Baches en la CDMX, un problema sin mapa: proponen registrar su ubicación y atención
La propuesta busca concentrar en una plataforma pública la ubicación, reportes, reparaciones y recursos destinados a atender los baches en la capital; la iniciativa será analizada por el Congreso local

Los baches podrían dejar de ser únicamente un problema cotidiano de movilidad para convertirse también en un indicador público sobre el estado de la infraestructura vial de la Ciudad de México. El diputado local Andrés Sánchez Miranda, del PAN, presentó una iniciativa para crear un Atlas Público de Baches, herramienta que permitiría geolocalizar estas afectaciones, conocer su historial y dar seguimiento a las reparaciones realizadas por las autoridades.
La propuesta fue presentada ante el Congreso de la Ciudad de México durante la sesión ordinaria del pasado 3 de septiembre y plantea adicionar el Artículo 17 Bis a la Ley de Obras Públicas local, con el objetivo de establecer una herramienta digital de reporte, geolocalización y seguimiento. La iniciativa será turnada a la Comisión de Desarrollo e Infraestructura Urbana para su análisis y eventual dictaminación.
De acuerdo con el planteamiento legislativo, la plataforma permitiría integrar información sobre la ubicación de cada bache, los reportes ciudadanos existentes, las intervenciones realizadas, el número de veces que ha sido reparado y los recursos públicos utilizados para su atención. El objetivo sería contar con información actualizada que permita identificar cuáles puntos permanecen pendientes y cuáles requieren una intervención prioritaria.
El legislador argumentó que los baches representan una afectación directa para automovilistas, motociclistas, ciclistas, peatones y usuarios del transporte público, particularmente durante la temporada de lluvias. El deterioro de la carpeta asfáltica puede acelerarse por la humedad, el tránsito vehicular y las condiciones de construcción o mantenimiento de las vialidades.
La iniciativa también advierte sobre el riesgo de que daños inicialmente menores se agraven cuando no reciben atención oportuna. Un bache puede incrementar sus dimensiones y contribuir a daños mayores en la superficie de rodamiento, además de provocar accidentes, afectaciones a vehículos y riesgos para quienes utilizan las calles y avenidas de la capital.
Uno de los principales argumentos de la propuesta es que actualmente existen distintos canales para reportar este tipo de desperfectos, entre ellos BACHETEL, LOCATEL y el Sistema Unificado de Atención Ciudadana (SUAC). Sin embargo, el diputado sostiene que estos mecanismos no necesariamente ofrecen a la ciudadanía una base pública e integral que permita consultar, en un mismo espacio, la cantidad de reportes, su ubicación, antigüedad y estado de atención.
Desde una perspectiva de gestión pública, la propuesta plantea un desafío adicional: que la información no se limite a registrar los baches, sino que permita evaluar la capacidad de respuesta de las autoridades. Contar con datos sobre tiempos de atención, recurrencia de reparaciones y recursos ejercidos podría aportar elementos para identificar zonas con problemas persistentes y determinar si las soluciones aplicadas son suficientes o únicamente temporales.
El Atlas también podría servir para reducir reportes duplicados y facilitar la coordinación entre el Gobierno de la Ciudad de México y las alcaldías. Para que esa función sea efectiva, sin embargo, la herramienta tendría que mantener información actualizada, establecer criterios homogéneos para registrar los daños y garantizar que los reportes ciudadanos puedan ser verificados y vinculados con acciones concretas de mantenimiento.
La propuesta reconoce que el problema no se resuelve únicamente con una plataforma tecnológica. El propio legislador planteó la necesidad de fortalecer la capacidad operativa y disponer de recursos, materiales adecuados y personal especializado para atender las vialidades. En este punto, también destacó la importancia de robustecer la Planta Productora de Mezclas Asfálticas, al considerar que forma parte de la capacidad institucional para responder al deterioro de las calles.
La iniciativa se encuentra todavía en una etapa legislativa inicial y deberá ser revisada por la comisión correspondiente antes de determinar si avanza hacia su discusión y eventual aprobación. Su alcance dependerá no sólo de la creación del padrón, sino de la calidad de los datos que se incorporen, la actualización de la información y la capacidad de las autoridades para convertir los reportes en acciones verificables.
Más allá de la herramienta propuesta, el debate coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de mejorar la transparencia en el mantenimiento de la infraestructura vial. Un atlas público podría ofrecer una fotografía más clara del problema, pero su utilidad dependerá de que permita conocer no sólo dónde están los baches, sino también cuánto tiempo permanecen sin atención, cuánto cuesta repararlos y por qué algunos vuelven a aparecer.
Fuente: Congreso de la Ciudad de México.


