con los estereotipos. Las aficionadas al futbol conforman un grupo diverso: algunas siguen estadísticas, otras disfrutan la experiencia en los estadios, muchas heredaron la pasión por un club desde la infancia y otras comenzaron a interesarse recientemente.
Reducir esa diversidad a una única imagen puede limitar el alcance del mensaje y reforzar ideas preconcebidas sobre cómo «debería» ser una aficionada.
No existe un «lenguaje femenino»
Desde la lingüística y los estudios de género, no existe evidencia de un «idioma femenino» o una forma universal de hablar entre mujeres.
Las diferencias en el lenguaje suelen responder a factores como la edad, la región, el contexto social, la comunidad o la experiencia personal, más que al género.
Por ello, diversos especialistas advierten que intentar construir un supuesto «lenguaje para mujeres» puede terminar reproduciendo estereotipos culturales en lugar de generar una comunicación más incluyente.
El reto para los clubes
El crecimiento de la audiencia femenina representa una oportunidad para el futbol mexicano y para la industria deportiva en general. De acuerdo con distintos estudios de consumo deportivo, la participación de las mujeres como aficionadas ha aumentado en los últimos años, tanto en asistencia a estadios como en consumo de contenidos digitales y transmisiones.
En ese contexto, el desafío para los clubes consiste en desarrollar estrategias que reconozcan la diversidad de sus audiencias y coloquen al futbol en el centro de la conversación, evitando mensajes que reduzcan a las mujeres a estereotipos o intereses preconcebidos.
Mientras el debate continúa en redes sociales, las campañas de comunicación deportiva enfrentan un nuevo reto: construir espacios donde más personas se sientan representadas sin recurrir a fórmulas que puedan resultar excluyentes.

