Limpieza de huesos de Pomuch: cómo visitar un duelo sin estorbarlo
En Pomuch, Campeche, las familias limpian los huesos de sus difuntos antes del Janal Pixán. Qué es el Cho'o Ba'ak, qué dice el INAH y cómo ir con respeto.

En la comunidad maya de Pomuch, en el municipio de Hecelchakán, Campeche, las familias limpian cada año los huesos de sus difuntos antes del Janal Pixán. El estado declaró el ritual patrimonio cultural en 2017 y hoy lo promueve como atractivo turístico; el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuerda que su núcleo es la intimidad.
La limpieza de huesos de Pomuch atrae cada octubre a visitantes de fuera, aunque su centro nunca ha sido el público, sino la familia.
El ritual, conocido en maya como Cho’o Ba’ak y oficialmente como Limpieza de los Santos Restos, ocurre en los días previos al Janal Pixán, la comida de las ánimas que en la península se celebra del 31 de octubre al 2 de noviembre. La Autoridad del Patrimonio Cultural del Estado de Campeche (APCEC) lo reconoce como patrimonio cultural del estado desde 2017.
Su descripción más precisa está en un boletín de 2022 del INAH. Después de que el difunto es sepultado y pasan algunos años, se le exhuma y se le quita la tierra a los huesos con una brocha, explicó entonces la arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, directora del Centro INAH Campeche. En las comunidades de la región, añadió, los restos vuelven después al osario sin cerrar la caja por completo y se les enciende una vela «para que vean su camino iluminado».
La limpieza de huesos de Pomuch, un ritual en voz baja
La misma especialista definió el sentido de la práctica: «La intimidad es, ante todo, el punto medular del ritual, pues se establece una comunicación directa con el difunto, a través de sus restos: se le puede ver y se le habla como si estuviera vivo». Según el INAH, a los muertos se les cuenta lo ocurrido en el año, se les deposita agua, flores y veladoras, y se pinta su «casa» con los colores de las fachadas del pueblo, «para que el difunto se sienta cómodo».
Ahí está la tensión de cualquier visita. Lo que para el viajero es un hallazgo cultural, para una familia de Pomuch es una conversación con su abuela.
Del panteón al festival de Pomuch
La comunidad y el gobierno estatal han construido una puerta pública para quien llega de fuera. El Festival de Día de Muertos «Pomuch para el Mundo» se realizó en 2025 el viernes 31 de octubre, con más de 30 actividades gratuitas, según el programa que presentó la APCEC: concursos de altares y de pixanes, teatro, talleres de alfarería y cartonería, conferencias, venta de artesanías, el Desfile de Pixanes y un juego de pelota maya. En esa presentación, la Secretaría de Turismo estatal dijo que agencias locales ya promovían visitas especiales y anunció promociones de transporte.
La edición de 2025, con la participación de seis escuelas primarias, incluyó una actividad didáctica para que la niñez aprendiera el ritual: «Mi primera limpieza de huesos – Yáax in cho’ik baak». «Pomuch es un lugar que vive por sus muertos», dijo en ese acto Gladis del Carmen Chi Canul, del grupo cultural Maya Kin de Pomuch.
Hay dinero público de por medio. En febrero de 2024, la APCEC informó una inversión de más de 30 millones de pesos en la primera etapa de la restauración de la parroquia y el mejoramiento de la Calzada de los Muertos. En septiembre de 2025, su personal se sumó a faenas de limpieza y pintura en los cementerios, mientras el municipio de Hecelchakán donó pintura a los habitantes.
Pomuch no es el único pueblo con osarios abiertos
El INAH documenta que en el Camino Real de Campeche, que abarca Tenabo, Hecelchakán, Dzitbalché y Calkiní, varias poblaciones conservan costumbres similares, como Pocboc, Nunkiní, la exhacienda Santa Cruz, San Nicolás y Pucnachén. La práctica, advirtió Velázquez Morlet, «se ha popularizado mundialmente», pero también se conserva en esas comunidades. Que exista ahí no las convierte en destino turístico: sigue siendo un asunto de familias.
Cómo visitar Pomuch sin estorbar
Maya Comunicación no localizó lineamientos oficiales para visitantes del panteón. Lo que sigue es criterio editorial propio, construido a partir de lo que el INAH y la APCEC describen como esencia del ritual.
Prioriza el festival. Las actividades públicas del 31 de octubre existen para recibir visitantes; el panteón es, ante todo, un espacio de duelo.
Pide permiso antes de fotografiar. A la familia, para retratar a las personas y, sobre todo, los restos. Si la respuesta es no, no hay segunda pregunta. Evita el flash y el dron: un osario no es escenografía.
No toques nada. Ni osarios, ni manteles bordados, ni ofrendas.
Gasta en la comunidad. El sitio oficial del Tren Maya destaca el pan de Pomuch en la gastronomía de Hecelchakán, y el festival ofrece artesanías locales.
Cómo llegar. Pomuch está a poco más de 50 kilómetros por carretera de la ciudad de Campeche. El Tren Maya contempla parada en Hecelchakán; revisa horarios antes de planear el trayecto. Para el contexto del resto de la península, consulta nuestra guía sobre el Hanal Pixán y, si extiendes el viaje, cinco razones para recorrer Campeche.
Al 3 de octubre de 2026, ni la APCEC ni la Secretaría de Turismo de Campeche habían publicado el programa de este año; en 2025 lo presentaron el 17 de octubre. La pregunta que queda abierta no es cuántos turistas recibirá Pomuch, sino si el festival logrará que el ritual siga siendo de quienes lo practican.


