Los primeros 90 días con antipsicóticos son clave para vigilar el peso y prevenir la diabetes

Las personas que comienzan un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación podrían necesitar un seguimiento más estrecho de su peso y sus niveles de glucosa durante los primeros meses, debido a que en este periodo se concentran algunos de los cambios metabólicos asociados con estos medicamentos. Así lo señala una investigación publicada el 14 de octubre en la revista científica The Lancet Psychiatry, que identificó los primeros 90 días de tratamiento como una etapa especialmente importante para detectar señales tempranas de riesgo de diabetes tipo 2.
Aunque estos fármacos se utilizan para tratar distintos trastornos psiquiátricos, también se han relacionado con efectos secundarios metabólicos, entre ellos el aumento de peso y las alteraciones en el control de la glucosa. Los nuevos hallazgos aportan información sobre la velocidad con la que pueden aparecer estos cambios y sugieren que la vigilancia médica debe comenzar desde el inicio de la terapia, en lugar de esperar a que transcurran varios meses.
«Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso», explicó Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador sénior de University College London y autor principal del estudio.
El especialista señaló que los profesionales de la salud deberían comprobar el peso y los niveles de azúcar en la sangre antes de iniciar el tratamiento y volver a evaluarlos durante los primeros meses.
Los cambios metabólicos se aceleran durante los primeros tres meses
Para analizar la relación entre los antipsicóticos y los cambios metabólicos, el equipo de investigación examinó los datos de casi 97 mil adultos en Inglaterra que comenzaron a tomar alguno de cuatro medicamentos entre 2000 y 2023: olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol.
Los resultados mostraron que, durante los primeros 90 días de tratamiento, el nivel promedio de glucosa en la sangre aumentó aproximadamente 14 veces más rápido que antes de comenzar la medicación. En el caso del peso corporal, la velocidad de incremento fue alrededor de nueve veces mayor.
Estas cifras describen la velocidad relativa de los cambios observados durante distintos periodos, no un aumento de 14 veces en la cantidad de azúcar en la sangre ni una multiplicación por nueve del peso corporal. La diferencia es importante para interpretar los resultados: el estudio identificó una aceleración de las variaciones metabólicas al inicio de la terapia.
Entre los cuatro medicamentos analizados, la olanzapina presentó los mayores incrementos tempranos. En las personas que la recibieron, el aumento de la glucosa se produjo a una velocidad aproximadamente 50 veces superior a la registrada antes del tratamiento, mientras que el incremento de peso fue unas 10 veces más rápido.
Estos resultados refuerzan la importancia de considerar los posibles efectos metabólicos de cada medicamento al establecer un tratamiento. Sin embargo, no significan que todas las personas experimenten los mismos cambios ni que deba suspenderse o modificarse una terapia sin la valoración del profesional que la prescribió.
La prediabetes aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2
Uno de los hallazgos más relevantes se relacionó con las personas que ya presentaban prediabetes antes de comenzar a tomar antipsicóticos.
De acuerdo con los datos analizados, aproximadamente 19% de los pacientes con prediabetes desarrollaron diabetes tipo 2 durante los dos años posteriores al inicio del tratamiento. En contraste, la proporción fue de alrededor de 3% entre quienes tenían niveles normales de glucosa en la sangre.
La prediabetes es una condición en la que los niveles de azúcar son superiores a los considerados normales, pero todavía no alcanzan los criterios utilizados para diagnosticar diabetes tipo 2. Aunque no todas las personas con prediabetes desarrollan la enfermedad, esta condición indica un mayor riesgo metabólico y hace especialmente importante el seguimiento clínico.
La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina o no produce suficiente para mantener la glucosa en niveles saludables. Con el tiempo, un control insuficiente puede provocar complicaciones cardiovasculares, renales, neurológicas y visuales.
Por ello, conocer los niveles de glucosa antes de iniciar un antipsicótico permite identificar a quienes podrían necesitar vigilancia adicional. En pacientes con prediabetes, el seguimiento puede ayudar a detectar cambios relevantes antes de que la alteración metabólica avance.
Las mujeres mostraron cambios más rápidos
La investigación también encontró diferencias entre mujeres y hombres en la velocidad de los cambios registrados durante los primeros 90 días de tratamiento.
En las mujeres, el nivel de glucosa aumentó aproximadamente 24 veces más rápido que antes de comenzar la medicación. Entre los hombres, la velocidad de incremento fue de unas 10 veces.
En cuanto al peso corporal, el aumento fue aproximadamente 12 veces más rápido en las mujeres y 10 veces más rápido en los hombres.
Estas diferencias sugieren que ciertos grupos podrían requerir una atención particular durante las primeras etapas del tratamiento. No obstante, los resultados describen patrones observados en los datos estudiados y no permiten concluir que todas las mujeres tengan necesariamente un mayor riesgo individual que todos los hombres.
La edad, los antecedentes familiares, el peso inicial, los hábitos de vida y las condiciones metabólicas previas también pueden influir en el riesgo de desarrollar diabetes. Por ello, la evaluación debe considerar las características de cada paciente y no basarse exclusivamente en el sexo o en el medicamento utilizado.
Cómo vigilar la salud metabólica durante el tratamiento
Los investigadores consideran que el seguimiento temprano puede ayudar a identificar cambios antes de que se conviertan en problemas de salud más graves. Para ello, recomiendan evaluar el peso y la glucosa antes de iniciar la medicación y repetir las mediciones durante los primeros meses.
Este control permite establecer una referencia inicial y comparar los resultados conforme avanza el tratamiento. Si se detectan alteraciones, el equipo médico puede valorar medidas de apoyo, cambios en el seguimiento o intervenciones específicas para reducir el riesgo metabólico, sin comprometer el tratamiento del trastorno psiquiátrico.
La vigilancia no debe limitarse a quienes ya tienen sobrepeso o prediabetes. Los resultados indican que los cambios pueden comenzar pronto, por lo que resulta conveniente evaluar el riesgo metabólico de todas las personas que inician estos medicamentos y adaptar la frecuencia de los controles a sus necesidades clínicas.
Bazo-Alvarez destacó que revisar de manera temprana la glucosa y el peso puede ayudar a los médicos a detectar problemas y ofrecer orientación o tratamiento oportunos. También señaló que los hallazgos pueden contribuir a identificar a los pacientes que necesitan una atención más estrecha.
La investigación no implica que los antipsicóticos deban evitarse. Estos medicamentos pueden ser fundamentales para tratar determinadas enfermedades psiquiátricas y su uso debe valorarse considerando tanto sus beneficios como sus posibles efectos adversos.
La recomendación central es mantener una comunicación constante con el equipo de salud y no suspender ni cambiar la dosis por cuenta propia. Si una persona comienza un tratamiento con estos fármacos, el control metabólico desde las primeras semanas puede contribuir a reconocer cambios a tiempo y tomar decisiones clínicas informadas.
En conjunto, los resultados sitúan los primeros tres meses como una ventana importante para vigilar la salud metabólica. Detectar oportunamente el aumento de peso o las alteraciones de la glucosa puede facilitar intervenciones tempranas y ayudar a reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.



