Baches sin fin en CDMX: el desgaste vial avanza pese a inversiones millonarias

La Ciudad de México enfrenta una paradoja vial: mientras el gobierno capitalino ha destinado más de 5 mil 730 millones de pesos para bacheo y repavimentación de avenidas principales entre 2019 y 2025, el desgaste del asfalto continúa creciendo y ya alcanza niveles considerados “severos” en gran parte de la red vial.

Los reportes oficiales y diagnósticos técnicos muestran que el problema no sólo persiste, sino que se ha agravado tras temporadas de lluvias intensas, el aumento del tránsito pesado y años de mantenimiento insuficiente en diversas zonas de la capital.

De acuerdo con las cifras disponibles, en 2024 se detectaron alrededor de 42 mil baches en toda la ciudad, de los cuales 15 mil se ubicaron en vías primarias, es decir, en avenidas de alta circulación que conectan distintos puntos de la capital y soportan diariamente miles de vehículos.

A esto se suma otro dato preocupante: desde 2019, al menos 62% de la superficie de rodamiento en la Ciudad de México ya presentaba condiciones de “severo deterioro”, un indicador que refleja daños estructurales más profundos que no pueden resolverse únicamente con trabajos de relleno superficial.

Pese a ello, el esquema de atención ha mantenido como eje principal el bacheo reactivo, una estrategia que especialistas consideran insuficiente frente al desgaste acumulado de las vialidades. Diversos análisis advierten que tapar hoyos de manera recurrente no sustituye una reconstrucción integral de las capas de pavimento en avenidas donde la base estructural ya perdió resistencia.

En este contexto, el gobierno capitalino anunció para 2025 un nuevo programa de repavimentación con una inversión adicional de 2 mil 600 millones de pesos, con el objetivo de rehabilitar vialidades prioritarias y reducir afectaciones a la movilidad. Sin embargo, el reto sigue siendo mayor debido a la velocidad con la que reaparecen los daños, especialmente durante la temporada de lluvias.

El deterioro de las calles también tiene impactos económicos y sociales. Automovilistas y transportistas reportan daños frecuentes en suspensión, llantas y amortiguadores, mientras que motociclistas y ciclistas enfrentan mayores riesgos de accidentes por las malas condiciones del pavimento.

Además, expertos en infraestructura urbana han señalado que la falta de reconstrucción profunda termina elevando el gasto público a largo plazo, ya que las reparaciones temporales deben repetirse constantemente sin resolver el origen del problema.

Así, el debate en la capital comienza a cambiar de enfoque: más allá de cuánto dinero se invierte en bacheo, la discusión apunta ahora a si la Ciudad de México necesita pasar de medidas emergentes y correctivas a un programa de rehabilitación estructural de gran escala para las vialidades más dañadas.

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