Caída del PRI: pierde 42% de afiliados y enfrenta el reto de 2027
El padrón validado por el INE muestra que el PRI pasó de 1,411,889 afiliados en 2023 a 819,103 en 2026; conserva el registro, pero enfrenta una reconstrucción territorial.

El padrón de afiliados verificado por el Instituto Nacional Electoral (INE) coloca al PRI ante una señal clara de contracción: registra 819 mil 103 militantes con afiliación válida al 31 de agosto de 2026. En la revisión anterior, correspondiente a 2023, aparecían 1 millón 411 mil 889. La diferencia es de 592 mil 786 registros, equivalente a una reducción de 42 por ciento.
El dato debe leerse con una precisión importante. El propio INE advierte que el padrón publicado tiene carácter histórico y que no necesariamente refleja quiénes siguen afiliados hoy. Por eso, la cifra no funciona como un conteo en tiempo real ni permite concluir por sí sola que todos los registros perdidos abandonaron el partido por la misma razón.
Tampoco es metodológicamente correcto mezclar sin explicación la referencia a más de cinco millones de afiliados en décadas pasadas con la verificación actual. El número comparable y documentado para medir el descenso reciente es el que va de 1 millón 411 mil 889 en 2023 a 819 mil 103 en 2026.
La caída, sin embargo, no coloca al PRI ante una pérdida inmediata de registro por falta de militantes. El INE fijó para 2026 el umbral equivalente a 0.26 por ciento del padrón electoral federal: 256 mil 029 personas. Con sus 819 mil 103 afiliaciones válidas, el tricolor conserva poco más de tres veces ese mínimo, aunque una reducción adicional obligaría a vigilar con mayor cuidado su estructura nacional.
La afiliación tampoco es idéntica al voto. En los cómputos federales de 2024, el INE reportó para el PRI 316 mil 636 votos en la elección de senadurías de mayoría relativa y 6 millones 530 mil 305 en la representación proporcional del Senado. En diputaciones de representación proporcional, la suma de las cinco circunscripciones fue de 6 millones 623 mil 796 votos; son indicadores distintos, pero muestran que el partido conserva una base electoral más amplia que su padrón formal.
La distribución territorial aporta otra pista. En la elección de diputaciones de representación proporcional, el PRI obtuvo 1 millón 724 mil 879 votos en la quinta circunscripción y 945 mil 965 en la tercera. La brecha sugiere que la organización no desapareció de manera uniforme: mantiene zonas de mayor arraigo y otras donde su presencia electoral es más reducida.
¿Qué explica la contracción? Los datos oficiales no ofrecen una encuesta causal que atribuya cada baja a una sola razón. Como hipótesis de análisis aparecen la pérdida de posiciones de gobierno, el desgaste de la marca partidista, la competencia de Morena y otras fuerzas, y el efecto de las coaliciones electorales, que pueden conservar votos compartidos sin traducirse en nuevas afiliaciones priistas.
También existe un problema de calidad y actualización del padrón. En febrero de 2026, el INE y el PRI firmaron un convenio para utilizar la aplicación Apoyo Ciudadano INE en la captación, ratificación y refrendo de registros. El objetivo declarado es contar con una base más sólida, actualizada y confiable, con verificación objetiva y protección de datos personales.
Esa herramienta abre una oportunidad, pero no resuelve por sí misma la crisis política. Un registro válido es el punto de partida; una organización capaz de participar en asambleas, formar cuadros, defender votos y movilizar electores requiere actividad sostenida. La pregunta relevante ya no es solo cuántos nombres aparecen en la base, sino cuántas personas participan y en qué territorios.
El riesgo para el PRI es convertir la recuperación numérica en una meta aislada. Una campaña intensa de afiliación podría elevar el padrón, pero si no mejora la confianza, la representación local y la renovación generacional, el resultado sería una base grande en el papel y débil en las urnas. Esa advertencia es una inferencia política, no una conclusión atribuida por el INE.
De cara a 2027, el partido enfrentará una prueba de selección de candidaturas, alianzas y presencia territorial. Su margen de maniobra dependerá de conservar el umbral legal, reconstruir vínculos locales y demostrar que la afiliación representa una comunidad política activa. La cifra de 819 mil 103 no describe una desaparición, pero sí una reducción que obliga a cambiar la estrategia.
El PRI todavía tiene registro, recursos y una base electoral identificable. Lo que está en disputa es si puede transformar esos activos en una organización competitiva y verificable antes de la próxima contienda. La caída de afiliados es el dato; la capacidad de convertirlo en reconstrucción será la verdadera medida de su futuro.


