FE DE ERRATAS: Nivel del Sistema Cutzamala

Por un error involuntario de redacción y verificación, Maya Comunicación publicó cifras correspondientes a un periodo histórico anterior sobre el nivel del Sistema Cutzamala. El nivel actual es de 86%, garantizando el abasto. Ofrecemos una disculpa a nuestros lectores por la imprecisión.
Cutzamala presume buena salud: niveles superan 86% pese a inicio de año seco
El Sistema Cutzamala reporta 675 millones de metros cúbicos; el abasto hídrico se mantiene estable en el Valle de México este febrero.
Para fortuna de los capitalinos, y contra todo pronóstico pesimista de años anteriores, el Sistema Cutzamala amaneció este martes presumiendo cifras que dan un respiro al Valle de México. Según el último reporte del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM), dependiente de la Conagua, el almacenamiento total de las tres presas principales se ubica en un robusto 86.37%, lo que equivale a 675.89 millones de metros cúbicos de agua listos para saciar la sed de la metrópoli.
El desglose de las cifras revela que Valle de Bravo, el gigante de este sistema, carga con el mayor peso de la responsabilidad, operando al 90.86% de su capacidad con 358.36 millones de metros cúbicos. Por su parte, la presa Villa Victoria se mantiene en un 83.58%, mientras que El Bosque reporta un 80.18%. Son números que, si los comparamos con la crisis hídrica que nos tuvo con el «Jesús en la boca» hace apenas un par de años, parecen un auténtico milagro de la ingeniería y la naturaleza.
Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas ni motivo para echar las campanas al vuelo. El reporte técnico subraya un dato que no debe pasar desapercibido: en lo que va del primero al ocho de febrero de 2026, el dios Tláloc nos ha aplicado la ley del hielo. La columna de «Lluvia» marca un rotundo 0.0 milímetros en las tres cuencas. El cielo ha estado despejado y seco, lo que nos recuerda que estamos entrando de lleno a la temporada de estiaje sin el apoyo de precipitaciones tempranas.
Esta ausencia de lluvias ya empieza a pasar factura, aunque sea a cuentagotas. Si revisamos la bitácora diaria, el almacenamiento total ha tenido un descenso paulatino pero constante. El primero de febrero arrancamos con 683.4 millones de metros cúbicos y, para el día 8, la cifra bajó a los 675.8 millones mencionados. Es decir, en poco más de una semana, la ciudad y sus alrededores se bebieron cerca de 7.5 millones de metros cúbicos, una cantidad nada despreciable que confirma el voraz consumo urbano.
A pesar de esta ligera tendencia a la baja, propia de la temporada, la situación técnica es de estabilidad. El nivel actual se encuentra muy por encima del NAMINO (Nivel de Aguas Mínimas de Operación), que para el sistema total se ubica en los 140 millones de metros cúbicos. Esto significa que tenemos un colchón de seguridad bastante amplio antes de que las alarmas de Conagua empiecen a sonar en las oficinas de gobierno y nos regresen los fantasmas de los recortes masivos.
Es curioso cómo la memoria del chilango es corta. Hace no mucho tiempo, ver niveles por debajo del 40% era la nota diaria que nos amargaba el café, con las pipas haciendo su agosto y los tinacos vacíos como norma. Hoy, ver estas presas por encima del 80% nos da una tranquilidad que, paradójicamente, puede ser peligrosa si nos lleva a relajar las medidas de ahorro. El agua está ahí, sí, pero la llave del cielo sigue cerrada.
Las autoridades del Medio Ambiente han sido claras en sus tecnicismos: el sistema funciona, pero la extracción no se detiene. La presa El Bosque, por ejemplo, ha bajado de un 81.85% a un 80.18% en solo ocho días. Es un recordatorio de que el agua en la Ciudad de México es un préstamo que se paga caro si no se administra con rigor, y que depender exclusivamente de lo que se juntó en la temporada pasada es una apuesta arriesgada.
Por ahora, la infraestructura hidráulica responde y garantiza que el agua llegue a las alcaldías y municipios con regularidad. No obstante, la recomendación de los expertos sigue siendo la misma de siempre, esa que a veces nos entra por un oído y nos sale por el otro: cuidar cada litro. Con un febrero seco y un marzo que promete calores de los que derriten el asfalto, mantener ese 86% será una tarea titánica de gestión y conciencia ciudadana.
Así las cosas, el Sistema Cutzamala se mantiene como el fiel escudero de la capital en este 2026. Los números son buenos, la presa de Valle de Bravo luce imponente y el abasto está garantizado en el corto plazo. Pero ojo, que sin lluvia y con el calor apretando, hasta la presa más llena empieza a enseñar el fondo si no le tenemos el respeto que se merece al vital líquido.
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