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Barro y Deidades: una mirada al México profundo desde Coyoacán

Barro y Deidades llega a la Utopía Elena Poniatowska en Coyoacán del 9 al 30 de octubre; jóvenes de la FAD-UNAM reivindican raíces indígenas en barro.

Por Editor web Maya Comunicación · 5 de octubre de 2026 · Lectura de 6 min

Alejandro Robles de pie frente a un panel con cita de Elena Poniatowska y branding del Gobierno de la Ciudad de México en la Utopía de Coyoacán

Por Sofía Danae Velázquez López

La exposición colectiva Barro y Deidades llega a la Utopía Elena Poniatowska, en el barrio de San Lucas, alcaldía Coyoacán, con una propuesta que pone en el centro las raíces, la identidad y la cosmovisión de los pueblos originarios. Del 9 al 30 de octubre, jóvenes artistas y estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (FAD-UNAM) presentarán esculturas en barro que reinterpretan figuras vinculadas a las culturas precolombinas, bajo la dirección de la maestra y escultora Rosario Guillermo.

La muestra se inserta en un momento en el que el arte contemporáneo mexicano vuelve a mirar hacia adentro: no como nostalgia folclórica, sino como un ejercicio de memoria viva. El barro —materia ancestral, maleable y cotidiana— se convierte aquí en lenguaje para hablar de deidades, símbolos y relatos que durante siglos fueron desplazados o leídos desde marcos ajenos a quienes los crearon. En ese sentido, la exposición no solo exhibe piezas: invita a deconstruir la mirada eurocéntrica que históricamente privilegió otras tradiciones estéticas y a reconocer el México profundo que sigue habitando la capital.

Barro y Deidades y la reivindicación de las raíces indígenas

Durante un recorrido por el barrio de San Lucas, Alejandro Robles destacó la importancia de que este espacio cultural abra sus puertas a una exposición que pone en el centro la historia y las tradiciones de los pueblos indígenas. Señaló que este tipo de propuestas adquieren relevancia en un momento en el que existe un mayor interés por conocer y reconocer las raíces de México, y subrayó la necesidad de mirar hacia la propia historia y valorar las culturas que forman parte de la identidad del país.

Esa lectura conecta con el trabajo dirigido por Rosario Guillermo. La escultora reúne a jóvenes creadores interesados en explorar, desde una perspectiva contemporánea, antiguas deidades y elementos de la cosmovisión de los pueblos originarios. A través del barro, los artistas buscan establecer un vínculo entre el pasado y el presente: retoman motivos prehispánicos, pero los presentan con una mirada actual, de modo que nuevas generaciones puedan acercarse a esas expresiones mediante el arte y no únicamente a través de vitrinas museísticas o libros de texto.

Las piezas, según el planteamiento de la muestra, no pretenden ser réplicas arqueológicas. Más bien abren un diálogo: ¿qué significa hoy recuperar una deidad, un símbolo o un relato cosmológico? ¿Cómo se traduce esa herencia cuando la modela una estudiante de la FAD-UNAM en un taller de Coyoacán? La respuesta, en Barro y Deidades, pasa por la materia misma. El barro exige paciencia, contacto con las manos y una relación íntima con la forma; es un material que en Mesoamérica acompañó ofrendas, rituales, viviendas y representaciones sagradas durante milenios.

Coyoacán, San Lucas y el arte como memoria compartida

Ubicar esta exposición en Coyoacán no es un detalle menor. La alcaldía concentra una densidad histórica particular: pueblos, barrios y trazas que preservan capas de la Ciudad de México anteriores y posteriores a la Conquista. El barrio de San Lucas, donde se encuentra la Utopía Elena Poniatowska, en avenida Hidalgo 128, forma parte de ese tejido. Ahí, la cultura no es un complemento ornamental: es un eje de convivencia, de reclamo vecinal y de identidad local.

En ese contexto, Alejandro Robles reconoció el trabajo del Gobierno de la Ciudad de México y de la Secretaría de Cultura para convertir las Utopías en espacios accesibles a las comunidades y acercar distintas expresiones artísticas a los barrios. Las Utopías, impulsadas por la administración capitalina, funcionan como complejos de proximidad que articulan cuidados, salud, deporte y cultura en un mismo lugar. La Utopía Elena Poniatowska, inaugurada en agosto de 2026 y bautizada en honor a la escritora y periodista, es la primera de Coyoacán y se suma a esa red de espacios públicos pensados para la vida cotidiana.

Que una exposición sobre deidades y cosmovisiones originarias se presente en una Utopía —y no solo en un museo central— refuerza una idea sencilla y potente: el patrimonio cultural también se discute y se siente en el barrio. La muestra busca que quienes asistan no se limiten a observar las esculturas, sino que reflexionen sobre el origen, la historia y la identidad que hay detrás de cada pieza. Es una invitación a mirar el pasado sin folklorizarlo y a reconocer que las raíces indígenas no son un capítulo cerrado, sino una presencia activa en la Ciudad de México.

Un puente entre la UNAM y la comunidad

La participación de estudiantes y jóvenes artistas de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM aporta otro matiz. La universidad pública, con su tradición de formación crítica, encuentra en San Lucas un escenario distinto al aula: el barrio, la Utopía, el diálogo con vecinas y vecinos. Dirigida por Rosario Guillermo, la colectiva convierte el ejercicio académico en experiencia comunitaria. El arte deja de ser solo portafolio y se vuelve conversación pública sobre quiénes somos y desde dónde contamos nuestra historia.

Esa operación —sacar el trabajo de taller hacia un espacio de barrio— también cuestiona jerarquías culturales. Durante décadas, ciertas narrativas privilegiaron cánones europeos o lecturas coloniales del arte americano. Propuestas como Barro y Deidades no niegan el intercambio cultural; lo reordenan. Colocan en primer plano las deidades, los símbolos y las cosmovisiones de los pueblos originarios, y lo hacen con una técnica milenaria reinterpretada por manos jóvenes. Es, en clave contemporánea, una forma de reivindicar el México profundo desde Coyoacán.

La exposición permanecerá abierta del 9 al 30 de octubre en la Utopía Elena Poniatowska, avenida Hidalgo 128, barrio de San Lucas, alcaldía Coyoacán. Alejandro Robles invitó a las vecinas y vecinos de San Lucas y de distintas zonas de Coyoacán —y, por extensión, a quien busque acercarse a estas raíces desde el arte— a recorrer la muestra mientras esté disponible. En un país que sigue negociando su memoria, el barro vuelve a tomar forma: no para fijar el pasado en una vitrina, sino para que las deidades y las comunidades dialoguen otra vez en el presente.

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