Estados

Ernesto De Lucas: Ni un mensaje de Pavlovich ante proceso legal en su contra

Por ·

Por Bruno Cortés

En una reciente entrevista, Ernesto “El Pato” De Lucas Hopkins soltó la sopa sobre su situación jurídica actual y el vacío absoluto que le han hecho sus antiguos aliados. El ahora referente de Movimiento Ciudadano fue tajante: no ha recibido ni un «hola» de la exgobernadora Claudia Pavlovich Arellano, marcando una distancia que huele a ruptura definitiva en la política sonorense.

Durante el encuentro con los medios, el político aseguró que, desde que empezaron los problemas legales, la comunicación con la actual cónsul y su círculo más cercano es nula. «Ni una llamada, ni un mensaje de texto, absolutamente nada», afirmó De Lucas, quien en otros tiempos fuera una de las piezas clave en el tablero de la administración pavlovista. Esta frialdad pone sobre la mesa el aislamiento de quienes operaron en el sexenio anterior.

Ante el cuestionamiento de si se siente «pagando los platos rotos» de la gestión pasada, De Lucas rechazó el papel de víctima pero no se quedó de brazos cruzados. Sostuvo que existe una contradicción en la narrativa del actual Gobierno del Estado, señalando que mientras se acusa corrupción del pasado, fue el Gobierno Federal quien premió a Pavlovich con cargos diplomáticos, una jugada que, según él, incomoda en las oficinas locales.

El «Pato» no se guardó nada y calificó el proceso en su contra como una «injusticia» basada en decisiones donde él no tenía poder de mando. Con un tono firme, el político sugirió en la charla que los señalamientos son fabricados y que, de haber sido ciertas las acusaciones de irregularidades graves, él ya estaría enfrentando una situación similar a la de otros exfuncionarios que hoy están fuera del radar.

Sobre su actual casa política, Movimiento Ciudadano, De Lucas Hopkins aclaró que aunque figuras como Jorge Álvarez Máynez, Natalia Rivera y Jorge Russo le han tendido la mano de forma solidaria, él ha preferido no «partidizar» el asunto. Según sus palabras, guardó silencio durante un tiempo porque «confiaba en el debido proceso», una confianza que hoy admite fue un error de cálculo ante la embestida judicial.

En la entrevista, también salió al baile el nombre de Víctor Guerrero, exsecretario de Educación, a quien De Lucas defendió argumentando que, en el peor de los casos, lo suyo sería una falta administrativa. Definió a Guerrero como una persona de «modo honesto de vivir», desmarcando a su equipo de cualquier trama de corrupción de gran escala como las que se han ventilado en la opinión pública.

El legislador naranja fue muy claro al decir que no piensa poner pies en polvorosa. A pesar de lo que considera un «intento de captura» o una persecución política, aseguró que se mantendrá en la entidad para dar la cara. Esta postura busca contrastar con la de otros excolaboradores que han optado por el perfil bajo o el retiro tras el cambio de estafeta en el poder estatal.

La situación de De Lucas pone en evidencia las grietas en el grupo político que gobernó Sonora hasta 2021. El hecho de que no exista contacto con la exgobernadora sugiere que el «pacto» o la relación de amistad que presumían se rompió justo cuando las papas empezaron a quemar, dejando a los mandos medios y operadores enfrentando los procesos legales por su cuenta.

Finalmente, el entrevistado lanzó un dardo al «mantra» de la actual administración estatal sobre el combate a la corrupción. Cuestionó con qué cara pueden mantener ese discurso cuando la cabeza del sexenio anterior fue integrada al servicio exterior mexicano. Con esto, el caso de Ernesto De Lucas se perfila como un capítulo clave en la disputa por el relato político y judicial de Sonora.