Cómo el marketing digital impulsa plataformas de juegos multiplataforma

Dejamos claro que el algoritmo de nuestras redes sociales no tiene un circuito cerrado de vigilancia las 24 horas (bueno, quizás un poco). Aunque  la realidad es otra, lo que hoy llamamos «estilo de vida digital» es, en verdad, un performance de marketing bien trabajado y con una precisión  que asusta hasta  a los más valientes y tradicionales. Y en el centro de este desglose tecnológico están las plataformas de juegos multiplataforma.

Este sector entendió algo antes que nadie: ya no somos «usuarios de computadora de escritorio» o «dueños de una consola» en un cuarto oscuro que refleja soledad,  somos personas que van por la calle con un dispositivo móvil en el bolsillo, un pequeño aparato distractor que tiene más potencia que todo un arsenal militar. 

El marketing lo sabe y, créeme que no va a dejar que te aburras ni un segundo de tu agitada vida.

Ser “omnipresente” o morir en el intento

En la actualidad  puedes dejar una partida a medias en tu casa y seguir exactamente donde te quedaste mientras esperas el transporte o sales a tomar un poco de aire fresco, claro, la tecnología lo hace posible, pero es el marketing el que te empuja a no soltar la dirección de tu vida digital. Los expertos se llenan la boca con la frase «Interacción multicanal coordinada», que no es más que una forma elegante y bien pensada de decir que las marcas no quieren que te olvides de ellas ni cuando vas al parque.

Si analizamos algunos datos, el salto del consumo móvil en México es una locura, al punto de “sacar” de circulación a las computadoras de escritorio convencionales. Por eso, las empresas mandaron sus viejos manuales a la basura. Ahora colocar un banner estático ya no sirve de nada; nadie los ve, a nadie le interesa. Ahora la jugada es el retargeting, esa capacidad casi quirúrgica de recordarte que tus logros, tus puntos y tu diversión te están esperando ahí mismo, en tu mano, justo cuando tienes algunos minutos libres.

La base de la confianza

Para que alguien exponga un solo céntimo de su dinero, o en su defecto, sus datos en una plataforma, primero tiene que confiar. No hay otra opción. Y ahí es donde el marketing se pone el traje y sale a conquistar los sectores donde la seguridad es el eje principal, como pasa con el casino, el cuento ha cambiado. Ya no te venden «suerte» ni luces de colores; te ofrecen y crean la necesidad de una infraestructura que no se caiga y que sea justa.

La jugada maestra ha sido darle la vuelta a la tortilla y cambiar ese estigma de campañas agresivas de «gana ya», y por el contrario jugar con que las marcas que saben de qué va esto, apuestan por el contenido real. Te explican cómo funcionan sus bases tecnológicas, qué muros de protección tienen y por qué su software es el mejor. Es educar al usuario para que no tenga miedo.

Al final, como bien dice la Asociación de Internet MX, si un mexicano intuye que el sitio es inseguro, cierra la pestaña y no vuelve. Ya no hay margen de error.

Ya no somos comerciales

Hay un último punto de implosión del marketing tradicional: ya no nos impresionan los anuncios de televisión con famosos inalcanzables, por el contrario,  ahora le creemos al tipo que está en su recámara haciendo un stream y que se emociona o se enoja igual que nosotros. 

La validación social es, hoy en día, el arma más pesada que existe.

Ver a alguien real, como tú o como yo probando una interfaz en vivo, sufriendo con el lag o celebrando una victoria a rabiar, rompe cualquier barrera de desconfianza. No es una venta fría, es una recomendación de alguien que «se ve» a nuestra imagen y semejanza. En gran parte de México, esto ha cambiado las reglas, ha humanizado procesos que antes sentíamos fríos, mecánicos y distantes.

¿Y qué hay después de esto?

El futuro no es de imponer más anuncios por los ojos, es de aquel anuncio que ni siquiera parezca uno en su esencia. Estamos entrando en una era donde la IA y la realidad aumentada van a crear experiencias de juego antes de que siquiera termines con tu registro inicial.

El éxito de estas empresas ya no depende de cuántos millones se invierten en publicidad invasiva que todos pasamos como scroll,  depende de qué tan bien sepan contar una historia que nos enganche de verdad. En un mundo donde nuestra atención se diluye en pocos segundos, el marketing es el único que decide quién se queda con la corona y quién termina siendo una app olvidada en la última página de un celular.

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