La esquina sureste de la sala es el punto clave este año para potenciar la abundancia económica y el flujo de efectivo.
Según los principios del Feng Shui clásico, la ubicación del árbol de Navidad no debe ser aleatoria si se busca maximizar la energía de prosperidad. Para este cierre de 2025, los expertos coinciden en que la zona sureste de la sala de estar —o del inmueble en general— corresponde al área de la riqueza y la abundancia. Al colocar el árbol en este sector, el elemento madera del pino (natural o artificial) alimenta el fuego de las luces, creando un ciclo productivo que simboliza crecimiento financiero.
En cuanto a la decoración, se sugiere evitar el exceso de color blanco o plateado en esta zona específica, ya que representan al elemento metal, el cual «corta» la madera y podría frenar el flujo económico. Lo ideal para los hogares mexicanos es optar por combinaciones de esferas rojas, doradas y púrpuras, colores que en la tradición oriental y occidental se asocian con la opulencia y la realeza. Si el árbol es natural, es vital mantenerlo hidratado; un árbol seco representa energía muerta o «Sha Chi», lo opuesto a lo que deseamos atraer.
Si por la distribución del departamento o casa no es posible utilizar la esquina sureste, la segunda mejor opción es el este, zona regida por la salud y la familia. Aquí, los adornos en tonos azules y verdes son favorables para fomentar la armonía entre los integrantes del hogar, algo crucial durante las tensiones típicas de las reuniones decembrinas. Es importante que la punta o estrella del árbol no toque el techo, dejando un espacio para que la energía circule libremente hacia arriba.
Para aquellos capitalinos que viven en espacios reducidos, la recomendación es no saturar. Un árbol demasiado grande que obstruya el paso bloquea el flujo del «Chi» (energía vital), provocando estancamiento en proyectos laborales. Es preferible un árbol de menor tamaño, bien proporcionado, que permita la movilidad y no se convierta en un obstáculo físico ni visual.
Finalmente, se aconseja colocar bajo el árbol, además de los regalos, símbolos de prosperidad como monedas chinas atadas con cinta roja o cajas envueltas en dorado que permanezcan ahí toda la temporada. Esto actúa como un anclaje energético para asegurar que el aguinaldo y los bonos de fin de año se multipliquen en los meses venideros.

