Por Bruno Cortés
En medio del crecimiento acelerado de plataformas como Uber, DiDi y Cabify en México, el diputado del Partido Verde, Fausto Gallardo García, presentó una iniciativa en la Cámara de Diputados para que los aeropuertos del país tengan reglas claras sobre dónde pueden subir y bajar pasajeros quienes usan aplicaciones de transporte.
La propuesta busca modificar el artículo 65 de la Ley de Aeropuertos para obligar a que las terminales aéreas incluyan zonas específicas de ascenso y descenso destinadas a usuarios que contraten transporte mediante plataformas digitales. En palabras simples: que exista un espacio formal, definido y regulado para quienes piden un viaje por app al llegar o salir de un aeropuerto.
Aunque actualmente muchos aeropuertos ya tienen áreas destinadas para este tipo de servicios, el problema es que, legalmente, esas zonas funcionan más por acuerdos internos o decisiones administrativas que por una obligación establecida en la ley. Eso ha provocado confusión entre autoridades, conductores y usuarios, además de diferencias en cómo opera cada aeropuerto.
La iniciativa parte de una realidad que millones de personas viven todos los días. Hoy, para muchos viajeros, pedir un auto por aplicación resulta más práctico y barato que usar taxis tradicionales dentro de las terminales. Sin embargo, en varios aeropuertos los puntos de encuentro son lejanos, poco seguros o incluso improvisados, lo que genera caos vial y molestias para los pasajeros.
Lo que plantea el legislador no es crear un nuevo modelo de transporte ni modificar permisos para las plataformas digitales. La intención, según el documento enviado a la Comisión de Comunicaciones y Transportes, es poner orden a algo que ya ocurre diariamente y darle certeza jurídica tanto a las autoridades aeroportuarias como a los usuarios.
En términos de política pública, la propuesta busca modernizar la operación de los aeropuertos frente a los cambios tecnológicos y de movilidad que han transformado la forma en que se mueve la gente. También pretende mejorar la experiencia de viaje y reducir conflictos entre taxis concesionados y conductores de aplicaciones.
El tema no es menor. Los aeropuertos se han convertido en puntos de alta demanda para servicios digitales de transporte, especialmente en ciudades turísticas y grandes centros urbanos. Sin reglas homogéneas, cada terminal ha aplicado criterios distintos, lo que abre espacios para disputas, operativos confusos e incluso sanciones a conductores.
Con esta reforma, el PVEM busca que exista una base legal clara para definir cómo deben funcionar estas zonas, bajo criterios de accesibilidad, seguridad y eficiencia. Es decir, que las personas sepan exactamente dónde abordar su vehículo sin poner en riesgo su seguridad ni afectar la operación aeroportuaria.
La discusión ahora quedará en manos de la Comisión de Comunicaciones y Transportes en San Lázaro, donde se analizará si la iniciativa avanza hacia una posible reforma legal.

