La Hostería del Convento mantiene viva la puesta en escena más famosa de México, combinando teatro, cena y pirotecnia.
Si hay un lugar donde la Navidad se siente con sabor a historia, es Tepotzotlán. A solo 40 minutos de la caseta de cobro de la México-Querétaro, este Pueblo Mágico alberga las famosas Pastorelas de la Hostería del Convento, una tradición que cumple más de seis décadas ininterrumpidas. La obra conserva el formato clásico del teatro evangelizador pero aderezado con un fino humor político y social actual, arrancando carcajadas al público mientras se narra la lucha entre el bien y el mal.
El boleto no es económico —supera los mil pesos por persona— pero incluye la función, una cena típica mexicana con pozole, pambazos y tamales, ponche con «piquete», mariachi en vivo, procesión y pirotecnia. Es un paquete completo de fiesta mexicana que atrae a turistas nacionales e internacionales. La calidad actoral y el imponente escenario natural del patio del convento justifican la inversión para una noche especial.
Para quienes buscan opciones más accesibles, la plaza principal de Tepotzotlán también ofrece pastorelas callejeras, mercado de artesanías y una iluminación arquitectónica sobre la fachada churrigueresca del Templo de San Francisco Javier que corta el aliento. Es recomendable llegar temprano para evitar el tráfico de la autopista 57, que suele ser intenso los viernes por la tarde debido a la salida de transporte de carga.

