Nejayote: de agua residual de tortillería a biogás y agua de reúso
Tec de Monterrey y UNAM probaron en Puebla un sistema que trata nejayote, produce biogás y recupera calcio; remueve 99% de materia orgánica.

Por Alejandra Lugo
El nejayote, agua residual de la nixtamalización, suele salir de las tortillerías como un desecho difícil de manejar. Un sistema probado por el Tec de Monterrey y la UNAM en Puebla propone convertir ese problema en una fuente de biogás, calcio recuperado y agua de reúso.
El proceso aprovecha reactores y módulos de tratamiento para reducir la materia orgánica. El equipo reportó una remoción cercana a 99 por ciento, además de capturar biogás que puede aprovecharse como energía. La recuperación de calcio abre otra posibilidad: convertir un componente del residuo en material útil, en lugar de enviarlo sin tratamiento al drenaje.
Por qué importa el nejayote
Las tortillerías trabajan todos los días y consumen agua en la cocción y el lavado. Por eso una solución debe ser modular, operable y adaptable a distintas escalas. El piloto poblano permite observar qué tan bien funcionan los tanques, tuberías y controles fuera del laboratorio.
El objetivo no es presentar una tecnología mágica. Todavía deben evaluarse costos, mantenimiento, capacitación y la calidad del agua recuperada según el uso. La colaboración entre universidades y negocios puede ayudar a documentar resultados y mejorar el diseño.
De residuo a recurso
El proyecto vincula sostenibilidad con economía circular. Menos materia orgánica en descargas significa menor presión ambiental; el biogás puede reducir consumo energético y el calcio recuperado evita desperdiciar materiales. Para México, donde la tortilla forma parte de la vida diaria, tratar el nejayote es una oportunidad concreta de innovación pública.
La siguiente etapa será ampliar pruebas y publicar datos comparables. Si la tecnología mantiene su desempeño, podría acompañar a más tortillerías y demostrar que la ciencia aplicada también se construye a partir de residuos cotidianos.
Por Alejandra Lugo
El nejayote, agua residual de la nixtamalización, suele salir de las tortillerías como un desecho difícil de manejar. Un sistema probado por el Tec de Monterrey y la UNAM en Puebla propone convertir ese problema en una fuente de biogás, calcio recuperado y agua de reúso.
El proceso aprovecha reactores y módulos de tratamiento para reducir la materia orgánica. El equipo reportó una remoción cercana a 99 por ciento, además de capturar biogás que puede aprovecharse como energía. La recuperación de calcio abre otra posibilidad: convertir un componente del residuo en material útil, en lugar de enviarlo sin tratamiento al drenaje.
Por qué importa el nejayote
Las tortillerías trabajan todos los días y consumen agua en la cocción y el lavado. Por eso una solución debe ser modular, operable y adaptable a distintas escalas. El piloto poblano permite observar qué tan bien funcionan los tanques, tuberías y controles fuera del laboratorio.
El objetivo no es presentar una tecnología mágica. Todavía deben evaluarse costos, mantenimiento, capacitación y la calidad del agua recuperada según el uso. La colaboración entre universidades y negocios puede ayudar a documentar resultados y mejorar el diseño.
De residuo a recurso
El proyecto vincula sostenibilidad con economía circular. Menos materia orgánica en descargas significa menor presión ambiental; el biogás puede reducir consumo energético y el calcio recuperado evita desperdiciar materiales. Para México, donde la tortilla forma parte de la vida diaria, tratar el nejayote es una oportunidad concreta de innovación pública.
La siguiente etapa será ampliar pruebas y publicar datos comparables. Si la tecnología mantiene su desempeño, podría acompañar a más tortillerías y demostrar que la ciencia aplicada también se construye a partir de residuos cotidianos.


