Mesas redondas y centros de mesa bajos fomentan la comunicación fluida y evitan discusiones familiares durante el brindis.
La mesa del comedor es el corazón de la celebración navideña, el lugar donde se nutre tanto el cuerpo como los lazos familiares. Según el Feng Shui, la forma de la mesa influye en la dinámica de la conversación. Las mesas redondas u ovaladas son ideales porque no tienen cabeceras jerárquicas ni esquinas afiladas (flechas venenosas) que apunten a los comensales, favoreciendo una comunicación igualitaria y reduciendo la probabilidad de los temidos pleitos familiares por política o fútbol.
Si la mesa es rectangular, se puede suavizar la energía utilizando manteles de telas suaves en tonos terracota, ocre o dorado, que aportan el elemento tierra y brindan estabilidad y calma. Es crucial evitar el exceso de color rojo en el mantel o vajilla completa, ya que demasiado elemento fuego puede excitar los ánimos y derivar en discusiones acaloradas o agresividad latente entre los invitados.

El centro de mesa no debe convertirse en una barrera visual. Arreglos florales demasiado altos o candelabros masivos bloquean la vista entre los comensales, interrumpiendo la conexión energética. Se recomienda usar velas bajas, frutas frescas o flores naturales que permitan el contacto visual directo. Además, es importante que la cantidad de sillas sea par siempre que sea posible, ya que los números pares representan armonía y pareja en la filosofía oriental.
La iluminación sobre la mesa debe ser cálida y directa, creando una atmósfera íntima que invite a la sobremesa larga y placentera. Evitar las luces blancas frías de oficina es esencial, ya que generan una sensación de prisa y frialdad emocional. Los espejos en el comedor que reflejen la mesa son sumamente auspiciosos, ya que simbólicamente duplican la comida y, por ende, la abundancia de la familia.
Finalmente, el orden de los cubiertos y la vajilla debe ser impecable. Platos despostillados o copas rotas deben desecharse antes de la cena, ya que comer en utensilios dañados atrae energía de pobreza y descuido. La intención al poner la mesa debe ser de gratitud y abundancia, preparando el escenario para nutrir las relaciones más importantes del año.


