Los hermanos Morales afilan la maquinaria de Morena rumbo a 2027 con la red SUMA, tejiendo alianzas clave para el proyecto de Sheinbaum.
En los pasillos del poder ya suena la marcha rumbo a las elecciones intermedias de 2027, y la presidenta Claudia Sheinbaum ha soltado a sus alfiles de mayor confianza para armar el tinglado. Se trata de los hermanos Efraín y Carlos Augusto Morales López, quienes, desde sus trincheras en la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría Particular de la Presidencia, respectivamente, ya operan la maquinaria territorial de Morena a nivel nacional.
El objetivo de esta movilización no es un secreto para nadie en la escena política: afianzar el dominio de la Cuarta Transformación en plazas estratégicas y ordenar la casa guinda desde adentro. A través de giras, encuentros cerrados y actos públicos, el tándem está bajando línea directa desde Palacio Nacional hacia entidades clave, midiendo el agua a los camotes en territorios que históricamente cuentan con una fuerte presencia de la oposición.
El vehículo principal para esta talacha política es «SUMA Construyendo Sociedad». Esta organización, que vio la luz en noviembre de 2022 arropada por más de un centenar de sindicatos y movimientos sociales, funciona en los hechos como una red de movilización paralela. Efraín Morales ha figurado desde sus inicios como la cara visible y el coordinador nacional de este frente que es la herramienta predilecta para la consolidación territorial pro-Sheinbaum.
La estrategia de SUMA tiene un sello inconfundible de operación a ras de suelo. Los reportes documentan cómo la agrupación comenzó a tejer su red en estados del sureste como Yucatán desde 2023. Ahí, mediante asambleas y tomas de protesta masivas, oficializaron comités estatales y distritales, integrando liderazgos locales para engrosar las filas del movimiento oficialista y formalizar un padrón de simpatizantes.
Pero el radar de los Morales no se limita al sureste; le han echado el ojo a bastiones de peso. En Jalisco, particularmente en la zona metropolitana de Guadalajara, integrantes de SUMA han estado presentes en encuentros con colectivos de mujeres y organizaciones vecinales. De igual forma, en Coahuila, han tejido alianzas con actores políticos locales, preparando el terreno en su momento para las visitas presidenciales y estructurando bases sólidas de apoyo para las urnas.
Como es natural en la grilla partidista, este nivel de protagonismo ya empezó a levantar ámpula y a pisar algunos callos dentro de Morena. Diversos cuadros locales e históricos del partido se sienten desplazados ante el avance de la estructura de los Morales, especialmente porque los hermanos han impulsado a perfiles de su entera confianza, como Esthela Damián, a posiciones tan determinantes como la Secretaría de Organización del partido guinda.
Un dato que no ha pasado desapercibido en las revisiones electorales es el estatus administrativo de la organización. Expedientes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) evidenciaron que SUMA no figura legalmente constituida como persona moral, ni existe un convenio formal que la regule en los estatutos de Morena, lo que la ubica en una zona gris respecto a las vías de fiscalización, sobre todo cuando su logotipo ha inundado la propaganda exterior.
La división del trabajo entre los hermanos es un manual de pragmatismo político. Mientras Efraín da la cara en el territorio, combinando su rol de operador con el saco de director de Conagua —como se le vio recientemente en febrero de este 2026 detallando obras hídricas en San Pedro de las Colonias, Coahuila—, Carlos Augusto maneja los hilos desde la discreción de su despacho en Presidencia, sin dejar huella directa en los eventos estatales de la red.
El tablero ya está puesto y las fichas se están moviendo a marchas forzadas. Las intermedias y locales de 2027 representarán la primera gran prueba de fuego para la administración actual y la medición de fuerzas territoriales sin Andrés Manuel López Obrador. Por ahora, los hermanos Morales y su red SUMA son la punta de lanza de una estrategia de Palacio que busca no dejar ningún cabo suelto de cara a las urnas.

