Pandillas desatan el caos en Haití tras liberar a 500 presos

Haití enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente tras la fuga masiva de más de 500 presos en la ciudad de Mirebalais, al noreste de Puerto Príncipe. El ataque, perpetrado por pandillas criminales, dejó a las autoridades locales al borde del colapso y a miles de residentes desplazados en busca de refugio. Según Frederique Occean, representante del gobierno en la región, la policía, superada en número y recursos, abandonó la estación, permitiendo que los atacantes liberaran a los reclusos y sembraran el caos en la ciudad.

 

La situación en Mirebalais es solo un reflejo de la creciente violencia que azota a Haití, el país más pobre de América Latina y el Caribe. Desde mediados de febrero, la violencia ha escalado a pesar del despliegue de una fuerza multinacional de paz liderada por Kenia y respaldada por la ONU. Según cifras de Naciones Unidas, entre julio de 2024 y febrero de 2025, al menos 4,239 personas han sido asesinadas y más de 1,300 heridas en el país.

 

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y pidió a la comunidad internacional redoblar esfuerzos para enfrentar la crisis. Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, advirtió que la situación ha alcanzado un nuevo punto crítico, con pandillas controlando infraestructura clave y organizándose en alianzas para lanzar ataques coordinados.

 

La violencia no solo afecta la seguridad, sino también la salud mental de los haitianos. Expertos en derechos humanos han señalado que el país enfrenta un estrés postraumático colectivo, con generaciones creciendo en un estado de miedo constante. Además, la falta de recursos y personal médico agrava la crisis humanitaria, dejando a miles sin acceso a atención básica.

 

En medio de este panorama, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, visitó Jamaica como parte de una gira por el Caribe para abordar la crisis haitiana. Rubio destacó la necesidad de fortalecer la Policía Nacional de Haití y cortar el flujo de armas hacia la isla, señalando que las pandillas dependen de estas para mantener su control.

 

La comunidad internacional enfrenta el desafío de estabilizar Haití, un país sumido en el caos y la desesperanza. Mientras tanto, los haitianos continúan luchando por sobrevivir en medio de la violencia y la incertidumbre.

 

 

 

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