Del festejo al riesgo: CDMX busca erradicar el “quiere volar” tras accidentes mortales
Ante las lesiones graves y fallecimientos registrados durante las celebraciones por el Mundial 2026, el Gobierno de la Ciudad de México llamó a la población a evitar la práctica conocida como “quiere volar”, al considerar que representa un riesgo elevado para la integridad física de quienes participan y de las personas que se encuentran en zonas de alta concentración. La medida forma parte de una estrategia para reducir accidentes sin cancelar los festejos públicos.

La Secretaría de Salud de la Ciudad de México (SEDESA), en coordinación con autoridades de seguridad y protección civil, exhortó a la ciudadanía a abstenerse de realizar el llamado “quiere volar”, una dinámica que consiste en lanzar al aire a una persona sostenida por un grupo de asistentes durante celebraciones multitudinarias. De acuerdo con las autoridades, esta práctica incrementa significativamente el riesgo de caídas, lesiones graves e incluso decesos en escenarios de alta afluencia.
La secretaria de Salud capitalina, Nadine Gasman, explicó que este tipo de conductas, combinadas con el consumo de alcohol, la euforia colectiva y la saturación de espacios públicos, dificultan la identificación de riesgos y la capacidad de reacción ante una emergencia. Señaló que los principales daños asociados incluyen esguinces, luxaciones, fracturas, traumatismos craneoencefálicos y otras lesiones tanto para la persona lanzada como para quienes participan en la maniobra.
El llamado se produce después de los festejos realizados en las inmediaciones del Ángel de la Independencia tras el triunfo de la Selección Mexicana frente a Ecuador, donde las autoridades reportaron diversos incidentes relacionados con conductas de alto riesgo. En ese contexto, el Gobierno capitalino vinculó la combinación de aglomeraciones, consumo de alcohol y acciones temerarias con un saldo de al menos cuatro personas fallecidas y decenas de lesionados, aunque las investigaciones continúan para determinar las circunstancias específicas de cada caso.
Como parte de las medidas preventivas, el Gobierno de la Ciudad de México aclaró que no pretende suspender las celebraciones por el Mundial 2026, sino promover condiciones que permitan realizarlas de forma segura. Entre las recomendaciones oficiales destacan acudir acompañado, mantenerse hidratado, moderar el consumo de bebidas alcohólicas, portar identificación y privilegiar alguno de los más de 60 espacios habilitados para la concentración de aficionados, con el objetivo de distribuir la afluencia y reducir riesgos.
Asimismo, las autoridades solicitaron evitar otras prácticas que también han sido identificadas como peligrosas durante los festejos, entre ellas escalar monumentos, lanzarse desde parabuses o estructuras elevadas, realizar peleas simuladas con trafitambos o participar en retos virales que comprometan la seguridad de los asistentes. En caso de una emergencia, pidieron recurrir al personal de Seguridad Ciudadana, Protección Civil o a los servicios médicos desplegados en sedes como el FIFA Fan Festival instalado en el Zócalo capitalino.
Especialistas en gestión de riesgos para eventos masivos advierten que las celebraciones multitudinarias pueden convertirse en escenarios de mayor vulnerabilidad cuando convergen factores como el consumo de alcohol, la sobreocupación de espacios y la difusión de dinámicas virales en redes sociales. Bajo estas condiciones, acciones aparentemente recreativas pueden derivar en accidentes con consecuencias graves, particularmente entre jóvenes y personas que permanecen en el centro de las aglomeraciones.
El debate también coloca sobre la mesa la necesidad de fortalecer la cultura de la prevención durante eventos deportivos de gran escala. Si bien las autoridades buscan preservar el ambiente festivo que acompaña al Mundial 2026, también enfrentan el desafío de reducir conductas que, impulsadas por la viralidad y la euforia colectiva, ponen en riesgo el derecho de la población a disfrutar del espacio público en condiciones de seguridad. La efectividad de estas medidas dependerá tanto de los operativos institucionales como de la corresponsabilidad ciudadana para evitar prácticas de alto riesgo.


