Papel picado de Huixcolotla: la técnica artesanal detrás del color
El IMPI publicó en 2026 una solicitud de indicación geográfica para el papel picado de Huixcolotla y describió su técnica manual. La petición aún no equivale a una protección otorgada.

En una celebración, el papel picado se mueve con el aire y dibuja color sobre calles, patios y plazas. Detrás de esa ligereza hay un oficio preciso: diseñar un patrón, disponer capas de material y perforarlas a mano para formar figuras conectadas sin deshacer la hoja.
Una publicación del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial en el Diario Oficial describe la elaboración de San Salvador Huixcolotla, Puebla, como un proceso manual por impacto. Enumera herramientas metálicas como cinceles, sacabocados y medias cañas, aplicadas sobre bloques superpuestos de papel de china o materiales plásticos.
El patrón se reproduce de manera sistemática: cada golpe abre una cavidad y la secuencia de perforaciones crea una composición. La simetría, la repetición y la unión de formas importan porque el papel debe conservar una estructura que permita desplegarse y colgarse, no quedar convertido en fragmentos sueltos.
La publicación oficial de 2026 es relevante porque informa que el Gobierno de Puebla presentó una solicitud para proteger la indicación geográfica “Papel Picado de San Salvador Huixcolotla, Puebla”. También delimita la zona de producción descrita al municipio. No es una protección automática ni prueba de que cualquier pieza vendida con ese nombre proceda de la localidad.
El mismo aviso legal establece que la publicación abre un plazo para que terceras personas con interés presenten objeciones. Además, precisa que el documento no constituye un pronunciamiento del IMPI sobre si la solicitud procede. Por eso, al momento de esta consulta es riguroso hablar de una solicitud publicada, no de una indicación geográfica ya concedida.
La distinción beneficia tanto a compradores como a talleres: una designación reconocida puede ayudar a identificar procedencia y reputación colectiva, pero requiere que la autoridad concluya el procedimiento. Para adquirir una pieza artesanal, pregunta quién la elaboró, dónde y mediante qué técnica; una etiqueta no sustituye información verificable.
Como metáfora cotidiana, el proceso se parece a recortar una gran ventana repetida en varias capas: cada corte debe coincidir con el diseño y dejar puentes de papel para sostener el conjunto. Ese saber combina herramienta, fuerza medida y anticipación, y no se reduce al adorno que se ve desde la calle.
Si usas papel picado en casa o en un evento, mantenlo alejado de flamas, instalaciones calientes y salidas de emergencia; el material es combustible y puede obstruir rutas si se cuelga sin cuidado. Para conservar piezas, evita humedad, dobleces y exposición prolongada al sol, que debilitan el papel.
Reconocer el oficio también significa no llamar “hecho en Huixcolotla” a una pieza sin comprobar su origen. El color puede decorar una fiesta en segundos; el expediente de 2026 recuerda que proteger una tradición exige identificar territorio, técnica y productores, y esperar a que el trámite oficial llegue a una resolución.


