Tandas y «Cajas de Ahorro» barriales: El riesgo oculto de diciembre

Aunque populares, estos mecanismos informales carecen de respaldo legal; el riesgo de fraude aumenta con los pagos de fin de año.

Las tandas y las cajas de ahorro organizadas entre vecinos o compañeros de trabajo son una tradición profundamente arraigada en la cultura financiera de México. Se estima que millones de pesos circulan en estos esquemas informales durante diciembre, cuando se reparten los «números» acumulados durante el año. Para muchas familias, este dinero representa el verdadero aguinaldo o el fondo para las vacaciones. Sin embargo, al no estar regulados por ninguna autoridad financiera, el riesgo de perderlo todo es latente y alto.

El principal peligro en estas fechas es la desaparición del organizador o el robo de los fondos en efectivo. Al no existir contratos ni supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), si el dinero se «pierde», no hay instancia legal a la cual acudir para recuperarlo más allá de una demanda civil larga y costosa. Casos de organizadores que fingen asaltos o simplemente huyen con el acumulado son tristemente comunes en las noticias de nota roja de enero.

A pesar de los riesgos, la tanda sigue siendo atractiva por su componente social y la obligación moral de pago que genera entre conocidos. Funciona como un mecanismo de ahorro forzoso para quienes carecen de disciplina financiera o acceso a la banca tradicional. El problema surge cuando se depende de este dinero para gastos críticos. Financieramente, la tanda es ineficiente: el dinero no genera rendimientos y pierde valor adquisitivo mes con mes debido a la inflación; el que recibe el último número, en realidad, recibe menos dinero en términos reales que el que recibió el primero.

Para quienes participan en cajas de ahorro de empresas, la situación es diferente si la caja está constituida formalmente. Pero si es una iniciativa informal de «Radio Pasillo», los riesgos son idénticos a los de la tanda vecinal. La recomendación de los expertos es transicionar hacia cuentas de ahorro formales que no cobren comisiones, donde el dinero esté seguro y protegido por el IPAB.

Si ya se está dentro de una tanda que finaliza este mes, la prioridad debe ser cobrar lo antes posible y depositar ese efectivo en una cuenta segura. Para el 2026, considerar abrir una cuenta de Cetes o una cuenta de débito con apartados automáticos es la evolución natural y segura de este hábito de ahorro tan mexicano.

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