Bicharracosaurus: el dinosaurio de Patagonia descubierto por un pastor
Más de 40 huesos permitieron identificar un saurópodo de 155 millones de años, bautizado en honor al hombre que lo encontró.

El animal vivió hace unos 155 millones de años y era un saurópodo, un dinosaurio herbívoro de cuello largo. Las estimaciones indican que medía cerca de 65 pies, alrededor de 19.8 metros. No era el gigante más grande de su época, pero sí una pieza rara para entender la evolución de estos animales en el hemisferio sur.
La historia comenzó cuando Dionide Mesa, un pastor que vivía en una zona remota, encontró huesos enormes mientras cuidaba su rebaño. Un paleontólogo recibió el aviso y en 2005 caminó unas ocho horas por el desierto para llegar hasta el rancho. La conexión se mantuvo mediante mensajes transmitidos por radio.
El equipo tardó cerca de una década en conseguir financiamiento para excavar los fósiles. La mayor parte de los huesos fue recuperada en 2011 y el resto, incluidos tres huesos del cuello, apareció en 2018. En ciencia, el hallazgo puede durar un día; demostrar qué significa toma mucho más tiempo.
En total se recuperaron más de 40 huesos, entre ellos piezas del cuello, la espalda, la cola, la pelvis y las costillas. Al principio, una investigadora pensó que pertenecían a una especie ya conocida. El análisis detallado de la columna, las caderas y las costillas cambió el rumbo.
El nombre elegido fue Bicharracosaurus dionidei. La primera parte alude a la palabra que Mesa usaba para referirse a las criaturas, mientras que la segunda reconoce al pastor que localizó los restos. El bautizo convierte una observación cotidiana en una referencia permanente para la paleontología.
Los especialistas consideran que el animal pudo estar relacionado con los braquiosáuridos, un grupo de saurópodos con las patas delanteras más largas que las traseras. Sin embargo, no se encontraron las extremidades necesarias para cerrar esa clasificación. La hipótesis es interesante, pero todavía debe manejarse con cautela.
El fósil también importa por su ubicación y antigüedad. Es poco común encontrar saurópodos del Jurásico tardío en el hemisferio sur y, si se confirma la relación con los braquiosáuridos, sería el primer ejemplar jurásico de ese tipo hallado en Sudamérica.
La comparación ayuda a dimensionarlo: con casi 20 metros, el animal habría ocupado la longitud de una cancha pequeña, aunque su cuerpo era una combinación de cuello, tronco y cola adaptados para alimentarse de plantas. El paisaje actual es seco; el mundo donde caminó era muy distinto.
El caso muestra por qué la paleontología depende tanto de las comunidades locales. Un pastor reconoció que aquellos fragmentos no eran simples piedras y avisó a especialistas. La investigación confirmó después que su ojo estaba bien entrenado: había encontrado huesos que la erosión dejó a la vista.
El dinosaurio ya tiene nombre, edad estimada y una historia de descubrimiento, pero la investigación continúa. Cada vértebra puede ajustar su posición en el árbol evolutivo. La pregunta que queda para la conversación es sencilla: ¿cuántos “bicharracos” siguen esperando que alguien los distinga de una roca?


