La loba colombiana regresa a la plancha del Zócalo capitalino casi veinte años después, para ofrecer un concierto gratuito monumental.
La espera terminó y los rumores se hicieron oficiales. La cantautora colombiana Shakira ha confirmado que ofrecerá un concierto completamente gratuito en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México el próximo domingo 1 de marzo en punto de las 20:00 horas. La noticia, anunciada por la propia artista a través de sus redes sociales, marca el cierre definitivo de su exitosa gira internacional y se perfila desde ya como el evento masivo del año en la capirucha.
Este magno espectáculo no es producto de la casualidad, sino de una alineación de astros logísticos y comerciales. Según las declaraciones de la intérprete, el recital surge como un gesto de agradecimiento hacia el público nacional, respaldado financieramente por la cervecera Corona —que echa la casa por la ventana en la víspera de su centenario—, y bajo la organización del Gobierno de la Ciudad de México, actual administración de Clara Brugada.
Para los capitalinos que presumen de buena memoria, esta no es la primera vez que la barranquillera pone a temblar el corazón del país. Fue exactamente la noche del 27 de mayo de 2007 cuando, montada en la cresta de su «Fijación Oral Tour», Shakira abarrotó la Plaza de la Constitución. En aquella jornada histórica, dejó a la ciudad con el ojo cuadrado al reunir a 210 mil almas, arrebatándole la marca de asistencia que en ese entonces ostentaba Café Tacvba.
El contexto actual le otorga a este nuevo encuentro un peso específico distinto, impulsado por el arrastre de su «Las Mujeres Ya No Lloran World Tour». La artista aterriza en la plaza cívica más importante de México tras despacharse con la cuchara grande en la cartelera comercial, donde se embolsó el récord de doce fechas con localidades agotadas en el Estadio GNP Seguros, dejando claro que su poder de convocatoria sigue intacto.
«¿Se acuerdan del 2007 cuando canté para ustedes en el Zócalo? Bueno, yo quiero contarles que esa experiencia se va a volver a repetir», expresó la cantautora en la grabación dirigida a sus fans. Con una narrativa de franca camaradería, subrayó su intención de devolver «un poquito de ese cariño» que la audiencia local le ha prodigado a lo largo de las décadas, reconociendo el esfuerzo conjunto para armar este evento de proporciones colosales.
No obstante, la vara de la asistencia se ha elevado considerablemente en este 2026. Si la intérprete aspira a coronarse como la reina absoluta del asfalto metropolitano, tendrá que sudar la gota gorda para superar a los titanes que recientemente han pisado esa misma tarima. El récord vigente lo retienen Los Fabulosos Cadillacs, quienes en 2023 convocaron a unos 300 mil asistentes, relegando al segundo puesto a Grupo Firme y sus 280 mil espectadores.
Para evitar tragedias y garantizar que nadie se quede con las ganas de ver el show, las autoridades ya preparan un blindaje logístico ante la previsible avalancha humana. Se ha dispuesto la instalación de pantallas gigantes y equipos de sonido tanto en la Alameda Central como en la explanada del Monumento a la Revolución, funcionando como válvulas de escape para el público que no logre ingresar al primer cuadro.
Sumado a estas alternativas presenciales, la tecnología saldrá al quite para quienes prefieran ahorrarse los empujones y los pisotones. Parte de la presentación será transmitida en vivo a través de los canales digitales oficiales de la artista, abriendo la señal para que millones de personas desde la comodidad de sus hogares puedan sumarse a la velada sin tener que sufrir los cierres viales ni el clásico embotellamiento de la Línea 2 del Metro.
La recomendación para los valientes que decidan lanzarse al Centro Histórico es la de siempre, dictada por el más básico sentido común: lleguen con mucha anticipación, ubiquen los filtros de seguridad de Protección Civil, lleven ropa ligera y ármense de infinita paciencia. El primer domingo de marzo, el Zócalo será una auténtica olla de presión musical donde, sin duda alguna, las mujeres ya no lloran, sino que bailan en el corazón de México.

