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Roberto Velasco negocia seguridad y T-MEC tras tensiones con Washington

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Por Juan Pablo Ojeda

 

El canciller mexicano Roberto Velasco Álvarez entabló una mesa de negociación telefónica con el secretario de Estado de la administración estadounidense, Marco Rubio, con el propósito de fijar los límites de la colaboración binacional bajo el principio de respeto irrestricto a la soberanía nacional. El intercambio de treinta minutos se produce tras los reclamos formulados por el Poder Ejecutivo mexicano hacia la embajada de Washington por presuntas intromisiones en el diseño de las estrategias de seguridad pública del Estado.

El diseño del diálogo institucional buscó reactivar las reglas de operación de los programas de aplicación de la ley y control de fronteras que ligan presupuestalmente a ambas naciones. Velasco Álvarez remarcó que las acciones contra el crimen organizado se ejecutarán de manera estricta bajo las leyes mexicanas vigentes, cerrando el paso a la intervención operativa directa de agencias de inteligencia extranjeras en territorio nacional. Este deslinde formal constituye el primer acuerdo normativo tras la crisis diplomática de la semana previa.

La defensa de la soberanía interior se respaldó con la presentación de informes jurídicos que detallan el uso de recursos públicos federales en la desarticulación de laboratorios químicos y la persecución de delitos financieros. La Cancillería mexicana argumentó que la cooperación internacional no debe traducirse en subordinación jurídica ni en la emisión de juicios de valor públicos sobre el desempeño de los gobernantes locales. La postura del gobierno federal busca salvaguardar el fuero constitucional de sus funcionarios.

En materia económica, el secretario de Relaciones Exteriores blindó la mesa de discusión del T-MEC frente a las coyunturas políticas y los discursos de las campañas electorales norteamericanas. Velasco enfatizó que el tratado comercial vigente contiene cláusulas específicas para la resolución de controversias que deben acatarse sin presiones de carácter unilateral. El resguardo de las cadenas de valor transfronterizas se estableció como una prioridad no negociable para la estabilidad financiera de la región.

El control migratorio fue otro de los puntos fiscalizados en el enlace, determinándose que las patrullas fronterizas mexicanas operarán con independencia de los lineamientos de la seguridad interior de los Estados Unidos. El canciller subrayó que los compromisos de repatriación humanitaria están sujetos presupuestalmente a las capacidades del erario mexicano y no a las exigencias punitivas del congreso estadounidense. El apego a los convenios internacionales sobre refugiados regirá las próximas acciones en la frontera sur.

Para formalizar estos acuerdos y evitar interpretaciones ambiguas en los memorándums de entendimiento, una delegación de funcionarios del Departamento de Estado estadounidense arribará esta semana a la Ciudad de México. Las reuniones de trabajo revisarán las auditorías al gasto en tecnología de inspección no intrusiva en las aduanas comunes. Este esquema de transparencia busca certificar que los recursos de cooperación bilateral se ejerzan con apego a las reglas de fiscalización mexicanas.

La llamada concluyó con el compromiso mutuo de mantener líneas de comunicación directa entre los titulares de las carteras exteriores, desplazando los canales informales o los pronunciamientos en redes sociales de los diplomáticos de carrera. El seguimiento de las carpetas de investigación por tráfico de armas hacia el sur será el próximo punto crítico a discutir en la reunión presencial proyectada. La administración mexicana mantiene el condicionamiento del diálogo al cese de las descalificaciones institucionales.